El Gobierno prohibió en todo el país la importación, fabricación, comercialización y almacenamiento de los juguetes blandos conocidos como “squeeze toy” o “squishy” con forma de gyoza o dumpling, luego de detectarse la presencia de benceno, ftalatos y otras sustancias cancerígenas y mutagénicas por encima de los límites permitidos por la normativa de seguridad.
La decisión fue adoptada mediante la Disposición 690/2026 de la Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial del Ministerio de Economía, que además ordenó la destrucción inmediata y segura de las existencias.
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Según informó la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ), la medida surgió a partir del trabajo conjunto con la Secretaría de Comercio y de las denuncias presentadas por la entidad sobre productos que estaban circulando en el mercado sin cumplir con los estándares técnicos exigidos.
La propia disposición oficial, indicó la Cámara, menciona entre sus antecedentes las denuncias recibidas por la CAIJ, que tramitan bajo el expediente EX-2026-72784735APN-DGDA#MEC, junto con una alerta emitida por autoridades del Reino Unido sobre el mismo tipo de juguete.
Qué riesgo presentan los juguetes prohibidos
La preocupación central está vinculada con la composición de estos productos. De acuerdo con la CAIJ, los análisis detectaron niveles de benceno, ftalatos y otras sustancias potencialmente cancerígenas y mutagénicas superiores a los límites permitidos.
Se trata de juguetes blandos y flexibles, conocidos popularmente como “squishy”, que suelen utilizarse como elementos antiestrés o de manipulación y que, en este caso, imitan la forma de una gyoza o dumpling.
La Cámara señaló que en las últimas semanas su presidente, Matías Furió, mantuvo conversaciones con el secretario de Comercio, Pablo Lavigne, en las que coincidieron en la necesidad de reforzar los controles para evitar que productos de este tipo lleguen a los consumidores.

“Esta prohibición no es un hecho aislado: es el resultado directo del trabajo sostenido que venimos haciendo desde la Cámara para sacar de circulación los juguetes que ponen en riesgo la salud de los chicos y que, además, le compiten de manera desleal al comercio formal”, sostuvo Furió.
La Cámara anticipa más denuncias
La prohibición de los “squeezy dumplings” forma parte de una estrategia más amplia que la CAIJ asegura que profundizará contra lo que considera prácticas de comercio desleal dentro del sector juguetero.
Según informó la entidad, actualmente mantiene decenas de denuncias formales ante la Secretaría de Comercio por productos y prácticas comerciales irregulares, varias de las cuales ya se encuentran en instancia legal y con sanciones pendientes de aplicación.

“El Estado escuchó y actuó. Y esto recién empieza: vamos a seguir denunciando, uno por uno, a los comercios y supermercados que venden productos fuera de norma, de contrabando o subfacturados, hasta que dejen de hacerlo”, afirmó Furió.
El hospital secreto donde los juguetes vuelven a latir
La Cámara también desarrolla un relevamiento propio sobre puntos de venta donde detectó productos que no cumplirían con la normativa de seguridad de juguetes.
El monitoreo alcanza a comercios de la Ciudad de Buenos Aires, el conurbano bonaerense, Santa Fe, Córdoba, San Juan, Jujuy, Salta, Catamarca y Misiones, además de plataformas de comercio electrónico.
Foco en importaciones irregulares y productos sin certificación
Para la CAIJ, el problema va más allá de un producto específico. La entidad apunta contra tres prácticas principales: importación irregular, subfacturación y comercialización de juguetes sin certificación.
Desde la Cámara sostienen que esas maniobras no sólo representan un riesgo para la seguridad de los consumidores, sino que además generan una competencia desigual frente a fabricantes e importadores que cumplen con las exigencias regulatorias.
En ese marco, la entidad anticipó que continuará presentando denuncias ante la Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial y la Dirección General de Aduanas.
También ratificó que seguirá trabajando de manera conjunta con el Ministerio de Economía, el Ministerio de Salud y la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) para reforzar los controles tanto en las fronteras como en los puntos de venta.
La CAIJ pidió además a los consumidores que detecten juguetes fuera de la normativa de seguridad, comercios que comercialicen productos irregulares o lesiones vinculadas con el uso de un juguete que realicen la correspondiente denuncia ante el Observatorio del Juguete.
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