Hay un dato que debería quitar el sueño a cualquier rector. Las notas sobresalientes en las tareas se han convertido en un predictor de peor desempeño en los exámenes. El uso de la inteligencia artificial (IA) sesga la posibilidad de medir si ha habido aprendizaje. Aun así, desde esas lecturas sesgadas, se siguen certificando competencias y otorgando idoneidades.










