En la suntuosa sala Voltaire, en el tribunal de Apelaciones de París y sus laberínticas escaleras se inició este lunes el juicio por el asesinato del rugbier argentino Federico Martín Aramburú (42) y el intento de matar a Shaun Hegarty, su amigo neozelandés
Una sala con gobelinos del siglo XVIII, una caja de vidrio blindada para dos de los cuatro acusados de asesinato, muy custodiados. Era el palacio donde había vivido y esperado el cadalso Maria Antoinette, la reina. Había tanta prensa, tal cantidad de familias y amigos de “la parte civil”, que el público debió esperar que se fuera haciendo lugar en la sala para poder entrar.
Allí estaban Loïk Le Periol (32), acusado de asesinato con violencia y amenaza de arma, vestido con una camisa celeste y anteojos. A su lado, el amigo que no veía desde la madrugada de la muerte de Aramburú en 2022: Ramon Bouvier, detenido como Le Periol, acusado de intento de asesinato. Los dos con armas ilegales.
Libre, tensa, con sonrisa nerviosa y una camisa blanca, cuando declaró frente a un juez duro, el jefe del tribunal, estaba Lyon Rochemir, la ex novia de Le Priol, bajo control judicial. Está acusada de “tentativa de asesinato y modificación del estado de crimen”. Era la que manejaba el jeep verde miliar, que llevó a los sospechosos de asesinato a encontrar a Federico Aramburú y Shaun Haguerty, su amigo neozelandés, en la puerta del hotel en St Germain, donde se habían refugiado para limpiarse las heridas, tras las pelea, y asistió a los disparos. Los tres corren el riesgo de ser condenados a perpetuidad, según el dossier del tribunal.
Antony Sentuni es el cuarto acusado. Se encuentra bajo control judicial. Lo acusan de “sustracción de documento y objeto concerniente al crimen, obstáculo para decir la verdad”. La pena que le puede corresponder es de tres años. Lo ayudó a ocultarse en Sarthe a Ramon Bouvier, hijo de una reputada abogada parisina. Declaró que él nunca perteneció a la ultraderecha, no participó “en las ratoneras” del grupo y salía con ellos “por las mujeres que tenían”.
Frente a ellos, los Aramburú
Frente a ellos, la familia Aramburú en pleno, mirando a los ojos a Loïk Le Periol y Ramon Bouvier, encerrados y muy custodiados, en su pecera blindada. A su lado, sus abogados y 44 miembros del jurado, que fueron sorteados y quedaron seis.
Allí estaban María Aramburú, la esposa de Federico, sin sus tres chicos, que no asisten al juicio. Su familia, llegada desde Buenos Aires en masa, y todos sus amigos de Biarritz, desafiando de frente a los asesinos.
Maria Aramburu, esposa de Federico Martin Aramburu, este lunes en el juicio. Foto ReutersMuchos llevaban los pañuelos colorados, que unen a Argentina con Biarritz y el País Vasco y fueron diseñados por Pierre Guerin para financiar los proyectos con los que soñaba cumplir Fede Aramburú, en los dos lugares que amaba. Tenía una bandera argentina y el número 13, que Federico usaba cuando era capitán de Los Pumas y los diferentes equipos en los que jugó. Cecilia, su mamá, no pudo asistir a la audiencia porque sufrió un malestar.
Un proceso bajo calor sofocante
Bajo un calor sofocante, con un solo ventilador y abanicos, se inició el histórico proceso. Con cuello blanco de armiño y toga colorada, el magistrado comenzó el relato del crimen y de los hechos, acompañado por los demás abogados en toga negra y moño blanco. No están permitidas las fotos ni las filmaciones en el tribunal.
Los acusados se identificaron, dijeron dónde habían nacido y cuándo, el nombre de sus padres, dónde vivían y cuál era su profesión. Le Periol y Bouvier están presos.
Un calendario de la audiencia sostiene que entre el 7 y el 11 de septiembre se discutirá las personalidades del acusado, habrá audición de testigos y expertos. En la semana del 14 al 18 de septiembre serán las partes civiles los protagonistas, testimonios y expertos y los acusados serán interrogados. En la semana del 21 al 29 de septiembre continúa hasta el final el interrogatorio de los acusados. El miércoles 23 la parte civil y el abogado general serán los protagonistas y la defensa hará su alegato hasta el 24 de septiembre.
Yann Le Bras, abogado de la familia Aramburú, con la prensa. Foto ReutersEl 25 de septiembre se conocerá el veredicto, tras una deliberación.
Hablan los sospechosos
El juez eligió los seis jurados definitivos por sorteo. Dos fueron recusados por la defensa de los acusados. El proceso se inició a las 2 y media de la tarde, con la presencia de los abogados defensores y la parte civil. Entre ellos, los mejores abogados de Francia.
Podría haber quedado en una simple pelea nocturna en la madrugada del 18 al 19 de marzo del 2022. En la monótona voz del magistrado, el relato se fue transformando en una tragedia, con el resumen de testimonios. En ella una figura destacada del mundo del rugby perdió la vida, a los 42 años, dejando atrás a tres hijos pequeños, su esposa, sus padres y un gran número de amigos de los rugby desconsolados. Diez disparos y una brutal hemorragia toráxica abdominal y pelviana, producida por los seis balazos de Loïk Le Periol, terminaron con su vida en pleno St Germain de Pres.
El exjugador profesional de rugby argentino, que residía en Biarritz desde su retiro, había viajado a París con su socio y amigo, Shaun Hegarty, para asistir al partido del Seis Naciones entre Francia e Inglaterra al día siguiente. Habían celebrado un encuentro en Volver, el restaurante argentino, con los amigos. Federico quería contarle a Shaun que iban a firmar un nuevo contrato para su firma de eventos deportivos. En Paris, los bares cierran temprano y solo quedaba abierto Le Mabillon, una brasserie de día que se vuelve “pesada” durante la noche, al punto que necesitan colocar un guardia de seguridad.
Pañuelos rojos con la bandera argentina y el nombre Fede. Foto EFEEl bar estaba repleto y terminaron sentados en la terraza de Le Marbillon . Al lado , mesa pegada, también se encontraban Loïk Le Priol y Romain Bouvier.
Los dos jóvenes, de 28 y 31 años en el momento del incidente, llevaban años involucrados en el activismo de extrema derecha. Le Periol había servido en el ejército como comando naval desde los 18 años. Le dieron de baja en la base de Djibouti por stress postraumático. Bouvier había estudiado derecho. Ambos habían sido miembros del GUD (Groupe Union Défense), una organización estudiantil de extrema derecha, y compartían una fascinación por las armas de fuego. Esa noche estaban violando la ley porque no podían estar juntos y, menos, armados: la Justicia los había condenado por pegar y torturar a un ex amigo, Édouard Klein, ex jefe del GUD, en su departamento.
Estos actos, cometidos en octubre de 2015, resultaron en una condena de cuatro años de prisión para Le Periol, dos de ellos en suspenso, mientras que Bouvier fue condenado a cinco años, tres de ellos en suspenso.
«Estos dos hombres tienen un historial de violencia extrema y una ideología neofascista basada en la identidad», señala Véronique Massi, abogada de Shaun Hegarty. Los intereses de la familia Aramburú están representados por Yann Le Bras y Sophie Thonon, la abogada de los familiares franceses de desaparecidos, que representa a Cecilia, la madre de Federico.
En la terraza del bar Mabillon, Aramburu y su acompañante se vieron envueltos en un violento altercado con los dos ultraderechistas. La discusión comenzó con palabras y luego se tornó violenta. Cuando Aramburú terminó su hamburguesa, no respondió a las provocaciones de Le Periol y cuando se levantó, le tiró de la capucha. Le Periol cayó de su silla. La gran humillación. Allí comenzó la pelea, que obligó a un mozo y al guardia de seguridad del bar a separarlos.
“Lo voy a matar”, dijo Le Periol, según el testimonio judicial de un mozo del bar.
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El ataque donde murió el rugbier argentino Federico Martín Aramburú.
La seguridad del bar intervino y los dos exjugadores de rugby se marcharon, tras unas trompadas que duraron un minuto. Se refugiaron en un hotel en la esquina, donde pidieron hielo para las heridas. Loïk Le Periol se fue solo a las calles de París, seguido por Romain Bouvier y Lyson R., su ahora ex novia, que conducía un Jeep.
Según los abogados de los demandantes y los jueces de instrucción, buscaban otro enfrentamiento, esta vez armados. Volvieron al bar a preguntar como se habían ido: “En taxi”, respondió el mozo.
El asesinato y la legítima defensa
Le Periol pasó junto al hotel sin verlos a Hegarty y Aramburú, donde los dos ex jugadores habían entrado a buscar hielo, para aliviar el dolor de los golpes recibidos. “Son ellos”, dijo Hegarty.
Bouvier y Lyson R. se encontraron entonces con los dos rugbiers. El activista de extrema derecha afirma que entró en pánico, al verlos acercarse cuando salió del Jeep. Disparó cuatro veces, dos de los disparos alcanzaron a Aramburú.
Le Periol alega “legítima defensa y no asesinato”. Ese será el centro de este drama en la corte de apelaciones de París.
Eran las 17.12 de este lunes cuando Loïk Le Periol declaró en el juicio: «Soy responsable de la muerte de Federico Aramburú».
«Siempre dije que actué en defensa propia», dijo. “El tribunal decidirá si mi defensa fue legítima. Sea cual sea la decisión, estaré condenado a cargar con esta inmensa tragedia por el resto de mi vida”, agregó el acusado. Expresó su arrepentimiento, refiriéndose a lo sucedido como una «tragedia». Le disparó 10 balazos en 1 minuto, seis en la espalda.
Romain Bouvier, su cómplice, tomó posición. “Disparé, lo admito. Pero niego haber tenido la intención de matar a Federico Aramburú”. De pie, erguido como una tabla, con su remera beige “Desde esta tragedia, pienso cada día en Federico Aramburú, en su familia y en Shaun Hegarty, que vio morir a su amigo en sus brazos”, dijo Bouvier, con voz temblorosa.
Federico Martin Aramburu en un partido con Los Pumas en 2007. Foto APLa autopsia posterior reveló que las balas de su pistola no fueron la causa de la muerte del rugbier argentino. Inicialmente acusado de homicidio, el activista será juzgado finalmente por intento de homicidio.
Aramburú, alertado por los disparos de Bouvier, quien había huido mientras tanto, llegó al lugar menos de un minuto después. Él y Bouvier forcejearon. Hegarty intentó unirse a la pelea, y entonces se oyeron los disparos. Seis en cuatro segundos. Era Le Periol que disparaba.
Aramburu se desplomó, alcanzado por varios a disparos en la espalda. Le Periol huyó. Una persecución que lo llevó hasta Hungría, cerca de la frontera con Ucrania, con una escala en la casa del padre para recoger el auto. El jeep lo fue a buscar Lyson, a las cercanías del bar, más tarde.
Desde el inicio del caso, el presunto autor de los disparos mortales ha alegado «legítima defensa» frente a los hechos en 164 boulevard st Germain y lo ratificó en el primer día del juicio.
Las imágenes que emitió TF1 de la pelea en el bar entre Aramburu y Le Priol el día antes de la audiencia nunca habían sido vistas y serán decisivas en el juicio.









