Estados Unidos e Irán se han enzarzado este martes en un nuevo intercambio de ataques, un paso más en la escalada en sus hostilidades en una guerra a la que el vicepresidente J.D. Vance se resiste a describir como tal. El Comando Central, responsable de las fuerzas estadounidenses en Oriente Próximo, confirmó la destrucción de cinco petroleros vinculados a Irán en el golfo Pérsico como respuesta a dos ataques perpetrados por la Guardia Revolucionaria Islámica contra un barco de guerra de EE UU en los dos días anteriores.
En su cuenta en la red social X, el Comando Central (CentCom) aseguró que los petroleros atacados formaban parte de la red que contribuye a proveer de fondos al régimen iraní y los grupos que Teherán patrocina en Oriente Próximo y estaban vinculados a la Guardia Revolucionaria Islámica. Uno de ellos, el Derya, fue alcanzado en las cercanías de la isla de Jarg, el corazón de la industria petrolera iraní. Los otros cuatro -el Kaviz, el Charminar, el Horizon 1 y el Riesco, quedaron destruidos en el golfo de Omán.
“Las fuerzas estadounidenses dieron instrucciones a las tripulaciones para que abandonaran los barcos antes de que los buques fueran atacados y quedaran inutilizados”, apunta el comunicado, que precisa que ningún soldado estadounidense quedó herido en la operación. El Comando Central también recuerda que este fin de semana las fuerzas estadounidenses destruyeron tres petroleros iraníes después de que la Guardia Revolucionaria intentara atacar un portaaviones y un destructor de Estados Unidos.
Previamente al comunicado del Comando Central, la agencia iraní Tasnim, vinculada a la GRI, había informado del ataque contra uno de los petroleros en las cercanías de Jarg. La radiotelevisión estatal IRIB reportó otra embarcación atacada en el puerto de Jask, algo más al sur del estrecho de Ormuz, también sin dejar ninguna víctima, informa Efe.
Como respuesta a esos ataques, la Guardia Revolucionaria ha advertido que los petroleros de Kuwait y Baréin serán “blanco de ataques”, y pidió a las tripulaciones de esos barcos que abandonen inmediatamente los puertos de ambos países árabes, aliados de Estados Unidos y a los que la GRI acusó de ser cómplices de las acciones de Washington. Casi de inmediato, esa entidad iraní informó de que había lanzado ataques contra bases estadounidenses en Jordania y contra dos destructores del país enemigo. El Comando Central no ha confirmado esos supuestos golpes, pero Jordania asegura haber derribado 18 de 20 misiles lanzados por Irán.
“Estamos siendo testigos de una escalada gradual, tanto en lo que respecta a los intentos reiterados iraníes de atacar buques de guerra estadounidenses, ahora confirmados (por el comunicado del Comando Central), como por la cantidad y calidad de los misiles utilizados contra bases estadounidenses”, ha apuntado en la red social X Hamidreza Azizi, de la organización Crisis Group, especializada en la prevención de conflictos.
Mientras las tensiones se intensifican sobre el terreno, Estados Unidos ha intensificado también este martes su presión económica contra Irán, con la sanción de 36 entidades e individuos ligados al sector de la aviación, dentro de lo que la Administración de Donald Trump ha denominado Operación Paria Económico de sanciones y aranceles, directos e indirectos, para tratar de aislar al país enemigo.
Las sanciones en este caso ponen el foco en 27 compañías aéreas que aún operan en Irán, en entidades y personas que brindan apoyo a la principal aerolínea privada del país, Mahan Air, y en canales financieros y de aprovisionamiento para el sector.









