El águila calva que durante años ha presidido el sello del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos está a punto de cambiar. Ya no mirará hacia la rama de olivo, símbolo de la paz, sino hacia las flechas que sostiene en la otra garra. El giro es pequeño en el papel, pero deliberado en su significado. El secretario del DHS, Markwayne Mullin, quiere que la nueva imagen refleje una premisa que atraviesa la política de seguridad de la Administración Trump: “Estamos en guerra todos los días”.
“Si observamos la mayoría de los emblemas de nuestras agencias, el águila mira hacia la palma porque eso corresponde a tiempos de paz. Nosotros estamos cambiando nuestro sello para que mire hacia las flechas, porque cuando mira hacia estas, significa que estamos en guerra”, declaró Mullin en el programa The Sunday Briefing de la cadena Fox News. “Estamos viendo cómo los terroristas islámicos se alían con los cárteles mexicanos, que intentan utilizar todos sus recursos para atacarnos. Y, además, estamos presenciando el inicio de ataques con drones”, agregó.
El funcionario considera que el terrorismo sigue siendo la principal amenaza para la seguridad nacional y el cambio del sello se produce en vísperas del 25º aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001, una fecha especialmente cargada de significado para la institución. El DHS no existía cuando Al Qaeda perpetró los atentados, que dejaron casi 3.000 muertos tras el derribo de las Torres Gemelas en Nueva York y el impacto de otro avión contra el Pentágono, en Washington. El departamento fue creado como una de las principales respuestas institucionales a aquellos ataques, mediante la Ley de Seguridad Nacional de 2002, que agrupó 22 agencias y organismos federales bajo una nueva estructura destinada a coordinar la seguridad interior.
Un cuarto de siglo después, el departamento tiene una misión mucho más amplia. Sus competencias abarcan desde la prevención del terrorismo y la protección de infraestructuras críticas hasta la seguridad fronteriza, el control migratorio, la ciberseguridad y la respuesta ante desastres. Bajo su paraguas se encuentran agencias tan distintas como la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), la Guardia Costera y el Servicio Secreto.
Pero son la frontera con México y la inmigración irregular las que han convertido al DHS en uno de los departamentos más visibles del segundo mandato de Trump. Las deportaciones masivas, el despliegue de agentes federales y las operaciones contra organizaciones criminales han sido descritos por el Gobierno con una retórica cada vez más cercana a la de una campaña militar.
La nueva simbología se produce además mientras el DHS se prepara para desempeñar un papel relevante en las elecciones de noviembre. Mullin ha asegurado que los agentes de ICE no patrullarán los centros de votación, aunque ha dejado abierta la posibilidad de que puedan intervenir si existe una amenaza para la seguridad o si deben ejecutar una orden judicial.










