Desde el Palacio Real de Noruega, situado en Oslo, se llega, en línea recta, a la catedral de la ciudad. Por el camino, se alza el Parlamento, y ese ha sido el simbólico recorrido hecho este miércoles por el cortejo fúnebre que acompañaba al féretro de Harald V, fallecido el 28 de agosto a los 89 años. Tras un oficio religioso al que han asistido miembros de todas las casas reales —los reyes Felipe VI y Letizia, y la reina Sofía, entre ellos—, 17 presidentes y primeros ministros y miembros de todos los partidos políticos noruegos, organizaciones civiles y las Fuerzas Armadas, el monarca ha sido enterrado en la Fortaleza de Akershus, junto al fiordo de la capital.










