Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, cierra este jueves en Perú una gira por tres países de Suramérica para reforzar las alianzas de Donald Trump en la región. Antes de llegar a Lima, se reunió con el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ante quien habló de abrir una “época dorada” en la relación bilateral. En Ecuador, tras reunirse con Daniel Noboa, elogió a ese país como el socio “más agresivo” en el impulso del Gobierno de Trump para endurecer la lucha contra el narcotráfico y los grupos criminales transnacionales. En Perú, después de su encuentro de este jueves con la presidenta Keiko Fujimori en Palacio de Gobierno, Rubio sostuvo que “cuando ven a una lideresa que ha prometido enfrentar a la criminalidad transnacional, van a ayudarla. No solo por amistad, sino porque es una amenaza directa a los Estados Unidos (…) Por más de veinte años, ignoramos a la región, pero ahora vamos a darle prioridad al Hemisferio, y no será una prioridad retórica o simbólica”.
Tal y como había adelantado días atrás, Rubio ha confirmado que Perú se incorpora al Escudo de las Américas, una iniciativa lanzada por Estados Unidos a comienzos de este año para coordinar acciones contra el crimen organizado en el hemisferio. El anuncio alcanza a uno de los principales productores mundiales de cocaína, en cuyo territorio operan redes internacionales de narcotráfico. Sin embargo, la iniciativa también ha recibido cuestionamientos por el riesgo de que una cooperación más estrecha termine subordinando decisiones nacionales a los intereses de Washington.
Keiko Fujimori señaló que, para Perú, el ingreso al Escudo de las Américas es fundamental porque “relanza el trabajo en conjunto de ambos países” y negó que la alianza pueda amenazar la soberanía nacional. “Sobre el ingreso de tropas extranjeras hay una ley específica en la Constitución. Debe pedirse un permiso especial al Congreso, eso se va a mantener. La soberanía del Perú está intacta, aquí lo que vamos a recuperar es el orden, la tranquilidad y la paz para todos los peruanos. Por eso agradecemos la presencia del secretario Rubio para anunciar que el Perú formará parte del Escudo de las Américas”, dijo. Destacó, además, que la visita de Rubio es la constatación de que Estados Unidos tiene la mirada puesta en Latinoamérica.
En ese sentido, el máximo representante de la diplomacia estadounidense también descartó que el Escudo de las Américas afecte la soberanía de los catorce países miembros. “Las personas están adelantándose a problemas que no existen. Es ridículo pensar en cosas que ni siquiera hemos contemplado. La razón por la que tenemos el Escudo es porque no queremos actuar de manera unilateral, sino en conjunto. Queremos vencer a estos terroristas despreciables. Vamos a ser socios y aliados”, enfatizó.
Inquietud de China
Rubio ha aterrizado en Lima en un contexto sensible. Perú ha quedado situado en medio de una disputa geopolítica entre Estados Unidos y China. A pocas horas de su llegada, la Embajada china publicó varios mensajes en sus redes sociales en los que cuestionó a Washington sin mencionarlo directamente. “China nunca ha actuado con cálculos geopolíticos, nunca ha interferido en los asuntos internos de otros países y nunca ha exigido a otros países que tomen partido o elijan un bando. El hemisferio occidental no es el ‘patio trasero’ de nadie”, señaló la representación diplomática.
China también llevó la disputa al terreno de la relación con los peruanos. Recordó que los ciudadanos con pasaporte ordinario pueden viajar a ese país sin visa y permanecer hasta 30 días, mientras “cierto país” no ofrece las mismas facilidades. “¿Por qué los peruanos, al solicitar una visa para cierto país, tienen que someterse a rigurosos controles e incluso enfrentarse a amenazas de cancelación de las visas de toda su familia?”, preguntó. Pekín remarcó además que Perú es el segundo mayor destino de inversión china en América Latina, con un stock de 30.000 millones de dólares.
Los mensajes fueron una respuesta a una columna publicada a inicios de semana por Rubio en el diario peruano El Comercio. Allí acusó a China de “ingresar a nuestra región con promesas que esconden sus prácticas predatorias”. El secretario de Estado sostuvo que Pekín usurpa la soberanía nacional, pasa por alto los marcos legales del Perú y que su participación en otros países suele “adoptar la forma de contratos poco transparentes, endeudamiento insostenible, explotación de trabajadores y destrucción ambiental”. Frente a ello, contrapuso la inversión privada estadounidense, a la que presentó como respetuosa de la propiedad peruana y de los intereses de seguridad del hemisferio.

La gira por Colombia, Ecuador y Perú marca el mayor movimiento diplomático de Washington en Sudamérica desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Aunque la agenda oficial está centrada en el narcotráfico y la seguridad, la creciente influencia de China en el Pacífico Sur aparece como telón de fondo. En Perú, el punto más visible es el megapuerto de Chancay, inaugurado en 2024 y controlado en un 60% por la empresa china COSCO Shipping Ports Limited. Su desarrollo ha generado alarma en Washington, que cuestiona que una infraestructura de esa escala pueda convertirse en apoyo logístico para fuerzas navales chinas.
Para Perú, el desafío consiste en evitar que esa competencia reduzca su margen de maniobra. El excanciller Hugo de Zela ha señalado que al país no le beneficia quedar atrapado en una confrontación entre Estados Unidos y China y que debe actuar en función de sus propios intereses. Algunas decisiones recientes sugieren que la administración de Fujimori está inclinando la balanza hacia Washington. A comienzos de septiembre, Perú rompió relaciones diplomáticas con Irán. Fujimori, además, nombró canciller a Carlos Espá, un político que no pertenece al servicio diplomático y que trabajó durante 15 años como director de Comunicaciones de la embajada estadounidense en Perú.
A ello se suma el protagonismo de Bernie Navarro, embajador de Estados Unidos en Perú. Durante las últimas elecciones presidenciales, actuó como veedor y presionó al Gobierno de José María Balcázar para aprobar la compra de aviones de combate a Estados Unidos. La presencia de Rubio refuerza ahora una relación política y de seguridad que Washington busca consolidar con el nuevo Gobierno peruano. Para Fujimori, la visita abre la posibilidad de estrechar esa alianza, pero también la obliga a administrar la tensión entre dos potencias.










