La campaña de James Talarico, candidato demócrata al Senado por Texas, continuó este jueves su particular contraprogramación a la inédita convención republicana de Dallas con un acto junto a dos víctimas del millonario pederasta Jeffrey Epstein. Y resultó, de nuevo, un astuto golpe dirigido a un flanco descubierto de Donald Trump: la larga relación de amistad que hasta 2004 lo unió con Epstein, y la negativa de su Administración a liberar los millones de documentos de un caso con un millar de víctimas, pese a que está obligada por ley.










