“A cincuenta años del inicio de uno de los períodos más trágicos de nuestra historia, me parece vital e indispensable revisar ese pasado que por momentos sentimos que se hace presente”, escribe Felipe Pigna en la contratapa de 76 (Editorial Planeta), un libro de ardua investigación histórica que incluye material de archivo propio y de distintas fuentes de la época y los años siguientes.
“Crónica de un año que cambió nuestra historia para siempre” es el subtítulo del libro del escritor, profesor y divulgador de historia, autor también de títulos como Manuel Belgrano, El hombre del Bicentenario (Editorial Planeta, 2016) y Los Mitos de la Historia Argentina 1 (Editorial Planeta, 2004).
“Es imposible comprender qué fue lo que sucedió en la Argentina a partir del 24 de marzo de 1976 sin observar en detalle algunos puntos clave de los años previos al golpe de Estado cívico-militar”, escribe el autor en la introducción al libro.
“En especial, del período que va de 1973 a fines de 1975. Por eso el primer capítulo comienza con el subtítulo La muerte del líder. “La señora miró la pantalla con ojos llorosos y apretó la cruz que tenía colgando del cuello: ‘¿Y ahora? ¿Quién nos va a cuidar?’ Un hombre peinado con gomina y anteojos de marco grueso murmuró por lo bajo ‘Por fin se murió ese viejo de mierda’. ‘No puede ser’, repetía un muchacho con overol”.
Así comienza el relato de la muerte de Juan Domingo Perón, ocurrida el 1 de julio de 1974, y anunciada por su viuda. Luego el relato retrocede hasta el año anterior, unos días antes y unos después de la asunción de Cámpora, y los posteriores y convulsionados sucesos que derivaron en el recordado Día del Trabajo y la Unidad Nacional del año siguiente, cuando el general se dirigió a los suyos en la Plaza de Mayo.
El lenguaje de las ametralladoras
El libro 76 avanza a paso firme entre el relato pormenorizado de los acontecimientos, las citas textuales de los protagonistas y el material de archivo que, entre otras fuentes, incluye medios de comunicación de la época, como diferentes diarios o, entre otras publicaciones gráficas semanales, la revista Gente: “En Sánchez de Bustamante 1456 hay un hotel alojamiento que fue habilitado como lugar de votación. Algunas señoras y señores se mostraban indignados y declararon a los cronistas que ingresaban al lugar por primera vez”.
La cita fue utilizada para ilustrar “la falta de costumbre electoral de los votantes en marzo de 1973, después de casi dieciocho años de proscripciones.
Unas páginas después se incluye el testimonio del escritor Julio Cortázar en la revista Crisis, a la que se describe como “una de las mejores revistas culturales del país”, que en ese momento vendía cerca de veinte mil ejemplares, quien respondía a una polémica en torno a su novela El libro de Manuel. El padre Carlos Mugica había dicho que “su literatura va dirigida a los exquisitos y no al pueblo”.
El dirigente sindical Raimundo Ongaro expresó que “A nosotros, los trabajadores, nos importa más Evita que Platón”.
Cortázar respondía diciendo que no le inquietaba la crítica de la derecha liberal sino la de la izquierda. “Muchos de nuestros compañeros de ruta van a decir que un tema tan terrible como es el de la tortura, tan serio como lo son la guerrilla urbana y la represión, no se puede tratar, como en mi libro, de la manera fantasiosa, absurda, llena de humor. Bueno, me importa un carajo cualquiera de las dos críticas. Sé que es el precio que tengo que pagar por haber hecho algo que de acuerdo con algunos datos es justificado. No me hago ilusiones sobre la eficacia de la literatura, pero tampoco creo que sea inútil. Los que escribieron una enciclopedia en Francia ayudaron a desatar la Revolución Francesa En este tiempo, hay quienes dicen que lo único que cuenta es el lenguaje de las ametralladoras. Cada uno tiene sus ametralladoras específicas. La mía, por el momento, es la literatura”.
La cercanía de la noche oscura
Los acontecimientos históricos se suceden en el libro entre nuevas citas y detalles acerca de la vida de los argentinos en los meses previos al “principio del fin” que se narra en el segundo capítulo, protagonizado por María Estela Martínez de Perón.
Adiós a Sui Generis y la libertad de prensa es uno de los subtítulos bajo el que se relatan diferentes situaciones de censura, filmación oculta de películas, amenazas sufridas por los protagonistas y títulos premonitorios del golpe militar inminente en las carteleras de cine.
Se cuenta: “Miles de jóvenes se reunieron en el Luna Park para el recital de despedida de Sui Generis, el grupo de Charly García y Nito Mestre que en un par de años se había convertido en el más popular del país Cuando se apagó la luz del último concierto todos sintieron que algo estaba terminando y que la oscura noche estaba cada vez más cerca”.
El historiador Felipe Pigna. Foto: Guillermo Rodríguez Adami. Hacia fines de 1975 Carlos Monzón y Susana Giménez filmaban con Sandro la película Tú me enloqueces “mientras soportaban una realidad económica cada vez más asfixiante”, con “inflación en alza, salarios paupérrimos, recesión y una pérdida del poder adquisitivo”. Los rumores de golpe de Estado eran “cada vez más estruendosos”, a pesar del anuncio oficial de elecciones que se realizarían hacia el último trimestre del año siguiente.
La presidenta salió a desmentir su renuncia y a asegurar que no estaba en sus planes: “Ruego a Dios que aquiete las pasiones, serene los espíritus, ilumine la mente de aquellos que con ambiciones desmedidas sirven consciente o inconscientemente a intereses extraños a nuestra nacionalidad. Y que siga acompañando en mi gestión de gobierno”, imploró durante su discurso.
En aquellos mismos días de diciembre, cuenta el libro, el escritor Haroldo Conti, militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (ERP), escribió en una carta a Gabriel García Márquez que con su compañera vivían “prácticamente como bandoleros”, ocultando sus movimientos y domicilios, hablando en clave y citándose en “lugares inverosímiles”.
Luego de una descripción acerca de la realidad nacional, y de contarle al escritor colombiano que “pensaba este año que se inicia encarar la continuación de (su novela) Mascaró, pero cómo mierda escribir en medio de tanta muerte”, Conti cerró su misiva: “Hermano, concluye aquí mi carta con el ánimo por el suelo. No tengo ganas de escribir una sola línea más”.
Pocos meses después, el 4 de mayo de 1976, él y su pareja fueron al cine y, al volver, poco después de media noche, se encontraron con una brigada del Batallón 601 del Ejército que los esperaba en su casa. Luego de ser golpeados e interrogados durante varias horas, Conti fue secuestrado y aún hoy continúa desaparecido.
Las circunstancias históricas, económicas y sociales acontecidas en los meses y los días previos al 24 de marzo de 1976 son narradas en el libro hasta derivar en el relato –con referencias horarias– de lo que sucedió a bordo del helicóptero al que subió María Estela Martínez de Perón desde la Casa Rosada, con supuesto destino a la quinta presidencial de Olivos, pero que finalmente se dirigió a su detención en la provincia de Neuquén.
El historiador Felipe Pigna. Foto: Guillermo Rodríguez Adami. En los capítulos siguientes, un despliegue de información, relevamiento de datos y archivos periodísticos, opiniones del autor, un relato tan crudo como riguroso de todo lo que sucedió en el país en aquel año en el que se instaló la dictadura más sangrienta de su historia. Aún, de cada una de las circunstancias vividas por los detenidos llevados a los centros clandestinos –y que luego, en miles de casos, fueron desaparecidos– así como del accionar de sus captores y verdugos, con un nivel de detalle sorprendente y no habitual en textos de circulación masiva.
Cultura censurada
Acerca de una semana de allanamientos a librerías, el libro incluye una cita de, entre muchos otros autores y libreros, Osvaldo Bayer: “Un camión lleno de soldados y con un oficial fueron, librería por librería, por Corrientes, pero también por Callao. El oficial marcaba con el índice los libros que había que “liquidar” y los soldados los tiraban a la caja del camión. Vi cómo se llevaban mi Severino, los dos primeros tomos de La Patagonia Rebelde y el recién salido Los anarquistas expropiadores”.
También se reproduce, entre otros numerosos ejemplos de lo que sucedía en el ámbito de la cultura, una carta de Mario Vargas Llosa, como presidente del PEN Club Internacional (una asociación mundial de escritores fundada en Londres en 1921 para promover la amistad y cooperación intelectual entre poetas, ensayistas y novelistas).
El historiador Felipe Pigna. Foto: Guillermo Rodríguez Adami. “La lista de acciones que atentan contra principios básicos de la cultura cubre un amplísimo registro: libros secuestrados de bibliotecas universitarias y particulares que han sido quemados públicamente, clausura temporal o definitiva de periódicos y establecimientos de una rígida censura, detención de escritores y artistas, sin especificar los cargos que pesan sobre ellos hostigamiento y cierre de editoriales, allanamiento de instituciones dedicadas al arte y a la investigación sociológica”, decía el futuro Premio Nobel en un largo escrito destinado a Jorge Rafael Videla, haciéndose eco de las denuncias sobre la desaparición de escritores y de la censura en Argentina.
76, de Felipe Pigna (Planeta).










