A casi un año de la desaparición de Nelson David Gusak en Resistencia, la capital de Chaco, su madre volvió a reclamar respuestas a la Justicia. Silvana Espinoza denunció que la información que recibió en la Fiscalía sobre las declaraciones de policías no coincidía con lo que encontró al consultar el expediente. También aseguró que sigue esperando los resultados genéticos de los restos óseos encontrados durante la búsqueda.
“¿Y entonces quién está mintiendo? Está bien, soy pobre, pero no soy estúpida”, expresó. Sus cuestionamientos apuntan tanto a las medidas para reconstruir qué ocurrió con su hijo como a las demoras que, según sostuvo, le impiden darle sepultura.
Qué se sabe de la desaparición de Nelson Gusak
Gusak fue visto por última vez el 20 de septiembre de 2025, cerca de su domicilio en el asentamiento Zampa de Resistencia. La búsqueda llegó a tener alcance nacional: en enero se difundió una recompensa de $5 millones para quienes aportaran información útil sobre su paradero.
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En abril aparecieron restos óseos en una zona de monte de la ciudad, que fueron vinculados con la búsqueda del joven. Sin embargo, la identificación genética definitiva continúa pendiente, de acuerdo con la información publicada y el último reclamo de su madre.
Esa distinción es central para comprender el estado del caso: aunque Espinoza habla de los restos como pertenecientes a su hijo y sostiene que fue asesinado, la investigación no ha establecido que se haya tratado de un homicidio ni determinado responsabilidades penales.
Las citaciones a policías y el celular que reclama la familia
El nuevo cuestionamiento de Espinoza se concentra en los efectivos que, según su relato, intervinieron en un procedimiento en el que le quitaron el teléfono a Nelson.La mujer aseguró que la fiscal le había comunicado que todos esos policías habían sido convocados. No obstante, sostuvo que, cuando revisó las actuaciones, encontró una sola declaración, correspondiente a un efectivo al que identificó como “llavero”.
Siempre según su versión, al volver a plantear esa diferencia recibió como respuesta que las citaciones se habían realizado una semana antes. El señalamiento constituye una denuncia pública de la madre y no una irregularidad acreditada judicialmente.
Espinoza también reclamó explicaciones sobre el recorrido del celular. Afirmó que el dispositivo apareció en la Comisaría Séptima de Resistencia después de que su abogada solicitara incorporarlo a la investigación. Para la familia, esclarecer qué ocurrió con el teléfono forma parte de las respuestas pendientes sobre la desaparición.
La espera del ADN y los cuestionamientos a los rastrillajes
Según detalló la madre, el 13 de agosto le tomaron muestras para el cotejo genético y el 21 de ese mes fueron enviadas para su procesamiento. Al momento de sus declaraciones, afirmó que todavía no había recibido los resultados. “Hoy ya casi va a ser un año que yo no veo a mi hijo y todavía ni siquiera puedo enterrarlo”, lamentó.
La mujer también puso en discusión la recuperación de los restos. Relató que hubo hallazgos en distintas oportunidades y que sus otros hijos participaron de nuevas búsquedas en el mismo sector. Cuestionó que el material óseo no hubiera sido localizado por completo durante los primeros rastrillajes y aseguró que la familia debió regresar reiteradamente.
Mientras espera avances, Espinoza mantiene sus sospechas sobre la actuación policial y exige que sean investigadas. “No voy a parar y no me importa contra quién tengo que ir, pero lo de mi hijo se va a descubrir”, sostuvo.










