Trump anuncia que el gigantesco arco del triunfo de Washington será un complejo militar con drones y francotiradores

Trump anuncia que el gigantesco arco del triunfo de Washington será un complejo militar con drones y francotiradores


A poco más de un mes de unas elecciones que no tienen buena pinta para los republicanos y en pleno agravamiento de la situación en Oriente Próximo, Donald Trump continúa con los planes que ahora mismo más parecen interesarle: cambiar para siempre el paisaje de Washington, dejando su impronta para la historia.

Hace tiempo que el presidente de Estados Unidos insiste en la necesidad de que la capital del país cuente con un arco del triunfo, como tienen París y tantas otras grandes ciudades del mundo. Pero este domingo ha añadido a este proyecto un dato muy relevante. El gigantesco monumento, de unos 76 metros de altura, no será solo una conmemoración a sí mismo, como el propio Trump dijo en octubre. Al republicano se le ha ocurrido ahora una nueva función: que sea además un complejo militar con drones y francotiradores.

“A petición expresa del ejército de Estados Unidos, y por motivos de seguridad nacional, he accedido a transformar el magnífico Arco del Triunfo —proyectado hace muchos años, desde la época de la Guerra Civil— en un complejo militar y arco del triunfo de primer nivel”, ha escrito el presidente en el sitio en el que suele hacer sus anuncios, su red social, Truth.

Según ha explicado, este complejo militar podrá “albergar, almacenar y desplegar rápidamente” un gran número de drones y francotiradores (tanto en la cubierta como en la plaza). En sus nuevas funciones, también tendrá la capacidad para almacenar grandes cantidades de munición para francotiradores.

“No existirá ninguna instalación igual en todo el mundo. De entre las 59 principales ciudades y capitales, Washington D. C. ES LA ÚNICA QUE NO CUENTA CON UN ARCO DEL TRIUNFO; pero ahora tendrá uno que será, con diferencia, ¡el más grandioso de todos!”, ha escrito Trump con su habitual énfasis.

El anuncio es sorprendente porque hasta ahora jamás había sugerido que el arco del triunfo fuera a tener otra función que la de conmemorar la historia de Estados Unidos. La teoría era que se construía en honor a los 250 años de independencia del país, por lo que iba a medir 250 pies (76,2 metros) tanto de alto como de ancho.

Este giro llega después de que grupos de veteranos, organizaciones civiles y asociaciones de conservacionistas y arquitectos hayan arremetido contra un proyecto que romperá con la armonía de las avenidas diseñadas por el arquitecto francés Pierre Charles L’Enfant en 1971 y que acabará con unas vistas históricas. Además, la elevada altura de la construcción podría afectar al tráfico aéreo debido a la proximidad de las rutas de vuelo del aeropuerto nacional Ronald Reagan.

Es una dinámica parecida a lo que ocurrió con las obras para construir un salón de baile en la Casa Blanca. Al principio, Trump justificó este gasto en la necesidad de tener un espacio en el que pudiera agasajar a sus invitados, pero, ante las críticas recibidas, dijo que se trataba de una infraestructura necesaria para la seguridad nacional. Cuando sufrió un atentado en la cena de corresponsales, argumentó que era la prueba de que hacía falta un salón de baile en la Casa Blanca que contara con todas las medidas de seguridad.

La Comisión Nacional de Planificación de la Capital todavía no ha dado la aprobación definitiva del proyecto. También sigue pendiente una revisión exigida por la Ley Nacional de Conservación Histórica, destinada a evaluar el impacto sobre los lugares históricos de la capital. El Servicio de Parques Nacionales ya ha reconocido que el arco tendría efectos adversos sobre decenas de propiedades históricas, entre ellas, el Monumento a Lincoln y el Monumento a Washington. Pese a estas dudas, la Administración de Trump quiere pisar el acelerador y anunció a principios de este mes que las obras comenzarían en pocas semanas.

El monumento que ha imaginado Trump, según los bocetos elaborados por el arquitecto Nicolas Leo Charbonneau, socio de la firma Harrison Design, contará con una inscripción dorada con la frase “Una nación bajo Dios”. El arco está coronado por una estatua alada de la Dama de la Libertad y flanqueado en su base por estatuas de cuatro leones dorados. El bautizado como Arco de la Independencia se levantará en el Memorial Circle, junto al río Potomac, entre el Monumento a Lincoln y el Cementerio Nacional de Arlington.

El promotor inmobiliario reconvertido en estadista mundial tendrá, si nada impide que este proyecto salga adelante, un nuevo motivo para ser recordado.

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