Luego de unos días de descanso tras la última cita europea de la temporada, la Fórmula 1 reanudará este fin de semana su calendario con un Gran Premio de Azerbaiyán diferente, que adelantará 24 horas todo su cronograma para no coincidir con una fecha especial para ese país y se disputará el sábado en Bakú. Allí estará Franco Colapinto en su regreso a un trazado en el que experimentó una enorme alegría, cuando en 2024 sumó sus primeros puntos en la categoría reina, y una gran decepción en la pasada edición, cuando un choque lo dejó sin chances en el arranque de la competencia. Y tras firmar hace ocho días un enorme resultado en Madrid -fue séptimo, se llevó seis unidades y terminó en el top 10 por segundo GP consecutivo-, el pilarense quiere estirar su buena racha y volver a disfrutar en un circuito callejero que combina tramos amplios y abiertos y otros estrechos y sinuosos.
La acción se pondrá en marcha el jueves con dos sesiones de práctica, el viernes habrá otra tanda de entrenamientos y la clasificación y el sábado, la carrera principal. El cambio en el programa habitual de la F1, que tiene (casi) siempre finales domingueras, se debe a que el 27 de septiembre Azerbaiyán realiza una jornada de luto en el marco del Día del Recuerdo, que homenajea los militares caídos durante la Segunda Guerra de Nagorno-Karabaj, que ocurrió hace seis años y es también conocida como la Guerra Patriótica.
Será la primera vez en la historia que este Gran Premio se correrá un sábado. Y será la primera de dos carrera de este 2026 con ese cronograma. La segunda será el 21 de noviembre, en Las Vegas, que siempre tiene final sabatina y nocturna para asegurar una mayor cantidad de espectadores a nivel mundial y evitar las altas temperaturas que se registran en el desierto de Nevada durante el día.
Colapinto llegará con buenas sensaciones, después de dos fines de semana al hilo con puntos -fue décimo en Monza y siete días después celebró un séptimo lugar en el nuevo Madring-, que le permitieron achicar la brecha de rendimiento y resultados con su compañero Pierre Gasly, en esa «lucha» interna de los dos Alpine.
El pilarense tendrá su tercera aparición en Bakú. Su debut absoluto a bordo de un Fórmula 1 en este trazado fue en 2024, con Williams, en un fin de semana que no olvidará jamás. Era apenas su segunda carrera en la categoría más importante del automovilismo mundial y Franco sorprendió, primero al meterse en la Q3 y quedar noveno en la clasificación, y luego, al finalizar octavo, por delante del heptacampeón Lewis Hamilton, y conseguir sus primeros puntos (4) en el Gran Circo.
Muy diferente fue la experiencia el año pasado, ya a bordo de un Alpine. Protagonizó un duro accidente al perder el control del auto e impactar contra el muro de contención en la Q1. Y en al final, tras largar 16°, había logrado escalar al 13° lugar y estaba haciendo una buena carrera, pero en la 17ª vuelta, cuando se encontraba en una posición expectante rumbo a la zona de puntos, el tailandés Alex Albon lo chocó y lo dejó en el último lugar, con el coche tocado y una gran frustración.
Colapinto -que ya avisó que le meterá «garra» al cierre de esta temporada- buscará dejar atrás ese feo recuerdo y volver a ser protagonista este fin de semana en Bakú.
El pilarense llegará a la cita con energía renovada, tras unos días de descanso, en los que hizo de las suyas en el programa La Revuelta de la televisión española –hasta tiró un comentario picante sobre el cruce que tuvo en pista con Gasly en Madrid– y se juntó con un peso pesado y gran abanderado del automovilismo argentino en el mundo.
«Yo post ligar el casco de un 5 veces campeón del mundo y mi ídolo desde que aprendí lo que era un auto de carreras», escribió en sus historias de Instagram junto a una foto en la que se lo ve junto a José María López, con quien intercambió cascos firmados y dedicados.
El cordobés, ganador tres veces del Mundial de Turismos y en dos ocasiones del de Resistencia, le contestó: «Gracias loquito. Va a un lugar muy especial. Te queremos mucho».
Quizás el encuentro con Pechito le dé un empujón especial para ir a Azerbaiyán a buscar otro top 10, el tercero consecutivo y el noveno del año para él, dar un paso adelante más y seguir achicando la distancia con Gasly, que era muy evidente al principio de la temporada pero que parece empezar a acortarse, tras las dos buenas actuaciones de Franco en las últimas fechas.
El desafío en Bakú, igual, es grande, por las mismas características del trazado. El dibujo del circuito, de 6,003 kilómetros y 20 curvas, exige mucha velocidad en su larguísima recta principal a lo largo de la costa del Mar Caspio, en la que los monoplazas suelen alcanzar los 350 kilómetros por hora y es clave aprovechar el rebufo. Y mucha paciencia y habilidad al volante cuando el recorrido se adentra en el estrecho y sinuoso casco antiguo de Icheri Sheher, serpenteando dentro de las murallas medievales de la ciudad. Allí, un mínimo error puede costar muy caro.









