“Sigo creyendo en el arte y, sobre todo, en su memoria insobornable”, escribió hace pocas semanas Carlos Alonso, acaso sus últimas palabras públicas. El pintor y dibujante, uno de los grandes maestros del arte argentino, murió este lunes, a los 97 años, en su residencia de Unquillo, en la provincia de Córdoba. Reconocido internacionalmente, su legado es una obra donde predominan los trazos neoexpresionistas y que dejó ver, en líneas y colores, sus preocupaciones políticas y sociales, también las heridas abiertas por el autoritarismo y la violencia. Una de sus hijas, Paloma, es una de las miles de víctimas del terrorismo de Estado y está desaparecida desde 1977, cuando tenía 21 años.
Muere el pintor Carlos Alonso, el maestro que tradujo al color el dolor y la memoria de Argentina









