Un brasileño que debe cumplir una condena de más de 38 años de cárcel en su país fue detenido con un arsenal en una estancia cercana a Ituzaingó, en Corrientes.
El hombre se hallaba en compañía de una mujer argentina y aparecía con notificación roja en los registros de Interpol.
Gilmar Busanello, de 56 años, se delató al entrar en comunicación con familiares directos sin saber que sus teléfonos estaban intervenidos. Así pudieron establecer que se había refugiado en una estancia del norte de la provincia de Corrientes.
A partir de esa información, la Policía de Corrientes inició una paciente investigación para establecer en principio si algún extranjero estaba trabajando en los establecimientos rurales de la zona.
Tras varias semanas de búsqueda, confirmaron que un brasileño de 56 años se hallaba en una estancia del kilómetro 1200 de la ruta nacional 12, cerca de Itá Ibaté, y que se trataba del prófugo requerido por Brasil.
Con intervención del fiscal Eugenio Balbastro y el Juzgado de Garantías de Ituzaingó, se libró una orden de allanamiento y detención.
Dada la peligrosidad del delincuente, la Policía desembarcó en el lugar con agentes de las comisarías Segunda e Isla Apipé, además del Grupo de Tareas Operacionales (GTO).
Busanello fue sorprendido y apresado cuando ingresaba al campo, lo cual impidió que opusiera resistencia.
El hombre se hallaba en compañía de una mujer de 52 años oriunda de Misiones, la cual fue demorada hasta que se pueda establecer si sobre ella pesa también algún pedido de detención.
Al requisar el lugar, los policías descubrieron que el brasileño tenía un arsenal, una fuerte suma de dinero y un dron que, suponen, utilizaba para vigilar su entorno en momentos que se sentía en peligro.
A Busanello se le secuestró un rifle calibre 22 con mira telescópica, una escopeta calibre 20, una pistola calibre 22 y un revólver calibre 38, además de 56 municiones y cartuchos para esas armas.
Además, tenía ocho teléfonos celulares, un dron y una millonaria suma de dinero en efectivo: 5.860.000 pesos y 10.000 dólares estadounidenses.
En base a testimonios, se pudo establecer que el prófugo se radicó en ese lugar hace aproximadamente un mes, pero se desconoce la procedencia del arsenal y del dinero que le permitía mantenerse en la clandestinidad.
El Juzgado de Garantías de Ituzaingó dispuso la detención preventiva de Busanello hasta que se decida su extradición a Brasil, donde deberá cumplir una condena de 38 años y tres meses de cárcel por el delito de abuso sexual.









