La Justicia de Córdoba dictó la prisión preventiva para Carlos Javier Ríos, un ingeniero agrónomo de 49 años acusado de provocar un choque frontal que dejó cuatro personas muertas en la localidad de Alta Gracia. El hombre quedó imputado por homicidio simple con dolo eventual reiterado, en cuatro hechos y en concurso real, y continuará detenido en el Establecimiento Penitenciario de Bouwer mientras avanza la investigación.
El hecho ocurrió el 23 de agosto, alrededor de las 19.42, sobre la Ruta Provincial C-45, en el tramo conocido como Camino de los Lecheros. De acuerdo con la investigación de la Fiscalía de Instrucción de Fuero Múltiple del 1° Turno de Alta Gracia, Ríos circulaba a bordo de una camioneta RAM 1500 luego de haber participado de un festejo social en el que había consumido bebidas alcohólicas.
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Uno de los elementos incorporados a la causa fue un estudio retrospectivo que estableció que el acusado habría tenido un dosaje teórico de 1,54 gramos de alcohol por litro de sangre al momento del impacto.
Según la acusación, antes del choque el conductor había comenzado a realizar maniobras peligrosas sobre la Ruta Provincial 5. La investigación sostiene que circulaba de manera zigzagueante e intempestiva y que otros automovilistas le hicieron señales de luces para advertirle sobre su forma de manejar.
La situación se agravó cuando Ríos ingresó a la Ruta Provincial C-45. Allí, siempre según la hipótesis fiscal, realizó maniobras de sobrepaso pese a que estaban prohibidas para el sentido en el que circulaba y posteriormente avanzó por la mano contraria sin regresar a su carril.
A la altura del kilómetro 23, la camioneta RAM impactó de frente contra un Volkswagen Gol que circulaba por su correspondiente mano y a una velocidad considerada moderada. La violencia del impacto provocó la muerte inmediata de los cuatro ocupantes del automóvil: dos mujeres y dos hombres, quienes sufrieron graves politraumatismos.
Después del choque, la Fiscalía reunió distintas pruebas para reconstruir tanto la secuencia previa al impacto como las circunstancias en las que ocurrió. El expediente incluye estudios científicos y técnicos, peritajes, fotografías, documentación, registros de cámaras de seguridad y testimonios de personas que habrían observado la conducción del acusado antes del accidente.
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La Justicia también analizó el comportamiento de Ríos después de la colisión. De acuerdo con la resolución, la gravedad de los hechos investigados, la escala penal correspondiente y la existencia de riesgos procesales fueron algunos de los elementos considerados para disponer la prisión preventiva.
Con la medida, el acusado permanecerá alojado en Bouwer mientras continúa la investigación. La imputación que pesa sobre él es por cuatro hechos de homicidio simple con dolo eventual, una calificación que deberá ser sostenida durante el avance del proceso judicial.
Se escondió en la casa de su novia tras atropellar y matar a una jubilada
En otro hecho ocurrido en el oeste del conurbano bonaerense, una jubilada de 67 años murió después de ser atropellada por un motociclista que escapó del lugar sin asistirla. El sospechoso, de 19 años, fue identificado luego de que los investigadores reconstruyeran su recorrido mediante cámaras de seguridad.
La víctima fue Raquel Isabel Ferreyra, quien caminaba por Villa Luzuriaga, en el partido de La Matanza, para hacer unas compras. El episodio ocurrió el 21 de septiembre, cerca de las 19.20, cuando la mujer cruzaba la calle Thames, en la esquina de Guido Spano.
Según la investigación, un joven que circulaba en una motocicleta 100cc la embistió. Tras el impacto, la mujer quedó tendida sobre el asfalto. El motociclista se levantó, regresó hacia su vehículo, lo levantó y escapó del lugar sin detenerse para asistirla.
Vecinos que se encontraban en la zona auxiliaron a Ferreyra y solicitaron asistencia médica. La mujer fue trasladada al Hospital Balestrini, donde permaneció internada. Cerca de las 5 de la madrugada del día siguiente sufrió una descompensación y tuvo que ser sometida a una intervención quirúrgica de urgencia por un hematoma en la cabeza. Murió horas después.
El caso quedó bajo investigación del fiscal Matías Marando, de la Fiscalía N° 12 de La Matanza, con intervención de la jueza Karina Andrijasevich, del Juzgado de Garantías N° 6. A partir de una serie de medidas judiciales, detectives de la DDI de La Matanza comenzaron a analizar las cámaras de seguridad para reconstruir el trayecto que había realizado el motociclista después del atropello.
El seguimiento permitió determinar que el conductor se había desplazado hasta una vivienda situada sobre la calle Pasteur al 1400, en Morón, a unas 17 cuadras del lugar del accidente. Los investigadores realizaron tareas encubiertas y detectaron que allí vivía una joven cuyo novio tenía una motocicleta Corven 100cc negra, similar a la utilizada durante el atropello.
De esta manera identificaron al sospechoso como Ignacio Arian Roa, de 19 años y domiciliado en Morón. Con una orden de allanamiento, la Policía llegó hasta la vivienda y concretó su detención, acusado por el homicidio culposo de Ferreyra.
Durante el procedimiento se secuestraron la motocicleta Corven 100cc negra, que tenía la patente colocada, un casco del mismo color y prendas que, según los investigadores, habría utilizado durante la noche del accidente.
La hipótesis de los investigadores es que el joven habría permanecido oculto en la vivienda de su novia después del atropello. Además, sospechan que tenía previsto desarmar la motocicleta para dificultar su identificación. La investigación también busca determinar si otras personas colaboraron para ocultarlo después del hecho.
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