Backpack ha conseguido el título de oso más gordo de Alaska. Este animal vive junto a otros 2.200 osos pardos en el Parque Nacional y Reserva de Katmai, en la península de Alaska, un territorio salvaje que alberga más plantígrados que personas. Todavía no se ha dado a conocer su peso exacto, pero antes de la hibernación un macho puede superar los 450 kilos y, en los ejemplares de mayor tamaño, alcanzar incluso los 540. Las hembras adultas suelen pesar un tercio menos. El concurso Fat Bear Week (La Semana del Oso Gordo) nació en 2014 como una forma interactiva de acercar al público la vida de estos animales, ligada a la migración de miles de salmones que remontan el río Brooks.
“Conoce a los osos, descarga, predice quién será el ganador y haz campaña por tu candidato”, animan desde la página del evento, que cuenta con seguidores por todo el mundo. Este año se emitiron más de 2,3 millones de votos, indica Alaska Public Media. Backpack obtuvo más de 100.000 y se impuso por un estrecho margen a una osa parda adulta nacida en 2016; un ejemplar que adoptó y sacó adelante a una cría de su hermana. Un particular duelo de gigantes, a cuyos protagonistas se podía seguir en directo a través de las cámaras instaladas en el parque.
Holly, la madre de Backpack y antigua campeona de Fat Bear Week, lo llevó por primera vez al río Brooks en 2006, cuando todavía era un cachorro de menos de un año. La costumbre del entonces osezno de subirse a la espalda de su progenitora cuando nadaban por el río, dio origen a su apodo. Se independizó de su progenitora en 2008, tras curarse de una importante lesión en una pata.
Backpack, a diferencia de otros machos adultos de gran tamaño, no suele mostrarse “demasiado agresivo” con sus competidores, describen los responsables del concurso. Y aunque se defiende cuando es necesario prefiere recurrir a ese carácter más tranquilo y acceder a sus lugares de pesca favoritos. “A juzgar por su tamaño, la estrategia funciona”, agregan.
La competición, de carácter anual, celebra “la extraordinaria transformación de los osos pardos de Katmai a medida que se atiborran de salmón y acumulan las reservas de grasa que necesitan para sobrevivir al invierno”, describen los responsables del parque nacional. Los salmones remontan a miles el río Brooks que se convierte en un festín para los plantígrados, que se encuentran entre los ejemplares más grandes de osos pardos del mundo.
Alcanzan su peso máximo a finales de verano y principios de otoño, cuando se preparan para soportar la hibernación, un periodo en el que pueden perder hasta un tercio de su peso. Los machos adultos suelen estar entre 270 y 410 kilos a mediados del verano y sobrepasar ampliamente los 450 kilos después de alimentarse de los salmones. Suelen entrar en sus madrigueras entre finales de octubre y diciembre y no salen hasta marzo o mayo. Durante esos meses no comen ni beben, por lo que su supervivencia depende de que acumulen suficientes reservas de grasa antes de recogerse en la guarida.
El objetivo es atiborrarse a comida; convertirse en un oso gordo. Y para lograrlo aprovechan los alimentos que tienen más a mano. En Alaska, decenas de osos se reúnen en el río Brooks para darse un festión de salmón desde finales de julio hasta mediados de octubre. En esta época del año, cada uno puede llegar a comer hasta 30 peces al día. Sus primos españoles, de la misma especie, pero diferente subespecie, tienen un menú diferente: alrededor del 85% de la dieta es materia vegetal. Consumen grandes cantidad de frutos secos (bellotas, hayucos, avellanas y castañas) y frutos maduros, señalan desde la Fundación Oso Pardo.
Estos osos gordos son “un ejemplo de la riqueza” del parque nacional y de la Bahía de Bristol, destacan los responsables. Una región que conserva una de las migraciones más grandes y saludables de salmón rojo que quedan en el planeta. La Fat Bear Week surge de una colaboración entre el Parque Nacional de Katmai y las organizaciones Explore.org y Katmai Conservancy.










