Bajo la invocación de un poema de Alejandra Pizarnik titulado «Cielo», se produjo un encuentro de tres mujeres muy talentosas, amigas entre sí y cada una, con una poética bien definida, que ocupan una gran sala del Museo MAR y que se puede visitar hasta noviembre. Se trata de la escultora Elba Bairon, la pintora Paola Vega y la curaduría de Sofía Dourron, quienes pensaron biformes/ bicoloreadas bitremendas bilejanas/ lejanas lejanas como un proyecto a producir en conjunto hace unos años.
En sucesivas reuniones, fueron colaborando en su construcción, tomando decisiones para lograr una muestra que, como reconoce Sofía, construye un objeto en sí que modifica el espacio donde habita, creando un diálogo que cuadra perfectamente con el concepto de biformes que cita el título.
Paola Vega desarrolla desde 2015 una carrera centrada en torno a ciertas artistas mujeres que fueron olvidadas, invisibilizadas y se construyeron por fuera de la centralidad, aun cuando ganaran premios.
Ejemplos como Juana Butler o Dinora Pastorello, con quienes ha curado muestras y publicado investigaciones en varios textos. Toma a la pintura como base de sus producciones e investigaciones, pero profundiza tanto en su historia como en los cruces y las relaciones de contexto.
Elba Bairon, nacida en La Paz, Bolivia, formada en Montevideo y radicada en Buenos Aires desde 1967, viene explorando desde los años 90 el uso de materiales como el yeso, la pasta de papel y la escultura, dejando en sus obras una huella en la que destaca un acabado meticuloso en piezas que desdibujan los detalles, ya sean objetos o figuras reconocibles.
biformes/ bicoloreadas bitremendas bilejanas/ lejanas lejanas, de Paola Vega y Elba Bairon con curaduría de Sofía Dourron en el Museo Mar. Foto: gentileza.Genealogías alternativas
La curadora e investigadora independiente Sofía Dourron ha indagado en la institucionalidad del arte en América Latina y en la posibilidad de diseñar genealogías alternativas que escapen del canon universalista moderno. Una buena mezcla de saberes, intereses y vocaciones que las mantiene unidas como amigas frecuentes desde hace mucho tiempo.
Al entrar en la Sala 1 del Museo de Arte Contemporáneo de la Provincia de Buenos Aires, el espectador se topa con un juego de escalas, de contrastes y contraposiciones que conforman una gran instalación.
Dos artistas cuyas obras se fundan en problemáticas diferentes, que usan el plano o el espacio de manera singular, con una curaduría que hace hincapié en una marcada espacialidad que facilita poner cuerpo y mirada en un recorrido.
Sofía Dourron contaba que, a pesar de que ambas artistas tienen oposiciones en sus abordajes y particularmente en la propia materialidad de sus piezas, tanto desde ese plano pictórico que usa Paola, con el color aplicado en capas, por acumulación y veladuras, como en los acabados impecables de Elba, de esculturas y bajorrelieves completamente blancos, se puede percibir que existe una marcada sensibilidad.
Efecto trascendental que las enlaza y descansa sobre la sutileza, no exenta de una tensión que es, al mismo tiempo, un encuentro como una distancia y hace que el título tome sentido cuando nomina bicoloreadas, bilejanas, y repite lejanas lejanas.
En el texto de sala, se destaca que ese «estar juntas» propone «un terreno para la imaginación, la experiencia corporal y la percepción sensorial, remarcando que pintura y escultura se contraponen en un juego de escalas con la arquitectura magnífica del museo».
Afinidades y resonancias de un sistema que –como bien testimonian las tres– establecen una posibilidad que juega con la abstracción de Vega y la figuración de Bairon, donde el color y el blanco retozan silenciosamente con los ritmos y las escalas e invitan a ver más allá, reflexionando sobre el modo de habitar el espacio.
Una de las piezas de mayor envergadura de Vega, «Susurros», un óleo de nada menos que 6 x 15 metros, pende en la pared justo donde hay una ventana vertical, que acerca el cielo del entorno marino del museo. Ese cielo sutilmente se cuela y acompaña la vibración de un paño de gasa pañalera, de dominancia en azules con acentos amarillos, que fue pensado y construido esencialmente para esta exhibición.
biformes/ bicoloreadas bitremendas bilejanas/ lejanas lejanas, de Paola Vega y Elba Bairon con curaduría de Sofía Dourron en el Museo Mar. Foto: gentileza.El tamaño contrasta con la figura «S/T» del humano de Elba, dando marco y recortando una escultura destinada a recorrerse desde arriba que se acomoda sobre el piso con una pequeña base. Es desde esta descripción cuando ya es posible comprender una clave precisa que se mantiene en toda la sala, promoviendo un tono de vibración silenciosa.
Blanco total
De las piezas de Elba, aparece algo hecho especialmente para esta muestra, de una artista que viene prefiriendo el blanco total por encima de cualquier otro tono para sus obras. Con una serie de pequeños bajorrelieves de yeso se desplaza del volumen exento para ocupar todo un segmento de una pared.
Estas diferencias de escala van creando una tensión que induce al espectador a recorrer con la mirada las obras que van desde lo monumental a lo pequeño, pasando del colorido a la ausencia de color, y dando por cierto el dato justo del poema cuando dice bicoloreadas.
Otra obra «S/T» es el pájaro que lleva un recorrido por varias muestras, se recuesta sobre una base muy delgada, y propone otro diálogo con la segunda gran pieza pictórica de Paola de 3,70 x 7,40 m, ubicada a ras del piso. Se trata de una obra comenzada en 2020 y terminada para esta muestra, un lienzo al óleo que ahora consigue un espacio donde darse a conocer.
biformes/ bicoloreadas bitremendas bilejanas/ lejanas lejanas, de Paola Vega y Elba Bairon con curaduría de Sofía Dourron en el Museo Mar. Foto: gentileza.El texto curatorial tiene unas claves precisas, donde Dourron establece un principio de acuerdo bien logrado cuando expresa que, entre esa lejanía y cercanía que se da entre las pocas obras de la sala, «los contornos de cada una se evaporan para dar lugar a una nueva forma que las contenga a las dos: una forma bitremenda”.
Y afirma que, «en la intimidad de la sala, las piezas establecen intercambios afectivos, se atraviesan y se modifican mutuamente, generando nuevas texturas, atmósferas y modos de convivencia». Una sustancia emocional que merece ser recorrida en silencio.
biformes/ bicoloreadas bitremendas bilejanas/ lejanas lejanas, de Paola Vega y Elba Bairon con curaduría de Sofía Dourron. Hasta el sábado 31 de octubre en la sala 1 del Museo de Arte Contemporáneo de la Provincia de Buenos Aires (Mar). De martes a viernes de 10:00 a 16:00; sábados y domingos de 14:00 a 20:00; lunes cerrado.










