La camiseta 10 de la Selección todavía tiene dueño, más allá de que Lionel Messi ya anunció que el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá fue su adiós. Lionel Scaloni decidió que la 10 seguirá esperando: no la usará nadie esta noche contra Bolivia en Córdoba ni Burkina Faso en River y volverá a ponérsela Leo ante Benín en el Monumental. Recién después llegará la discusión interna para definir quién será el heredero. Y en esa decisión, que empezará a tomar forma en el Mario Alberto Kempes, hay una señal que excede a una camiseta: todo indica que el técnico nacido en Pujato seguirá al frente de la Scaloneta.
Claudio Tapia siempre se mostró tranquilo y confiado respecto de la continuidad de Scaloni. Chiqui ni siquiera se inmutó cuando, en la zona mixta del estadio MetLife de Nueva Jersey, minutos después de perder la final contra España, el entrenador avisó que tenía un pie y medio afuera. “Lo vamos a convencer para que se quede”, lanzó Tapia apenas se enteró de lo que estaba diciendo el técnico. La serenidad del presidente de la AFA encontró sustento en el conocimiento que tiene del DT y también en las decisiones que fue tomando a lo largo de los más de ocho años de ciclo. La primera semana de prácticas post Mundial terminó de darle la razón: más temprano que tarde, la AFA informará la renovación.
Y la cuestión de la 10 es un ejemplo concreto. “En estos partidos no tenemos obligación de dar la 10, así que hasta que sea el partido de Leo no se la daremos a nadie y después veremos a quién elegimos. Por Eliminatorias queda fija, pero la idea es que se la quede uno, con todo lo lindo que es llevarla. Por ahora no hemos definido”, explicó Scaloni.
Así, el cuerpo técnico quiere aprovechar los tres amistosos y los 15 días de entrenamientos para observar, probar y recién entonces tomar una decisión que tendrá un peso enorme. La suerte de algunos arranca a moverse acá en Córdoba.
El candidato que aparece primero es Nico Paz, que utiliza la 10 en Como, de Italia. Pero Scaloni y su grupo de trabajo todavía no están convencidos de cargarlo con semejante responsabilidad. Temen hacerle un mal en lugar de un bien. Paz todavía es joven y necesita más rodaje con la Scaloneta. Vale recordar que no sumó minutos en la etapa eliminatoria del Mundial: sólo jugó ante Argelia y Jordania.
La otra posibilidad es entregarle la 10 a uno de los consagrados. Esa alternativa ganó terreno en los últimos días y aparecen tres nombres: Lautaro Martínez, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister. A Enzo le gustaría heredar la de Messi. El volante del City es uno de los futbolistas que tendrá mayor preponderancia en la nueva Scaloneta, que ya no contará con Leo y posiblemente tampoco con sus laderos Rodrigo De Paul y Leandro Paredes. Desde Qatar utiliza el número 24, un dorsal del que se fue enamorando para jugar vestido de celeste y blanco y que jamás había usado en River, Defensa y Justicia, Benfica, Chelsea y Manchester City.
A Lautaro la 10 le queda pintada. Hace casi una década que la utiliza a nivel clubes: la consiguió en Racing en la temporada 2016/17 y es su número en Inter desde que llegó en 2018. Pero al Toro le costaría desprenderse del 22, el dorsal que utilizó en todos sus partidos con Argentina y con el que convirtió 40 goles en 84 encuentros.
El otro candidato es Mac Allister, que usa la 10 en Liverpool y también la llevó en Argentinos y Brighton. Su papá, Carlos Javier Mac Allister, hasta propuso una especie de casting para resolver el dilema. “Lo primero que haría es dársela un día a Enzo Fernández, otro día a Julián Álvarez, a Lautaro Martínez, Alexis Mac Allister, a Nico Paz y así sucesivamente. Que pasen ocho o nueve meses hasta que el entrenador vea claramente cuál es el mejor jugador para darle esa camiseta, con todo lo que representa”, planteó.
Esta fecha FIFA tendrá una particularidad: mientras todos mirarán quién juega, quién marca y quién gana, Scaloni estará también mirando algo más. La herencia de la 10 será una declaración de principios. Messi tendrá una última vez con ella ante Benín. Después, empezará oficialmente otra historia. Y todo indica que será Scaloni quien tenga que decidir quién se anima a ponerse sobre la espalda el número más pesado de la Selección.









