Todo empezó en 1973, en una sala con solo 63 asientos, en la planta superior del Royal Court de Londres, donde el británico Tim Curry —fallecido en agosto de este año, a los 80 años— se subió al escenario para interpretar por primera vez al que ahora es un gran personaje de culto: el Dr. Frank-N-Furter, un científico loco con la extravagancia añadida de ser además un extraterrestre del planeta Transexual, en The Rocky Horror Show. El musical, escrito por Richard O’Brien, era un tributo a las películas de serie B de terror y ciencia ficción y pronto se convirtió en una oda a la liberación sexual y la cultura queer de los setenta y en un acontecimiento contracultural en el Londres de la efervescencia del glam rock británico, capitaneado por David Bowie y Marc Bolan.









