“Desde niña quería escribir, me llevó 40 años lograrlo”

“Desde niña quería escribir, me llevó 40 años lograrlo”


“Quería separar el ‘yo’ como autora; crearme un personaje disociado de mi familia. No soy ‘la hija de’ ni ‘la madre de’; soy yo, Marie Vingtras, y escribo libros”, dirá la autora francesa, una de las invitadas extranjeras al Festival Internacional de Literatura (Filba) horas antes de su primera presentación en Buenos Aires, durante un mano a mano con Clarín. Este domingo, volverá a encontrarse con sus lectores en el Malba.

Su nombre proviene de Arthur Vingtras, personaje de Jules Vallès, y fue retomado por la periodista feminista Séverine para firmar sus artículos combativos. “Lo elegí como seudónimo porque es un nombre de ficción; no quería que un día alguien viniera a verme y me dijera: ‘Yo me llamo Marie Vingtras’. Y es una mujer feminista que fue muy conocida en su época, una auténtica heroína”, destacó Marie, que se presentó el jueves junto a Claudia Piñeiro en el Malba, en una conversación que giró en torno a «El pulso de la trama» –en alusión, por supuesto, al género policial que ambas escritoras comparten–, aunque Marie no está del todo de acuerdo en que su obra pueda entrar en ese género.

La autora francesa, nacida en Rennes en 1972, es abogada y escritora. En su primera novela, Ventisca (Nórdica, 2023) que fue un éxito inmediato en Francia y se tradujo a varios idiomas, la desaparición de un niño en Alaska, en medio de una tormenta de nieve, abre un relato coral de secretos y heridas.

En la segunda, Las almas feroces (Nórdica, 2026), la muerte de una joven en un pueblo en Norteamérica expone las sombras de una comunidad. Ambas historias parten de un hecho dramático que funciona como excusa argumental para invitar al lector a adentrarse en lo más íntimo y primario de la condición humana.

Vingtras publicó su primera novela, Blizzard (Ventisca) en Francia en 2021 a los 49 años, después de haberla escrito en secreto, a escondidas de su familia, en su tiempo libre, mientras ejercía su profesión de abogada.

Envió el manuscrito a diez editoriales; recibió nueve rechazos hasta que Éditions de l’Olivier aceptó publicarla. A partir de entonces, la obra se vendió como pan caliente y cosechó más de diez reconocimientos, entre ellos, el prestigioso Premio de los Libreros de Francia y el Metro Goncourt. Les âmes feroces –Las almas feroces– (L’Olivier, 2024) fue igualmente exitosa y se hizo con el importante Premio Fnac.

CUL / Marie Vingtras

–¿Cómo nace el deseo de escribir?

–Nació en la infancia; a los 9 años escribía historias y soñaba con salir en el programa de televisión más famoso de Francia. Luego, le fui dando menos espacio a ese deseo. En realidad, quería escribir a los 9 años y publiqué a los 49. Me llevó 40 años lograrlo, pero no pasa nada; fue un tiempo de evolución, de maduración y, también, un tiempo necesario para decirme a mí misma, como mujer: «Tengo derecho a escribir». Tengo derecho a contar mis historias. Necesité todo ese tiempo; no soy muy rápida.

–Es un hermoso ejemplo para seguir…

–Sí, cuando me reunía con mujeres en Francia –donde se dice que el lector suele ser una lectora, ya que leen más mujeres que hombres– veía en la sala a mujeres de mi edad que me decían: «Ah, ¿entonces se puede hacer a los 49 o 50 años? ¿Se puede?». Sí, claro, una puede ponerse a escribir a cualquier edad.

–Y en tu caso, con un éxito enorme. ¿Lo esperabas?

–No, no. Envié el manuscrito por correo; pensaba que nadie respondería, pero luego un editor me contestó. Me dije que venderíamos algunos ejemplares, pero ocurrió algo: fue después de la epidemia de covid y, en agosto de 2021, cuando se publicó en Francia, los libreros me decían que la gente necesitaba evadirse, irse a otra parte. Así que Alaska funcionó. Fue una coincidencia afortunada, tuve mucha suerte.

–¿Cómo se recibió en tu entorno tu faceta de escritora?

–Fue algo muy particular, porque yo no decía que escribía. Creo que en la familia pensaban: ‘Pobrecita, intenta escribir, pero no le sale’. Y cuando terminé, en 2021, me dije: ‘Bueno, voy a intentar ver si puedo publicarlo’. No era solo un libro terminado; había que hacer algo con él. Así que lo envié por correo. Mi hija me acompañó a hacer los envíos, así que ella sabía que había escrito algo, pero mi pareja no sabía nada y mi familia tampoco. A mi pareja le avisé cuando firmé el contrato, y a mis padres les entregué el libro ya impreso. La gente me miraba pensando: ‘Quizás no es exactamente lo que parece o lo que creíamos de ella’. Y eso me resultó divertido.

La escritora francesa Marie Vintgras, en Buenos Aires. Foto: Cristina Sille.

–Los capítulos son breves, sobre todo en Ventisca y eso, quizás, facilita la lectura a personas acostumbradas a las lecturas rápidas del formato web

–Sí, sí. He tenido lectores muy jóvenes –en institutos y colegios– e incluso lectores pequeños. Les resultó fácil de leer. Es una lectura accesible; mi lector más joven debía tener 13 años y, también, tuve una señora mayor de 93. Así que pensé: ‘Qué bien abarcar todo ese abanico de edades…’.

–¿Fue una estrategia narrativa o algo que surgió espontáneamente?

–No, realmente fue la escritura a mano en el cuaderno; luego investigué un poco y vi que, en el fondo, se trataba casi de escritura automática. Porque la mano –el movimiento de la mano, el dibujo, la escritura– está conectada a una zona del cerebro que solo se activa mediante la grafía, mediante el gesto. Para mí es excelente, es algo buenísimo. Realmente se pone en marcha algo que me parece mágico. Es extraordinario el poder del cerebro.

–¿Cómo lográs combinar tu trabajo como abogada con el de escritora?

–Suelo escribir los fines de semana. Intento escribir un poco al final de la tarde, cuando llego a casa; no hago jornadas maratonianas, pero es difícil organizar el tiempo y darle más espacio a la escritura. En Ventisca, los capítulos son cortos; la gente pensaba que lo había hecho a propósito, pero en realidad no tenía tiempo. No tenía tiempo para escribir un capítulo de veinte páginas; tenía que terminar dos páginas y saber que iba a empezar con otro personaje, evitando así la rutina o el aburrimiento. Además, quería terminar esas dos páginas con un detalle intrigante, algo que me permitiera retomar la historia después con ganas, con un toque lúdico… Necesito ese componente de juego al escribir.

–Y, a la vez, es el ABC del suspense.

–Sí, es un trabajo un poco ingrato escribir; estás sola en una habitación, hace buen tiempo, te dan ganas de salir con tus hijos, querés hacer otras cosas. Así que necesitaba que fuera algo lúdico, no necesariamente diversión pura, pero sí algo que me despertara el interés. Intento escribir algo que me gustaría leer.

La escritora francesa Marie Vintgras, en Buenos Aires. Foto: Cristina Sille.

–¿Por qué elegiste el género policial?

–Para mí es curioso, porque en Francia hablan de thriller o de novela policíaca, pero yo no lo veo así en absoluto. Es cierto que tengo una mujer sheriff y, obviamente, la gente piensa eso, pero para mí la cuestión no es tanto esa; creo que muy pronto uno se olvida qué pasó con el niño en Ventisca. En Las almas feroces, sí, uno se pregunta quién mató a esa joven, pero en realidad es una especie de hilo conductor, no el tema central de los libros. Y eso resultó un poco problemático en Francia, porque me invitaban a sitios relacionados con el thriller policial, pero lo que realmente me interesa son los misterios del alma humana.

–Tanto en Ventisca como en Las almas feroces, partís de un hecho dramático –la desaparición de un niño o la muerte de Léo–, pero esos sucesos parecen servir de pretexto para revelar las heridas de los adultos o las tensiones de la comunidad ¿Por qué elegiste ese recurso narrativo en ambas novelas?

–Bueno, hay un autor estadounidense –aunque creo que no es muy conocido en la Argentina– llamado Russell Banks, que me gusta especialmente. Él decía –siguiendo lo que le enseñó su maestro– que en un buen libro siempre hay que hacer esto: «Pon un cadáver en medio de la habitación y observa qué sucede». Y no tiene por qué ser necesariamente un cadáver; puede ser alguien que se ha suicidado, alguien que ha sufrido un infarto… no tiene que ser forzosamente… En fin, tenía esa idea en mente: pongamos un cadáver o un niño desaparecido y veamos cómo todo empieza a hervir.

–Es decir, que simplemente pensaste en eso como un punto de partida.

–Exacto, un punto de partida; bueno, efectivamente es un punto de partida, pero en realidad es un pretexto; es como… no sé, poner una aspirina en un vaso de Coca–Cola y ver qué pasa. Además, a mí me gusta –porque es lo que disfruto leer– que los autores me hagan perder un poco el rumbo al principio, o que me lleven en una dirección que en realidad no es la verdadera. Es otra dimensión del juego; es demasiado fácil ir de un punto A a un punto B. Cuando estás cansada, está muy bien ver una película o leer un libro ligero… Pero creo que se puede ser exigente con los lectores y pedirles un esfuerzo.

–¿Consideraste la posibilidad de llevar estas historias al cine?

–El problema para los directores en Francia es que todo esto sucede en Estados Unidos; eso les molesta, les gustaría que fuera en Francia, pero no se puede trasladar a Francia. Ellos quieren historias francesas que transcurran en Francia, pero a mí eso no me atrae demasiado. Se firmaron los derechos para Le Blizzard (Ventisca), aunque no creo que llegue a mucho, ya que el cine en Francia no está en su mejor momento. Pero el guionista me dijo: ‘No será en Alaska ni en Canadá, estamos pensando en Noruega’. Yo dije: ‘Perfecto, Noruega. Con tal de que haya nieve y no cambien demasiado la historia…’.

La escritora francesa Marie Vintgras, en Buenos Aires. Foto: Cristina Sille.

–¿Tenés algún nuevo proyecto literario?

–Sí, he terminado uno que entregué el martes a mi editora, pero no quiero hablar de eso por ahora.

Marie Vingtras básico

  • Nació en Renner, en 1972. Es escritora y toma prestado su seudónimo de Arthur Vingtras, alias de la periodista Caroline Rémy de Guebhard, más conocida como Séverine.
  • Ventisca, su primera novela, fue publicada originalmente en Francia en 2021 y recibió un gran reconocimiento de crítica y público en su país.
  • En 2022 fue galardonada con el Premio de las Librerías de Francia y traducida al castellano por Nórdica Libros en 2023.
  • En 2026 publicó en castellano Las almas feroces, su segunda novela.

Marie Vingtras participará el domingo a las 18.30 en la Biblioteca del Malba de la actividad Bitácoras de Filba con la argentina Grimanesa Lazaro, el escritor italiano Sebastiano Mauri y la poeta Silvina Giagant. Leerán los textos que fueron escribiendo en distintas experiencias durante el festival.

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