ocho artistas exploran en el Museo Moderno nuevas formas de habitar

ocho artistas exploran en el Museo Moderno nuevas formas de habitar


Titulada Bosques Umbral, la nueva muestra en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires se distribuye a lo largo de una sala como un bosque luminoso de gran atractivo y fuerza estética. Hay guaridas con estilo de anémona –esa planta viviente que es parte fundamental de un ecosistema– y vibración a partir del color, el neón y las paletas combinadas.

Con diseño de sala a cargo de Iván Rosler, el conjunto marca también un andar que vuelve sobre lo sinuoso de Naturaleza Arquitecta, presentada en el museo en abril de este año, como parte del mismo programa “Habitando el Futuro”.

A través de distintas series elaboradas por ocho artistas, varios de ellos argentinos y muy jóvenes, la exhibición invita a la reflexión sobre el lugar del arte en las formas de habitar del mundo.

Plantea preguntas en relación con el vínculo entre tecnología y hábitat para pensar en modos de producción que reduzcan el impacto de la existencia humana en el entorno, respetar la integridad del territorio y “tener conciencia de la historia cultural de las tecnologías a través de las cuales producimos una sociedad”, explica el curador Nicolás Cuello.

Obras de Eva Moro Cafiero en la Exposición Bosques Umbral en el Museo Moderno. Foto: Guido Limardo, gentileza.

Parte, así, de la metáfora de un bosque: “Para mí el bosque es estar en el corazón de una presencia viva”, dice Cuello, nacido en la Patagonia, que integra el equipo del museo y fue quien trabajó especialmente en esta muestra, su selección de artistas y análisis de sus trabajos.

“Uno de los aportes más interesantes que tiene este proyecto es que reúne artistas mayoritariamente jóvenes, de distintos lugares del país, que están transitando sus primeras exposiciones de carácter institucional”, señala.

La serie que recibe a los visitantes apenas entran es de la artista tucumana y doctora en Filosofía, Alejandra Mizrahi. Sus obras, trabajadas en conjunto con tejedoras y activistas del noroeste argentino, comprenden al textil como forma de conocimiento, como técnica capaz de producir imágenes, y le dan un carácter performativo con bordados y volumen que los saca de su bidimensionalidad tradicional.

Obra de Toni Morales en la Exposición Bosques Umbral en el Museo Moderno. Foto: Guido Limardo, gentileza.

El tejido como tecnología: Mizrahi desarma además la idea de que esta última es solo un proceso industrial, honrando la producción artesanal comunitaria propia de la historia del territorio latinoamericano.

Cerca, en otra de las “guaridas”, se encuentra el conjunto de Eva Moro Cafiero, artista y activista ambiental platense que es además una de las fundadoras de Jóvenes por el Clima. Sus obras se hacen de desechos tecnológicos que recolecta y recicla: esta serie de esculturas, presentada anteriormente en espacios como el Museo MAR de Mar del Plata –con piezas similares–, aquí cuelga cubierta por cortinas que concentran un clima azul fosforescente.

Obra de Lulo Demarco en la Exposición Bosques Umbral en el Museo Moderno. Foto: Guido Limardo, gentileza.

Narrar la angustia y la inquietud

Se titula Desterritorialización de mi avatar, y narra la angustia e inquietud de las nuevas generaciones ligada a la representación online. Estos avatares instalados abiertos exhiben dentro suyo pantallas de tablets recuperadas con rostros animados de gestualidades incómodas, difusas, algo inestables.

CUL / Bosques umbral

Así, la creadora cuestiona las identidades con las cuales interactuamos en las redes y plataformas. “Todo lo que sé hacer con estas pantallas es a partir de tutoriales de YouTube, busco salir un poco de la idea de que la tecnología es una caja negra a la cual es imposible acceder. Podemos hacernos de ella y generar reflexión”, subraya.

En diálogo con su serie se encuentra, por cercanía, una pieza de videoarte inspirada en los videojuegos, que realizó la arquitecta y artista boliviana Yhomara Muñoz para investigar sobre la actualidad de las cosmovisiones andinas.

La serie Reliquias, de Jimena Travaglio, retrata a unos píxeles gigantes cocidos en mostacillas brillantes. Lo que entra en tensión y se refleja en ellos es el tiempo y la relación cuerpo-máquina: la velocidad de los patrones hechos digitalmente por la rionegrina, en “un suspiro”, según indica, en contraste con el tejido imponente que resulta de un proceso manual de más de tres años, que traduce aquel diseño previo.

Obra de Jimena Travaglio en la Exposición Bosques Umbral en el Museo Moderno. Foto: Guido Limardo, gentileza.

El artista uruguayo Lulo Demarco, residente en Buenos Aires desde hace más de una década, montó una puesta en escena de esculturas de ramas con rostros que fabulan relatos. Las historias son las mismas caras de estos personajes fantásticos que evocan movimiento, posiciones.

El texto aparece y desaparece proyectado de una forma muy lúdica como los subtítulos de una película, pero alineados a una filosofía queer sobre lo biológico. Con humor, son relatos que abordan formas posibles de coexistencia entre especies, naturaleza y tecnologías: la migración es entendida como el cambio radical de hogar, cuerpo y/o datos en estos versos que, a la luz de las hélices holográficas, son también de lectura accesible, apta para chicos y personas neurodivergentes.

Obra de Alejandra Mizrahi en la Exposición Bosques Umbral en el Museo Moderno. Foto: Guido Limardo, gentileza.

Apropiación histórica

Gala Berger denuncia, con ficción, collage y “liberación de imágenes”, la apropiación histórica del patrimonio robado del sur global. La artista geselina extrae de bancos de imágenes en Internet –en un gesto de contrarresto y justicia poética– artefactos que actualmente yacen en museos del norte global: objetos que pertenecieron originalmente a otros territorios, que son intervenidos e impresos por ella en textiles y diseños que cobran una presencia flotante, fantasmagórica en la muestra.

Obra de Jimena Travaglio  en la Exposición Bosques Umbral en el Museo Moderno. Foto: Guido Limardo, gentileza.

Así, metaforizan sobre la emancipación política en Latinoamérica. “Incluso si fueran recuperados, no tienen adónde volver”, exclama Cuello, “es tan fuerte el efecto del colonialismo que no existe dónde volver a inscribirlos, ciertos territorios fueron desaparecidos, su condición es por eso la del fantasma”.

En la muestra también conviven con las obras de Demarco las de Flavia Da Rin y Toni Morales. La de Da Rin es un cortometraje experimental, lisérgico, creado a la par que produjo su gran retrospectiva en el museo en 2019.

Obra de Gala Berger en la Exposición Bosques Umbral en el Museo Moderno. Foto: Guido Limardo, gentileza.

Se ensayan en este audiovisual las distintas personalidades que uno puede inventar en Internet a partir de la propia imagen de Da Rin deformada en Photoshop. Sus protagonistas experimentan aventuras de metamorfosis y crecimiento. Morales, a su lado, recrea simbólicamente, con objetos escultóricos que evocan al diseño industrial y la arquitectura, los paisajes de su Tucumán natal, en una puesta que abre diálogos entre lo ancestral y lo digital.

Bosques Umbral puede verse en la Sala G (segundo piso) del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (Av. San Juan 350. San Telmo) hasta el 1° de agosto de 2027

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