¿Cómo sabe alguien que ha alcanzado la inmortalidad? En el pasado era obvio: uno daba su nombre a un queso, un instituto o un tramo de circunvalación. Es signo de los tiempos que, en nuestro presente, la pervivencia pase necesariamente por las pantallas. Algunas veces sucede al modo de Julio Iglesias: multiplicándote como un meme. Y otras veces Netflix posa sus ojos sobre ti, decide que tu vida forma parte del canon y te dedica una serie. Les ocurrió a Isabel II y a Michael Jordan. Les ocurrió a Luis Miguel y a Ana Bolena. Y le acaba de ocurrir a Ferran Adrià (L’Hospitalet de Llobregat, 64 años), que este otoño estrena Gènesi y pasa así a formar parte de una cierta cremita de lo humano. La gesta quizá solo pueda compararse a conseguir una mesa en El Bulli en esos años —2004, 2005— en que había demanda de “dos millones de personas” y hueco para siete mil.
Ferran Adrià: “España es el país que peor comunica del mundo. Nuestra cocina ni siquiera ha tenido nombre”










