Trump llega en su peor momento a la recta final de las elecciones que definirán su mandato

Trump llega en su peor momento a la recta final de las elecciones que definirán su mandato

“Cuando vean campanarios en llamas e incendios devastadores en Francia, recuerden que eso es lo que los demócratas radicales quieren hacerle a Estados Unidos”. Donald Trump está subiendo el tono de sus discursos durante la travesía que ha emprendido por una veintena de Estados más reñidos en un intento desesperado para tratar de recuperar la desventaja que revelan las encuestas sobre las elecciones de mitad de Legislatura, las conocidas como midterms.

Durante el último mitin electoral, celebrado este lunes en Kansas, el mandatario republicano recurrió a los disturbios y protestas en Francia para atacar a sus rivales demócratas. Aseguró, sin ninguna prueba, que si los republicanos no ganan, la violencia estallará en Estados Unidos. Obvió el malestar de muchos hogares estadounidenses por el aumento del coste de la vida desde que regresó hace dos años al Despacho Oval. Y sacó a relucir su repertorio contra la inmigración y antimusulmán, unos argumentos que ya forman parte de su arsenal dialéctico durante las campañas electorales.

A pesar de los excesos, o debido a ellos, la popularidad del presidente de Estados Unidos ha caído a mínimos históricos a dos semanas de las elecciones que definirán la grandeza de su mandato. La preocupación de los estadounidenses por el precio de los combustibles, el aumento de los precios de la cesta de la compra y la guerra contra Irán han avivado el descontento de los votantes con el ocupante del Despacho Oval y lastrando las posibilidades de los candidatos republicanos.

El pasado lunes, Trump viajó a Kansas, donde los demócratas podrían poner fin a una sequía política que dura 94 años. Desde 1932, el partido liberal no logra un escaño en el Senado en representación de este Estado. Adam Hamilton, un pastor metodista de 62 años, está a un paso de conseguirlo. Los sondeos revelan una igualdad extrema con el republicano Roger Marshall. Así que Trump se remangó para hacer campaña.

Allí, en Park City, un pueblo cerca de Wichita, el presidente anunció nuevo plan de 8.000 millones de dólares con ayudas para que los agricultores puedan pagar el diésel para sus tractores y maquinaria agrícola en plena temporada de cosecha. “Esta noche, también me complace anunciar que el Departamento de Agricultura lanzará un nuevo programa de ayuda para el combustible de la cosecha, que proporcionará a nuestros agricultores ayuda para compensar los costos del diésel durante esta temporada de cosecha”, dijo el inquilino de la Casa Blanca.

Los estadounidenses sienten preocupación por la marcha de la economía. La gasolina, que utilizan la mayoría de los conductores, se ha encarecido cerca de un 45% desde el inicio de la guerra contra Irán, a finales de febrero. El diésel, por su parte, ha subido casi un 80% desde comienzos de año. Los agricultores están pagando más de 2,5 dólares por galón para repostar sus tractores y maquinaria agrícola en plena campaña de cosecha, lo que está avivando el descontento con Trump en las zonas rurales de Estados Unidos.

El último sondeo publicado esta misma semana por Reuters e Ipsos revela que el índice de popularidad del mandatario republicano ha caído al 31%, el más bajo registrado desde que está en la Casa Blanca, incluidos los cuatro años de su primer mandato.

Trump llega a la recta final de las midterms en su peor momento. La encuesta revela que el 47% de los votantes registrados se inclina por votar a los demócratas, frente al 35% que lo hará por los republicanos, lo que representa la mayor diferencia para los progresistas en el actual ciclo electoral. El modelo estadístico de Nate Silver, uno de los gurús metroscópicos de Estados Unidos, que agrega cientos de sondeos, revela que el grado de aprobación de Trump está en el 37%, rozando el mínimo registrado la semana pasada.

La ventaja que muestran las encuestas alimenta la esperanza de los demócratas para arrebatar el control de la Cámara de Representantes y del Senado a sus rivales republicanos. Tienen ventaja en algunos estados tradicionalmente republicanos, que ganó Trump por una diferencia de dos dígitos hace tan solo dos años. De confirmarse este giro político, la Legislatura entraría en una nueva fase, con dificultades de la Administración Trump para llevar a cabo su agenda política y una cruzada de los liberales contra los excesos de la Casa Blanca, con un posible juicio político al presidente.

En un intento desesperado de reducir el precio del diésel, Trump anunció hace una semana un acuerdo con el presidente ruso, Vladimir Putin, para que liberase cientos de miles de barriles de combustibles. El acuerdo, con un enemigo tradicional de Estados Unidos, ha generado ampollas en el Partido Republicano.

Varios candidatos y congresistas conservadores han criticado al presidente por esta maniobra, incluido el que fue su vicepresidente durante su primer mandato, Mike Pence, que ha lanzado una campaña contra este acuerdo. “Estados Unidos no debería estar lanzando un salvavidas a la máquina de guerra de Putin”, escribió hace unos días en su cuenta de la red social X. “Ahora es el momento de mantenerse firmes contra la agresión rusa, como lo hicimos durante la primera Administración Trump. Putin no quiere la paz. Putin quiere Ucrania”. El anuncio sobre el diésel parece que se le ha vuelto en contra, porque, además, los precios apenas se han movido.

Pese a las dificultades que muestran las encuestas, el mandatario republicano ha salido en tromba para celebrar mítines electorales en los lugares más reñidos. Ha visitado casi una veintena de Estados, algunos de ellos hasta tres veces, como es el caso de Texas, un territorio tradicionalmente republicano, donde el candidato conservador al Senado, Ken Paxton, está por detrás en las encuestas del aspirante demócrata, James Talarico, en una votación que se antoja muy ajustada y decisiva para que los progresistas logren la mayoría en la Cámara Alta.

Los principales trabajos demoscópicos coinciden en que los demócratas lograrán hacerse con el control de la Cámara de Representantes, donde se renuevan los 450 escaños; pero la carrera estará más reñida para lograr la mayoría en el Senado, donde en estas elecciones se elige a un tercio de los 100 escaños.

Un informe de The Cook Political Report, una organización no partidista que estudia las tendencias electorales, señala que las elecciones al Senado se decidirán en siete Estados donde la lucha está muy reñida: se trata de Alaska, Iowa, Kansas, Míchigan, Ohio, Maine y Texas. Las preguntas de las casas de análisis a los votantes arrojan una victoria estrecha de los demócratas en varios de estos territorios, en lo que sería una debacle para los republicanos porque las elecciones al Senado suelen recoger más voto conservador, porque se reparten los mismos sillones a cada Estado con independencia de la población, lo que hace que las zonas rurales ganen peso. Pero la ola azul de los demócratas amenaza con voltear el equilibrio de poder en el Capitolio.

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