Marcela Carbajo estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires pero “por esas cosas de la vida” una vez terminada la carrera, a principios de los 2000, comenzó a trabajar en una empresa de tecnología. “Igualmente hacía traducciones para diarios, correcciones y ediciones de libros”, según cuenta, y mientras tanto comenzó a pensar en una editorial propia. El proyecto pudo concretarse al cabo del tiempo y ahora define una iniciativa singular: Empatía, primera editorial argentina dedicada a publicar literatura africana contemporánea.
Empatía comenzó su actividad en 2018, tuvo un receso forzoso durante la pandemia, volvió al ruedo y hoy cuenta con 22 libros en su catálogo. El primer título, Antología. Escritores africanos contemporáneos, abrió el juego con una selección de autores de lengua inglesa y francesa de Nigeria, Camerún, Kenia, Yibuti, Sudáfrica y Uganda. “Fue muy buena experiencia –dice Carbajo–. Los nombres que conocía de la literatura africana ya estaban instalados y quise introducir otros que no estuvieran traducidos”.
Si en principio la editora buscaba escritores premiados, pronto comenzó a recibir libros para evaluar de editoriales africanas y francesas, hizo contactos personales en la Feria del Libro de Johannesburgo y planea visitas a Ruanda y Ghana: “Me interesa que los textos tengan valor literario y también que permitan comprender procesos y momentos históricos desde un lado empático, de donde viene el nombre de la editorial”, puntualiza.
El lanzamiento de la editorial puso el acento en la percepción común del continente africano como “un todo homogéneo”, un lugar común que desconoce “la realidad y la individualidad de sus más de mil millones de habitantes y sus cincuenta y cuatro países”.
Carbajo está convencida de la efectividad de la literatura para desmontar estereotipos: “Cuando lee una ficción narrada desde el lugar y con la propia vivencia, el lector incorpora ese mundo y lo entiende de una manera muy diferente a lo que puede alcanzar a través de una entrada en Wikipedia”.
El apartheid en Sudáfrica, el genocidio en Ruanda y los conflictos heredados de la colonia son temas recurrentes entre los autores de Empatía. La boca llena de sal, de Reem Gaafar (Sudán, 1983), transcurre así sobre el trasfondo de la situación actual en Sudán, y También te convencieron, de Futhi Ntshingila (Sudáfrica, 1974) expone los problemas de conciencia de un oficial del apartheid que ocultó sus crímenes ante la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de ese país.
Marcela Carbajo creó Empatía en 2018 para publicar literatura africana contemporánea en la Argentina. Foto: Ariel Grinberg.Libros emblemáticos
“Por otra parte publicamos libros emblemáticos de la nueva literatura africana que queríamos en nuestro catálogo”, dice la editora de Empatía. Los títulos de referencia son La casa del hambre, “la primera novela moderna de Zimbabue”, escrita por Dambudzo Marechera (1952–1987), “una especie de Kerouac en ácido”. La novelista británica Doris Lessing admiró en la obra “un hombre negro que ha sufrido todas las estúpidas brutalidades de la opresión blanca en Rhodesia; su rabia explota, no en retórica política, sino en una fusión de lirismo, ingenio y obscenidad”.
CUL / Literatura africana
Otro título “emblemático” es Delicias de la maternidad, de Buchi Emecheta (Lagos, Nigeria, 1944). La autora se casó a los 16 años, por un arreglo entre familias; tuvo cinco hijos, abandonó la escuela y su marido quemó su primer manuscrito, pero logró separarse e iniciar una reconocida carrera como escritora en Londres, donde vive. Protagonizada por una mujer nacida en una aldea, la novela “retrata las peripecias de la maternidad africana y sus particularidades en un momento de profunda inestabilidad y cambio”, según apunta Elisa Fagnani en el prólogo de la edición argentina.
Del prejuicio al reconocimiento
Los prejuicios pesaron en la recepción inicial del público argentino y hubo quien se sorprendió de que los africanos “escriban como nosotros”, según un comentario a propósito de la antología inicial. “Al principio había una especie de barrera, y todavía queda algo, respecto de qué sería un libro escrito por un autor africano. Pero ahora tenemos lectores fieles que coleccionan nuestros libros”, afirma Carbajo.
Los temas de la literatura africana contemporánea están marcados por la historia política reciente. “La mayoría de los países del continente se independizó en la segunda mitad del siglo XX, por lo que la colonia y su etapa inmediata son para los escritores parte de la historia contemporánea y a veces de sus propias historias de vida”, destaca la editora.
Es el caso de Jean–Noël Pancrazi (Setif, Argelia, 1949), con un título publicado en Empatía, La montaña, otro por venir, Madame Arnoul, y un amplio reconocimiento en Francia, donde es autor de Gallimard, jurado del Premio Goncourt y Caballero de la Legión de Honor; en la Argentina, participó en una edición del Filba.
Las particularidades de la Historia se cruzan con cuestiones de género que trascienden las fronteras. “Las violencias, simbólicas o reales, que pueblan estos relatos, lejos de ser inauditas, resultan cercanas, casi obvias, evidentes”, dice Ana Ojeda en el prólogo a La felicidad, como el agua, de Chinelo Okparanta (Port Harcourt, Nigeria, 1981).
“Las historias de Okparanta narran a mujeres de clase media atrapadas en una mortaja de mandatos. Violencias que se les imponen para inmovilizarlas, despotenciarlas, minorizarlas”, destaca Ojeda, y plantea un vínculo entre la literatura nigeriana y la argentina: “En la línea de lo mejor de la narrativa de Boedo, con agenda y conciencia social, Chinelo Okparanta arma un rompecabezas meticuloso en el que cada cuento desnuda un arquetipo de sometimiento. Leerla es una experiencia que deja marcas”.
Ellas (también) cuentan, una antología de escritoras africanas en lengua inglesa con traducción y estudio preliminar de Federico Vivanco, presenta a la vez una nueva versión de un libro publicado originalmente en España. Vivanco (Buenos Aires, 1979) está radicado en ese país, donde es docente universitaria de literatura africana.
Confianza en el libro físico
Empatía no publica ediciones digitales. Carbajo confía en el libro físico, basada en su propia experiencia de lectora y a pesar de que en el ámbito de la tecnología trabajó en el diseño de contenidos para telefonía móvil: “Si un libro me gusta o me interesa mucho, leo en el soporte impreso. Me doy cuenta de que en digital presto menos atención y leo con menos intensidad”.
Scholastique Mukasonga. Archivo Clarín.Para la editora, el mercado del sector “sigue pasando por las librerías” y las ferias “como la FED y Edita, en La Plata, son también importantes no solamente por las ventas sino por los contactos con los lectores”.
Como es habitual en las editoriales independientes, Empatía asumió al principio “la patriada” de distribuir sus libros: “Es difícil que una librería acepte libros de una editorial que recién empieza. Es lógico, porque administrativamente resulta complejo. Pero como éramos los únicos en publicar literatura africana, tuvimos la suerte de ser bien recibidos y cuando ya crecimos en volumen y en títulos empezamos a trabajar con un distribuidor. Ahora tenemos mayor presencia y se nos simplificó la tarea. Además, yo no hacía buen negocio porque cuando iba a una librería dejaba diez libros y me compraba cinco”.
El bestseller de Empatía es La mujer descalza, de Scholastique Mukasonga (Gikongoro, Ruanda, 1956), una novela tramada sobre el genocidio de la población tutsi, con traducción de Sofía Traballi y prólogo de Christian Kupchik.
“El libro fue muy recomendado boca a boca”, dice Carbajo, y espera renovar el suceso con los títulos en preparación y el plan de publicar poesía a partir de 2027: “Es raro. Suele decirse que no se lee el género, pero en las ferias mucha gente nos pregunta si tenemos poetas africanos”. Habrá más sorpresas para los lectores.










