Tras ser aprehendido en el barrio San Benito luego de una denuncia por violencia familiar, el hombre de 38 años falleció dentro de la seccional santacruceña. Pese a que el reporte policial inicial señalaba un desvanecimiento repentino durante el traslado a la celaduría, la autopsia confirmó que la causa de muerte fue asfixia mecánica por compresión cervical provocada por estrangulamiento, lo que derivó en importantes novedades judiciales y el apartamiento de los efectivos involucrados.
A una semana del fallecimiento de Gilmar Claros Ferrel, un ciudadano de 38 años de nacionalidad boliviana, en el interior de las instalaciones de la Comisaría Séptima de Río Gallegos, este viernes se conocieron novedades trascendentales alrededor del caso.
Según informaron fuentes consultadas, la pericia forense ratificó que la causa determinante de su deceso respondió a una “asfixia mecánica por compresión cervical extrínseca por estrangulamiento”.
La investigación judicial procura reconstruir con precisión los acontecimientos ocurridos durante las horas previas a su fallecimiento, acontecido el viernes 16 de octubre, aproximadamente a las 22:35, luego de que un menor de 10 años solicitara ayuda en el Gimnasio Municipal “Indio” Nicolai debido a que su madre estaba siendo agredida por su pareja.
De acuerdo con el parte oficial confeccionado por la División Comisaría Séptima, la central de despacho receptó un requerimiento telefónico que alertaba sobre la presencia de un individuo agrediendo físicamente a una mujer.
Al arribar al establecimiento deportivo, los efectivos se entrevistaron con los trabajadores del lugar, quienes permanecían junto al menor, para luego trasladarse hacia un bloque de departamentos situado en la manzana 71 del barrio San Benito.
El testimonio aportado por el niño resultó un elemento decisivo para estructurar el procedimiento. Su pedido de auxilio activó el despliegue del personal policial y posibilitó ubicar el inmueble en el que, según la constancia oficial, se hallaban tanto el hombre denunciado como la mujer damnificada.
Al presentarse en la vivienda, los agentes se encontraron con un sujeto que, según la descripción de la planilla policial, manifestaba una conducta de marcada agresividad y evidenciaba síntomas de hallarse bajo los efectos de bebidas alcohólicas.
En el interior del domicilio se hallaba además una mujer de 36 años, consignada en las actuaciones mediante las iniciales L. P. R., quien lucía una herida contusa sobre el costado derecho del labio inferior. La ciudadana, oriunda de la provincia de Salta, requirió que el individuo fuera retirado de la propiedad.
Los uniformados le solicitaron en diversas oportunidades que abandonara el lugar. No obstante, el hombre desoyó las directivas y reaccionó con violencia hacia los agentes intervinientes.
El escrito sostiene que los policías experimentaron severas dificultades para reducirlo y sujetarlo mediante las maniobras habituales. A raíz de la resistencia opuesta y del estado de alteración que presentaba, se requirió apoyo a la División Comando de Patrullas.
Hasta el lugar acudieron dos unidades móviles que se sumaron a las tareas. Finalmente, el personal logró controlar al individuo para efectuar su posterior traslado hacia la Comisaría Séptima.
El desenlace fatal dentro de la dependencia policial
El hecho tomó un rumbo dramático cuando el hombre ya permanecía en el interior de la Comisaría Séptima. Mientras era guiado hacia el área de celaduría, Gilmar Claros Ferrel sufrió un desvanecimiento repentino.
Frente a la contingencia, los agentes comenzaron de inmediato con maniobras de reanimación cardiopulmonar y dieron aviso urgente al servicio de emergencias médicas. Las asistencias continuaron hasta la llegada del personal sanitario, que asumió las maniobras de auxilio.
El documento de la fuerza detalla que a lo largo de las tareas se aplicó un equipo desfibrilador y que lograron detectarse pulso e impulsos cardíacos por unos segundos. Instantes después, el profesional médico de guardia confirmó la muerte.
Con información de La Opinión Austral – Grupo Crónica.










