Esta semana, la presidenta peruana Keiko Fujimori visita El Salvador para conocer de primera mano el modelo de seguridad impulsado por Nayib Bukele contra la violencia de las pandillas. La paradoja es que el Gobierno salvadoreño también podría aprender de la experiencia peruana: durante el mandato de Alberto Fujimori, padre de la actual presidenta, se adoptaron medidas para corregir errores cometidos en la lucha contra el terrorismo, uno de los emblemas de su Gobierno, sin renunciar a los avances alcanzados en materia de seguridad.









