El futuro del cepo cambiario volvió al centro del debate económico ante las dificultades para acumular reservas, la demanda de dólares y los próximos vencimientos de deuda. En Ronda de Economistas (RDEco), Lucio Garay Méndez, Mariano Ortiz Villafañe y Florencia Fiorentín analizaron las condiciones necesarias para flexibilizar las restricciones sin profundizar la incertidumbre financiera.
Garay Méndez advirtió sobre la salida de divisas y las limitaciones del programa financiero. Según explicó, la formación de activos externos alcanzó los US$3.000 millones durante el período mencionado en el programa y los pagos de deuda exigen administrar cuidadosamente las reservas disponibles. “Cada dólar que le puede llegar a destinar a una potencial corrida cambiaria es un dólar menos que tiene para el programa financiero”, afirmó.
El cepo cambiario y los límites para liberar el mercado
Para el economista, la disponibilidad de divisas y las expectativas del mercado condicionan la posibilidad de avanzar hacia una mayor libertad cambiaria. En ese escenario, la decisión de flexibilizar las restricciones depende de la capacidad de sostener el programa financiero sin profundizar la inestabilidad.
Mariano Ortiz Villafañe planteó que el objetivo de largo plazo debería ser un mercado cambiario con menos restricciones, aunque advirtió sobre los riesgos de acelerar ese proceso sin resolver los desequilibrios pendientes. “En ese punto yo no vería un cepo y vería una libertad mayor, una ausencia de restricciones mayor que la que tenemos ahora”, sostuvo.
Sin embargo, remarcó que las experiencias de volatilidad cambiaria obligan a considerar las condiciones macroeconómicas antes de modificar el esquema vigente. “Ir muy rápido en un sentido sin tener todos los patitos en fila, todo ordenado del otro lado, es un riesgo”, advirtió, al destacar la cautela del equipo económico frente a la posibilidad de liberar completamente el mercado de cambios.
Florencia Fiorentín coincidió en que, con el tipo de cambio actual, existen límites para flexibilizar el acceso a las divisas. Según explicó, la cotización funciona como un ancla del programa económico y una modificación prematura podría afectar la credibilidad.
La confianza en el peso y la recuperación del ahorro
Fiorentín señaló que recuperar la confianza requiere fortalecer las instituciones y ofrecer condiciones que permitan planificar inversiones a mediano plazo. También advirtió que las tasas reales negativas y el riesgo de devaluación desalientan el ahorro en moneda local. “Lograr fortalecer el peso, lograr fortalecer nuestra moneda” es, en ese sentido, uno de los desafíos centrales para reducir la dependencia del dólar, planteó.
Garay Méndez coincidió en que los antecedentes de devaluaciones y la pérdida de poder adquisitivo deterioraron la función del peso como reserva de valor. Para revertir esa tendencia, destacó la necesidad de acumular reservas, ordenar las cuentas fiscales y recuperar rendimientos atractivos para los ahorristas. “Una tasa de interés real positiva”, concluyó, podría contribuir a que más personas vuelvan a confiar en la moneda local y encuentren incentivos para invertir y ahorrar en pesos.










