siete coleccionistas expertos cuentan qué mirar y qué comprar

siete coleccionistas expertos cuentan qué mirar y qué comprar


En plena semana del arte en Buenos Aires, con tres ferias casi simultáneas y distintas muestras y actividades alrededor de un montón de galerías, Clarín, que es media partner junto con revista Ñ, dialogó con siete coleccionistas presentes en la preinauguración de una de ellas: Central Affair, una de las propuestas de arte más novedosas. Cada uno de ellos eligió sus inclinaciones, lo que los motiva a comprar y qué les aconsejan a los primerizos sobre esta práctica que sostiene y es la principal impulsora de la producción artística.

“Esto es amor a primera vista”, asegura el arquitecto Javier Iturrioz. “Empecé a comprar cuando tenía 22 años y ahora voy a cumplir 60. Soy también interiorista, decorador, escenógrafo, siempre estoy detrás de lo visual y estético, soy un buscador de belleza”, dice. Las adquisiciones son incorporadas tanto a su casa como a la de sus clientes. “Me encanta que la gente pueda vivir del arte, de las maravillas que hacen. Hago esto todo el año, es un vicio los 365 días”, sostiene.

En Central Affair, propuesta que reúne a más de 30 galerías con muestras y activaciones en las Galerías Larreta, para estimular la mirada hasta el domingo, Iturrioz eligió entre sus favoritos a artistas como Ramiro Pasch, de la galería Almacén de Arte: “Ya tengo 8 obras de él”, cuenta. También a Luisina Bulssico, de Gabelich Contemporáneo, con jarrones que rescatan la tradición de la alfarería y son intervenidos con escenas pintadas al óleo en sus grietas. O Max Romero Almenar, con sus pinturas de bodegones clásicos, pero con marcos rotos o extrañados, que les dan una vuelta contemporánea.

“Este es nuestro cuarto Affair”, afirma la pareja de coleccionistas Freddy Suárez y Luis Ayala, con un acervo de 1.300 obras latinoamericanas, figurativas y centradas en temáticas políticas y sociales. “Yo soy de Puerto Rico, trabajaba como asegurador de arte y joyas, Freddy es de Colombia y cuando nos conocimos escribía para una revista de allá sobre lo que pasaba en el arte en Buenos Aires. En aquel entonces no había matrimonio igualitario ni posibilidades de adopción como ahora. Decidimos que un acervo de arte era una buena alternativa para mantenernos unidos”, narra Ayala.

Mirar mucho antes de comprar. Feria Affair en galerías Larreta. Foto: Constanza Niscovolos.

Colecciones auténticas

“Las ferias necesitan de cuatro recorridas mínimo, para que termines de procesar todo lo que hay. A quienes quieren empezar con esto, les diría que compren lo que les gusta, las obras que les hablen, que elijan aquellas que, al despertar y verlas cada día, las amen, que sea una colección auténtica, no compren por firma y nombres grandes. También que les den marco referencial al acervo: sea por período, grupo, colectivo, pero que tenga un eje”, opina Suárez. “Yo les diría que no se abrumen de entrada con la pretensión de ser coleccionistas, que empiecen siendo compradores de arte. Lo más interesante de coleccionar es acompañar a artistas jóvenes y emergentes, que también creemos, confirmará a la larga que tuvimos buen ojo”.

“Me gusta mucho este lugar”, señala Gabriel Levinas, fundador de las revistas El Porteño y Cerdos y Peces, y quien se encargó de una columna de arte que, inusualmente, tenía lugar dos veces por semana en Radio Mitre, en el programa de Jorge Lanata. “Affair es uno de los recorridos más interesantes para ver, recuperaron una galería que es muy linda por dentro, me gusta el clima de la gente, además hay muchos artistas jóvenes”, indica. “Una de las que más me gustó fue Lucía Erijimovich, también Richar de Itatí, que hace cerámicas de colores tierra, rojizos a 96 grados”, selecciona.

Feria Affair en Galerías Larreta. Foto: Constanza Niscovolos .

“Yo empecé a pintar de muy joven, el buen diseño, las buenas porcelanas, alfombras, el entorno en mi casa era muy propicio a incentivar esa mirada. Empecé a militar políticamente en el 72, censuraron a un artista compañero mío por hacer una obra de una cama de tortura, como crítica a lo que estaba pasando. Entonces armamos junto a Yuyo Noé un espacio de contracensura. Aun así, la policía nos cerró muestras previo al golpe de Estado. Conseguí socios e hice una galería que tuvo la primera muestra de artistas como Grippo, Noé, Mildred Burton, Liliana Porter, apareció una nueva vanguardia”, rememora, sobre la conexión con el arte que lo condujo después hacia el coleccionismo y hasta la crítica.

“Lo que más me gusta es lo que está pasando en el interior, es más genuino que acá en la ciudad, donde estás más preocupado por hacer lo que debes o lo que está de moda que conectado con tu entorno. La obra está cargada de la energía de lucha en contra de tu propia eficacia, por eso conmueve”, suelta.

Casa Equis en Feria Affair 4. Foto: Constanza Niscovolos.

Visceral comprando arte

“Soy bastante visceral comprando arte, primero quiero encontrarme con la obra y después investigo, me tiene que seducir. La obra de Leo Mayer, por ejemplo, tiene algo de la semiótica y es muy emocional”, elige la psicóloga y coleccionista Andi De Tomaso. “Me gusta el arte contemporáneo porque encuentro un significado que uno tiene que activar, no te vuelve un espectador pasivo. Me gusta el arte de mi tiempo”.

“Me orienté hacia el arte argentino político de los 60 y 70”, identifica el coleccionista Jorge Correa, cerca de la galería Tokonoma, en Affair, donde hay obras de Antonio Viggo que son algunas de sus obsesiones. “A quienes empiezan les aconsejo mirar mucho, comprar para romper el mito y luego el tiempo les dirá para qué lado van sus colecciones. Esas décadas son muy interesantes por cómo artistas reflejaron la herida política de la Argentina: Carpani, Pablo Suárez, los rosarinos de Tucumán Arde. Por la violencia de esa época mis papás se tuvieron que ir a Brasil. Yo no entendía por qué nos habíamos tenido que ir”, cuenta Correa.

Feria Affair en Galerías Larreta. Foto: Constanza Niscovolos.

Muchos de los entrevistados vienen a Affair desde la primera edición, como es el caso del economista Pablo Javier Blanco, quien conformó el Consejo de Amigos del Museo Moderno y el programa de mecenas de arteba. “Me gusta ayudar a artistas a que puedan producir y quedarme con una parte de lo que está pasando hoy. Dejarle al futuro eso que debe seguir viéndose, que el hoy se mantenga en la memoria. Tengo obras de Elba Bairon, Eduardo Gil, Leila Tschopp, convivo con ellas. Me encanta mirarlas cuando me levanto, me acuesto, el proceso de cambiar la colgada, vinculado a qué queremos observar. Me saca de mi rutina armar mis propios inventarios y catálogos. Es una vocación natural que me divierte un montón”, cierra Blanco.

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