Tras el enorme éxito de la expedición científica del buque Falkor (too) por las costas de Mar del Plata, muchos esperaban ansiosos que este martes a la mañana zarpara la segunda salida del barco del Schmidt Ocean Institute, esta vez por las aguas del océano Atlántico Sur, a la altura de Bahía Blanca y Rawson. Sin embargo, averiguó Clarín, una firma que depende del Ministerio de Defensa tiene demorado el inicio de la misión “Ecos de 2 Cañones”, y al buque con toda la tripulación a bordo, varados en la dársena 3 del puerto de Buenos Aires.
Al cierre de esta nota, Clarín aguardaba una respuesta desde el Ministerio de Defensa acerca de las razones del retraso. Fuentes reservadas transmitieron a este medio su sorpresa por la situación, y explicaron que hacía una semana aguardan la firma que ahora los tenía literalmente esperando, sin mucho que hacer, arriba del buque. Es una misión para la que se arrancaron las gestiones administrativas hace un año y medio.
De acuerdo a la información que se pudo obtener, el costo diario de este buque ronda los 150.000 dólares. Hasta donde se pudo averiguar, la demora se debió inicialmente a una diferencia en los detalles del acuerdo que Defensa y la empresa estadounidense dueña del barco deben firmar. Aunque esa falta de consenso habría sido zanjada en las últimas horas y el miércoles hacia el mediodía no terminaba de quedar claro el porqué del compás de espera prolongado, este jueves temprano renacía la versión de un desacuerdo y que alrededor de las 18 del miércoles habrían pedido, desde el Ejecutivo local, más cambios en el convenio.
La intervención del Ministerio de Defensa en estas gestiones tiene que ver con un detalle técnico-administrativo: fueron investigadores de una de sus dependencias, el Servicio de Hidrografía Naval (SHN), los primeros interesados en subirse a esta segunda misión del Falkor (too). Por haber sido ellos -y no el Conicet, como en la primera misión- los que iniciaron las gestiones, les toca a ellos firmar el acuerdo con el Schmidt Ocean Institute, más allá de que ahora también se sumaron a bordo científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.
Entre muchos otros puntos, este tipo de convenios (explicaron fuentes del sector de forma general) explicitan cuestiones básicas sobre el uso del buque, por ejemplo, pero también otras más sensibles, como la distribución de créditos de autor posteriores, si de estas investigaciones salen publicaciones científicas, o quienes serán dueños últimos de las muestras recolectadas.
Según los datos oficiales de la expedición, el proyecto -cuyo nombre original es Patagonian Shelf Break Front (PSBF): Seabed morphology, water masses and ocean currents-, busca comprender la dinámica de los cañones submarinos del margen continental argentino localizados frente a las costas de Río Negro y Chubut, y su relación con las corrientes marinas y la productividad biológica del Mar Argentino. Los resultados se consideran clave para explicar la fertilidad de estas aguas, que son base de la riqueza pesquera nacional.
Las actividades previstas incluyen mapeo del fondo marino, estudios hidrográficos y biológicos, el despliegue de boyas con sensores, el uso de vehículos submarinos operados a distancia y la toma de muestras de agua, plancton y sedimentos. El cronograma original abarca desde el 30 de septiembre (plazo que ya no se cumplió) y durará un mes.
A la espera de la firma de la cartera que maneja Luis Petri había en las últimas horas unos 30 investigadores y técnicos en el buque, ansiosos por arrancar sus proyectos. Tal como en la primera misión, todas las novedades se actualizarán en redes sociales (in Instagram, @ecosde2caniones) y se emitirán imágenes del vehículo submarino ROV SuBastian por Youtube, en otro cautivante streaming desde fondo del mar, si bien será menos asiduo que en la misión anterior.
La investigación fue seleccionada junto a otras siete expediciones internacionales. El equipo de investigación está formado principalmente por miembros del Servicio de Hidrografía Naval y del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA-UBA-Conicet), incluyendo docentes del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos (DCAO-UBA) y de la Escuela de Ciencias del Mar, FadARA-UNDEF. La investigadora principal y jefa científica es Silvia Inés Romero y las tres co-investigadoras principales, Graziella Bozzano, Laura Ruiz Etcheverry y Ornella Silvestri.










