Cuatro palabras permiten identificar, sin dudarlo, a Miguel Ángel Russo, quien murió este miércoles 8 de octubre a los 69 años. Fue un maestro del fútbol, quizás por esa escuela de Estudiantes de La Plata donde se forjó como futbolista o su recorrido repleto de títulos como entrenador en Argentina, otros países de Sudamérica y hasta Arabia Saudita. «Son momentos, son decisiones», hará que indefectiblemente todos piensen (pensemos) en ‘Miguelo’.
Fue el propio Russo, durante la pandemia y en un Zoom con el canal oficial de Boca, el que explicó la genésis de esa frase. «Nació en 2007 (NdeR: cuando ganó la Libertadores con el ‘Xeneize’), donde el periodismo me hacía las preguntas sobre por qué no variaba, jugaba el torneo y la Copa, miércoles y domingo con los mismos, salvo si teníamos algún viaje como a la altura. Y no había una explicación en eso, era una sensación que yo tenía como entrenador. Ese equipo querían jugar siempre, además. Y me preguntaban y dije: ‘Son decisiones’. Porque el entrenador vive tomando decisiones, permanentemente, el fútbol es una actividad que siempre te genera cambios, Y gracias a Dios que sigo tomando decisiones porque sigo siendo entrenador», explicó.
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Las redes sociales fueron el motor que permitió vincular esa frase a un montón de otras situaciones, no estrictamente relacionadas. Hasta San Lorenzo, el día que lo presentó como su nuevo entrenador, eligió solo escribir en un tuit «son decisiones», con una imagen de su mano firmando el contrato. Todos sabían que se trataba de Russo.
En una entrevista con TyC Sports en su ciclo ‘Libero versus», Miguel dejó su propia definición, que ahora se ha vuelto inmortal. «Una persona que trata de ser lo más común, sensata y razonable, y agradecido a una cosa redonda que da vueltas en cada acto de mi vida. Yo no vivo que no sea a través de una pelota», resumió.
Pero en su extenso recorrido dentro del fútbol y la humildad de una infancia en Villa Diamante (Lanús) -a dos estaciones de Villa Fiorito, donde nació Diego Armando Maradona), Russo fue fuente de inspiración y enseñanza a través de los valores esenciales en el deporte que pueden resumirse en estas 5 frases.
«El fútbol es un juego de equipo, y el que mejor trabaja en equipo, gana»
Russo siempre remarcó, en varias entrevistas como en una charla con el diario deportivo Olé en 2021, que el éxito no llegaba solo por el talento individual, sino por la capacidad de los jugadores de «integrarse y trabajar en conjunto». Para él, la clave estuvo en la unión de grupo.
«Soy claro y no miento»
En una entrevista con El Gráfico, en 2003, Russo explicó la fórmula de su buena relación con los jugadores. «El jugador es el que mejor entiende estas cosas. Si marcás las reglas de entrada, es más simple. Tengo capacidad de trabajo y honestidad en todos mis actos. Me considero una persona querida dentro del ambiente, más allá de alguna pelea. En el fútbol sabemos quién es quién, y cuando uno mantiene una conducta y camina por una sola vereda, que, en definitiva, tiene que ser algo normal y tampoco hay que jactarse de ello, se sabe», aseguró.
Su reflexión sobre la derrota
«Sigo pensando igual pero uno tiene que modificar algunas cosas. Solo no se puede, pero normalmente cuando uno tiene una profesión en la que vive el minuto a minuto, uno necesita darle más valor a la vida, a pequeños detalles, que uno nunca las perdió, pero que las dejó de lado. Hoy por hoy digo que hay que darse más tiempo para uno mismo, pero seguís perdiendo y querés que estar solo, en algún momento no lo podés dominar. La verdad no sé cómo lo entienden los demás, somos difíciles. Hay un punto que terminás pensando en vos mismo y luchás para modificarlo», dijo en una entrevista con TyC Sports en 2011.
Ser sostén de su familia como el mayor de ocho hermanos
«Tuve que trabajar de muy chiquito para mantener a mis siete hermanos. Había que ayudar a la familia, mi papá se murió cuando yo tenía cinco años. Mis hermanos fueron aliados míos, donde después vinieron los sobrinos y la familia ya tiene universitarios. Trabajé en una fábrica de vidrios, cuando voy a Estudiantes era cadete de una empresa y todo lo que ganaba era para mi madre. Yo siempre cobré por jugar al fútbol, llegué en Sexta División directamente y salté muy rápido a Primera».
Russo y su definición de luchar contra el cáncer
«Nunca me entró en la cabeza la dimensión de la enfermedad, la dejé de lado. Tuve gente que me ayudó mucho: como en Colombia, que me ayudaron muchísimo; Mónica mi mujer; pero en todo lo que es la enfermedad no es que sea ignorante, pero yo la dejo de costado. Le tuve respeto, dedicación, mucho caso a los médicos, y de menor a mayor superando siempre. Yo sé que tengo la enfermedad, confío en los médicos, en la gente y especialistas que me habla de esas cosas, y ellos me dicen la verdad. ‘Vamos a probar un medicamento nuevo. A lo mejor se te puede caer el pelo y después te crece, pero tiene estos beneficios’, entonces cuando pasa parece que me estoy muriendo. Pero la gente no puede ni tiene que saber eso, porque son íntimas mías. El mundo con este tipo de enfermedades hace un drama y es lo peor, porque hay mucha gente que sufre este tipo de cosas y sufre mucho más cuando te miran de otra forma o te tratan de otra manera», reveló en una charla con Infobae en noviembre de 2024.










