Miguel Russo fue uno de los hijos futbolísticos de Carlos Salvador Bilardo. Es que, como jugador, Miguelo fue un producto ciento por ciento de Estudiantes de La Plata, la única camiseta que usó durante toda su carrera. Bajo la conducción del Narigón, concretó excelentes campañas: campeón Metropolitano en el 82 y Nacional, al año siguiente ya con Eduardo Luján Manera de entrenador.
Russo fue el motor de aquel Estudiantes, el mediocampista que equilibraba y pensaba, el que no se escondía cuando el equipo necesitaba salir jugando. Si bien podía representar la “escuela de Zubeldía”, con su sistema defensivo y de la cual Bilardo era el heredero directo, aquel Estudiantes tenía un planteo audaz: Russo jugaba en la contención pero el mediocampo se complementaba con tres “10” creativos como Alejandro Sabella, el Bocha José Daniel Ponce y Marcelo Trobbiani.
Fueron, también, las temporadas de un Russo más experimentado y solvente, lo que le abrió las puertas de la Selección hasta las Eliminatorias del Mundial 1986.
Había debutado en el club platense en 1975 y allí construyó toda su carrera, con más de 400 partidos y una identificación absoluta con el club de La Plata. Su regularidad lo llevó a la Selección. Bilardo, que lo conocía de memoria de haberlo dirigido en el Pincha, lo consideraba una pieza clave en el armado del grupo que buscaba revancha tras el Mundial de España ’82.
Miguel fue casi infaltable en ese primer ciclo de la Selección, entre 1983 y las Eliminatorias para el Mundial 86: jugó 17 partidos entre amistosos y oficiales, marcó un gol contra Venezuela.
Russo tenía todos los boletos para subirse al avión que llevaría a la Selección al Mundial de México. Tanto, que apareció entre las figuritas del famoso álbum Panini, que se editaba y se edita, un tiempo antes de que se oficialicen las listas.
Pero en enero de 1986 sufrió un absurdo accidente doméstico que puso en duda su lugar en la Copa del Mundo. Miguelito se lesionó la rodilla derecha de una manera insólita: se cayó en la bañera de su casa y se le trabó. Además, sufría de osteocondritis desde 1981. Fue operado y empezó la rehabilitación. La previa de la primera gira de 1986 fue el principio del fin. Bilardo decidió que no viajara y en su lugar convocó a Gerardo Martino.
“El lunes lo revisé y comprobé que está mucho mejor. Esta semana hará fútbol en su club y esperemos que reaparezca para decidir. Por supuesto que tendremos la máxima tolerancia y esperemos que se recupere y que mejore totalmente, de lo contrario las cosas se pondrían dificultosas”, explicó el médico Raúl Madero.
Russo volvió a jugar en Estudiantes a partir del 6 de abril, pero once días después el técnico dio la lista definitiva y fue uno de los tres desafectados, junto con Oscar Dertycia y el Tata Martino.
Antes de dar la lista, Bilardo le comunicó que no iba a estar en la lista final del Mundial. “Me llamó y me dijo: ‘Me vas a entender cuando seas entrenador. Fue un día difícil, era el cumpleaños de mi mujer, tenía 50 personas en casa… Nunca lo juzgué, creo que fue una decisión correcta”, recordó Miguelo algunos años más tarde.










