El gigante suizo de la alimentación Nestlé pone en marcha un plan radical para acelerar el ahorro de costes. Apenas unas semanas después del desembarco de Pablo Isla, expresidente de Inditex, como presidente del grupo, y de Philip Navratil como consejero delegado, el fabricante ha anunciado que eliminará 16.000 puestos de trabajo en todo el mundo en los próximos dos años, el 5,8% de su fuerza laboral total que asciende a unos 277.000 empleados. La empresa no ha concretado los países afectados.
Nestlé sí ha esbozado que el plan “incluye aproximadamente 12.000 profesionales administrativos en diferentes funciones y geografías”, más otros 4.000 en la fabricación y la cadena de suministro, según un comunicado. Con este plan, el grupo espera generar ahorros anuales de 1.000 millones de francos suizos (1.074 millones de euros) para finales de 2027, con lo que el recorte total de costes ascenderá a 3.000 millones de francos en ese año, 500 más de lo previsto anteriormente.
La compañía de alimentación cuenta en España con 4.000 trabajadores, si bien Nestlé España ha asegurado desconocer el impacto concreto del anuncio en su plantilla local, según recoge Europa Press. La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), sindicato con implantación en Nestlé España, ha pedido este jueves a la empresa que asegure el empleo en el país, y ha exigido a Nestlé que, “con urgencia calme” a los empleados, con un “aseguramiento de los puestos de trabajo” ante la “inquietud” causada por el anuncio de despidos.
Las oficinas centrales de la compañía en España se encuentran en Esplugues de Llobregat, Barcelona. Nestlé instaló su primera fábrica en España en La Penilla de Cayón (Cantabria) en 1905 y, actualmente, cuenta con 10 centros de producción distribuidos en cinco comunidades autónomas, explica en su página web.
“El mundo está cambiando y Nestlé necesita cambiar más rápido. Esto incluirá tomar decisiones difíciles, pero necesarias para reducir la plantilla en los próximos dos años”, indicó en una nota Navratil, quien asumió el cargo el pasado mes de septiembre tras el despido de Laurent Freixe por infringir el código de conducta de la empresa al mantener una relación romántica con una compañera.
El plan, explica la empresa, se basa en “un mayor enfoque en la eficiencia operativa, incluyendo el aprovechamiento de servicios compartidos y la automatización de procesos”.
El grupo ha anunciado asimismo unos datos trimestrales de ventas mejores de lo esperado, con un alza del 1,5% en el crecimiento interno real —una medida de los volúmenes de ventas— en el tercer trimestre, muy por encima de las expectativas de los analistas que esperaban un aumento del 0,3%. Tras el anuncio, las acciones de la compañía se han disparado un 8% en Bolsa. “Estamos fomentando una mentalidad de rendimiento, que no acepta perder participación de mercado y donde ganar es recompensado”, añadió Navratil.
En los primeros nueve meses del año, Nestlé registró una reducción de sus ventas de un 1,9%, hasta alcanzar los 65.869 millones de francos suizos (71.000 millones de euros).
Para el cierre del ejercicio, la empresa suiza mantuvo las previsiones de una mejora en el crecimiento orgánico de ventas y anticipó que el margen de beneficio se mantendrá en el 16% o por encima. Estas estimaciones incluyen los aranceles estadounidenses del 39% sobre los productos suizos, que entraron en vigor en agosto, dijo Nestlé.










