Giovanni Simeone se reencontró este sábado con si viejo amor, un Napoli con el que ganó dos veces el Scudetto y que lo vio consumar el sueño de jugar la Champions League. Y en ese viaje al pasado, ahora con la camiseta de Torino, el ex River y Banfield marcó el único gol del partido que, lejos de celebrar, estuvo a punto de llevarlo a las lágrimas.
Porque, como el mismo dijo cuando anunció su marcha del club del Sur de Italia, en Nápoles se llora dos veces. Una cuando llegás y otra cuando te vas. Muy cerca estuvo de llorar una tercera vez la nueva referencia ofensiva del Toro, convertido en una coctelera de emociones cuando marcó el gol. Entre la alegría y la decepción, entre la felicidad y la tristeza, buscó el respeto para dos hinchadas a la vez.
Cumplió la ley del ex en su máximo esplendor. Simeone, que hace unos meses era feliz en Nápoles, marcó el tanto decisivo tras desparramar al serbio Vanja Milinkovic-Savic, que hace unos meses era el capitán del Torino. Curioso también como que la asistencia llegó de un jugador de Napoli. Involuntaria, eso sí. Gilmour intentó rascar un balón de los pies de Adams y acabó dejándolo en tierra de nadie.
Y ahí, en territorio neutro, en zona gris, Simeone es donde mejor se mueve. Apareció a la media hora cómo quien espera ese rechazo fortuito. E hizo algo todavía más difícil. No se precipitó cuando tenía disparo fácil. Esperó la entrada de Di Lorenzo, al que dejó en el suelo. Y eligió perfectamente el amago ante Milinkovic-Savic para definir con su zurda a un arco vacío. No lo disfrutó. Sus compañeros casi tuvieron que consolarlo por marcar al equipo que le permitió tocar el cielo con una ciudad entera.
Giovanni Simeone defansın hatasını affetmedi, eski takımı Napoli’yi üzdü! 👀 pic.twitter.com/IVhzdcAvW0
— S Sport Plus (@ssportplustr) October 18, 2025
En ese gol cimentó el asalto del Torino al Napoli. Consiguió de nuevo Baroni, técnico del combinado turinés, erigirse otra vez como una suerte de criptonita para, también, su propio pasado. Era una noche de reencuentros. Simeone, Milinkovic-Savic y Baroni, aunque este último ya es más rutinario.
El DT eliminó a Napoli de Copa Italia la pasada campaña, como entrenador de Lazio. Y en Serie A, le ganó un partido y empató el otro. Curioso que el Torino, que solo había ganado un partido en liga, consiga hacerlo contra el puntero. Baroni, en 1990, tras un centro de Maradona, marcó el tanto decisivo para que Napoli y el propio Diego levantaran el segundo Scudetto de su historia.
Seguro las inesperadas ausencias de Scott Mctominay y de Rasmus Hojlund por lesión condicionaron el choque, mermaron a los vigentes campeones. Pero el Torino supo cómo gestionar los tiempos ante un Napoli que, si bien mantiene la esencia de Antonio Conte, no es tan clínico como antes. Es más predecible, más fácil de defender incluso si está buena parte de la segunda mitad dominando, como en este caso.
Il più classico dei gol dell’ex 🥲 Simeone segna contro il suo ex Napoli e sblocca #TorinoNapoli 1-0! pic.twitter.com/vp68nLNHfk
— Lega Serie A (@SerieA) October 18, 2025
Ni el guante de De Bruyne ni la velocidad de Spinazzola, ni el oportunismo habitual de Anguissa desde segunda línea. El gol de Noa Lang en el 94 quedó en nada por fuera de juego. Nada salvó esta vez al Napoli en Turín, donde se marchó castigado por su querido Cholito’ Simeone, con el recuerdo todavía reciente de los goles clave que marcó para dar dos vueltas olímpicas.










