Las lágrimas de Gustavo Costas, aquellas que intentó disimular en la conferencia de prensa que brindó con la voz quebrada, afloraron en un vestuario desolador. El técnico estaba -y está- golpeado porque sentía que la Libertadores era posible. Por eso se la jugó después de la derrota en Río de Janeiro. “Vamos a ir a Lima”, aseguró. No pudo cumplir con el objetivo, mucho menos con el sueño que persigue desde que era la mascota del equipo de José, el único campeón continental de la historia celeste y blanca.
Ahora, restan tres fechas del Torneo Clausura y la premisa es clasificarse a los playoffs, pelear el título y lograr el boleto a la competencia internacional de 2026. Y también, queda una pregunta que, por ahora, no tiene respuesta: ¿el entrenador continuará en Racing el año próximo?
“En Gustavo, la pasión supera la razón”, deslizó una persona del entorno de Costas. Cerca del director técnico, hay allegados que le sugirieron que la mejor decisión que podía tomar ahora mismo es anunciar su salida a fin de año, una vez finalizado su contrato. “Se puede ir con la frente en alto, con dos títulos internacionales, compitiendo hasta la semifinal de la Libertadores y dejando la puerta abierta para un regreso a futuro”, agregó la fuente consultada por Clarín.
Costas todavía no tomó ninguna decisión. Pasó el día en su casa, encerrado, atravesando el duelo futbolístico. Creía, como canta la hinchada, que “este el año Academia”. Siente que es uno de los máximos responsables, que no pudo cumplir con la promesa de dar la vuelta olímpica tan esperada durante seis décadas. Por eso dijo después del partido con Flamengo: “Defraudé a mi gente”.
¿Cuál es el análisis que hace Costas? Que Maximiliano Salas era una pieza clave y que no pudo compensar su salida. Que faltaron refuerzos de jerarquía, más allá de que aceptó las sugerencias de la secretaría técnica y todos los jugadores llegaron con su aval. Que los dirigentes debieron hacer un esfuerzo por Sebastián Villa. El colombiano fue el único futbolista que tuvo una rotunda negativa de parte del club. Pesó la situación judicial del extremo de Independiente Rivadavia.
“Necesitábamos futbolistas que llegaran, se pusieran la camiseta de Racing y jugaran. No había tiempo para la adaptación”, apuntaron en el entorno del entrenador. En ese sentido, Adrián Balboa, Tomás Conechny y Duvan Vergara tuvieron actuaciones más decepcionantes que positivas. Una de las cuestiones que analizará Costas tiene que ver con las incorporaciones.
Desde la dirigencia, aseguran que no están pensando en la salida de Costas y que le ofrecerán la renovación. Siempre y cuando, claro, el técnico decida seguir en el club. Para los directivos consultados, el balance es positivo. Comparan el presupuesto de Flamengo, valorado en 140 millones de dólares, casi 10 veces superior al de Racing. Y aseguran: “El mercado no te aseguraba nada y tampoco se podía hipotecar el club”. La seguidilla de lesiones también expuso un problema: sufrió 47 lesiones en 48 partidos.
Diego Milito se expresó públicamente a través de un comunicado. «Después de masticar bronca toda la noche, acá estamos, para volver a empezar. Estoy muy orgulloso de Racing. De nuestro equipo, de nuestra gente. Hoy solo queda agradecer. A nuestros jugadores, al cuerpo técnico y a todos los empleados del club. Y sobre todo a los hinchas: acompañaron y alentaron toda la Copa teniendo un comportamiento ejemplar y son, como digo siempre, lo que hace enorme a Racing», consignó el presidente en su cuenta de Instagram.
“Volvimos a ser protagonistas de América después de mucho tiempo. Sé que la ilusión era inmensa, la de todos nosotros. Como dijo Gustavo, hace mucho que Racing no estaba tan unido y así tenemos que seguir. Yo se los prometo, voy a dejar todo para que Racing continúe en lo más alto. ¡Más juntos que nunca!», concluyó el Príncipe.
La relación entre Milito y Costas hoy es mucho más cercana que el año pasado, cuando el ex delantero asumió la presidencia tras vencer al Christian Devia, el delfín de Víctor Blanco en las elecciones. No era su técnico preferido, pero lo sostuvo con el triunfo en la Sudamericana y luego, se consagró en la Recopa. El futuro dependerá de una charla, pero la pelota está en poder del entrenador de 62 años que le imprimió mística y le dio sentido de pertenencia a Racing.










