Al Gharafa va puntero, es viernes por la noche y el clima marca unos agradables 24 grados en el otoño qatarí. Su rival de turno por la novena fecha de la Stars League es el Qatar Sports Club, uno de los escoltas que si le gana le arrebata la punta de la tabla. Sin dudas, el partido del fin de semana aquí, en las puertas del desierto. Pero el estadio Thani bin Jassim, con capacidad para 25.000 espectadores, apenas está ocupado en un 10 por ciento. Un puñado de fanáticos del líder, que es el local, y uno mucho más minúsculo del visitante. Un par de periodistas en un enorme sector para la prensa que está casi vacío y, luego, los allegados, directivos y familiares. En total, no más de 2.500 asistentes según indica la voz del estadio.
Pasar del brillo mundialista de hace casi 3 años al día a día de la liga local de Qatar puede ser un cambio demasiado brusco. Y eso que desde la cita mundialista organizada por este país árabe la inversión en los clubes creció para tratar de lograr un impulso con el objetivo de tentar cada vez a más a figuras de renombre, como lo hace ya hace tiempo la liga de Arabia Saudita o de Emiratos Árabes Unidos.
Franco Russo, defensor de 31 años que surgió de la cantera de All Boys pero que terminó de formarse en el Espanyol de España y luego tuvo varias experiencias en el exterior, como en el Ludogorets de Bulgaria y en Querétaro de México, es uno de los tres futbolistas argentinos que actualmente juegan en la liga qatarí. Los otros son el defensor Matías Nani (Al-Sailiya) y el arquero Bautista Burke (Al Duhail).
«Lo del Mundial ayudó muchísimo en mi decisión porque se abrió mucho acá todo a nivel futbolístico. Qatar o Emiratos eran ligas que por ahí eran donde los jugadores se venían a retirar, como hizo el Bati (Gabriel Batistuta) y varios más. Pero en los últimos dos años tentaron a muchos jugadores para venir, fue a partir del Mundial», explica Russo en charla con Clarín.
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Así vive la liga de Qatar el futbolista argentino Franco Russo.
Este central que actualmente se recupera de una lesión llegó este año al Qatar SC, que en la última fecha visitó al puntero en el encuentro que el enviado de este medio fue a presenciar y que terminó en victoria por 2 a 1 en favor del local, que se mantuvo en la cima.
Russo, siempre mate en mano, subraya que «el Mundial fue la ventana para que sea más vistoso y que los proyectos de los clubes sean más ambiciosos. No se si llegará al nivel de inversión de la liga de Arabia, que es más antigua, pero acá se vive mejor. Por eso quieren competir con esa liga».
Actualmente hay futbolistas de renombre como el español, ex Real Madrid, Joselu (Al Gharafa) y los ex Paris Saint-Germain: el italiano Marco Verratti (Al Arabi), el alemán Julian Draxler (Al Ahli) y el francés Presnel Kimpembe (Qatar SC).
«Este es un fútbol que suele ser táctico en general, pero también depende de lo que proponga cada entrenador. En Argentina el fútbol es más de contacto, más físico, fuerte; acá, si bien lo están llevando para ese lado por el perfil de jugadores que están trayendo, no es tan así», diferencia Franco.
Y marca los factores en los que la liga local comenzó a modificar desde la Copa del Mundo para acá: «Eso de llegar antes a los entrenamientos, tomar mates en el vestuario, hacer grupo, acá no se vivía. Era como cuando entrenabas en el club de barrio, que arrancaba a las seis y llegabas 15 minutos antes. Pero hoy los entrenadores están inculcando la metodología de hacer grupo, de venir antes, de hacer activación. Se profesionalizó más hoy en día. Le están dando más bola al nutricionista y a otros factores que antes no les daban importancia. Están trayendo entrenadores que tienen formación en otros países».
¿Cómo se estructura el fútbol de Qatar? Los clubes de la Stars League, es decir los profesionales, reciben un presupuesto anual directamente de la Asociación de Fútbol de Qatar. Si se pasan del límite, el dueño de cada equipo deberá arreglársela por su cuenta. Para los juveniles, es decir de la categoría Sub 23 hacia abajo, la inyección económica proviene del Ministerio de Deporte. De todos modos, todo sale del gobierno qatarí.
Además de la liga, se juega la Emir Cup y otra copa de menor importancia patrocinada por una empresa de telefonía. Y quienes clasifiquen pueden disputar la Champions de Asia.
«Cuando vi el proyecto me decidí y cuando llegué me encontré con un cambio para bien. La ciudad es espectacular. Fui papá hace diez meses y quería quedarme en un lugar. Y en lo futbolístico empezaron a venir un montón de jugadores nuevos. Yo quiero quedarme muchos años acá, compitiendo y tratando de ganar cosas. Busco una estabilidad. La calidad de vida es muy buena, el fútbol está creciendo y te invita a quedarte», concluye Russo con el último sorbo de mate.
En los meses de verano, de calor húmedo agobiante, los partidos se juegan en los estadios mundialistas, que cuentan con sistema de refrigeración. Pero el resto del año cada club utiliza su cancha, de dimensiones mucho más diminutas y aún así quedan la mayoría de las butacas libres. En unas temporadas más, si el crecimiento post mundial se mantiene, quizás el escenario sea el de tribunas mucho más pobladas.
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Así es un partido de la liga de Qatar por dentro









