El seleccionado argentino de Copa Davis afrontará la próxima semana el último gran desafío del año: el Final 8 que se disputará en el SuperTennis Arena de Bologna y que pondrá en juego la codiciada Ensaladera de Plata. «Los Halcones» enfrentarán el jueves 20 por los cuartos de final a Alemania, un rival durísimo, liderado por Alexander Zverev, número tres del mundo, y con una dupla de dobles consolidada en el circuito y dueña de un récord impresionante en esta competencia. Pero Javier Frana, capitán del equipo albiceleste, no se achica y, aunque mantiene los pies en la tierra, se permite soñar en grande.
«No nos sentimos menos que nadie ni creemos que tenemos un techo. Sí respetamos a los otros equipos y sabemos que vamos a tener adversarios que nos van a plantear un desafío, pero nos estamos preparando para eso. Confiamos en nuestras posibilidades. Entendemos que vamos a enfrentar a rivales muy difíciles, pero así como podés perder en primera ronda también podés ganar el torneo. No descartamos ninguna posibilidad», anticipó el rafaelino, de 59 años, en charla con Clarín.
«Lo lindo es decir: ‘Bueno, vamos con lo mejor que tenemos y después que sea problema del adversario ver cómo nos supera’. El desafío también lo tendrán ellos por tenernos a nosotros enfrente. Porque somos un rival duro para cualquier país. Un equipo muy compacto, muy batallador, y cuando estamos juntos sentimos esa fortaleza que te da un plus y te puede llevar a avanzar. Somos muy fuertes individualmente, tenemos cosas muy valiosas y un dobles de altísimo nivel. Podemos jugar de igual a igual los tres puntos«, agregó.
-Como ocurre al final de cada temporada, los jugadores llegan cansados. ¿Es un desafío extra encontrar cómo hacer la mejor preparación posible sin quemarles la cabeza ni agotarlos físicamente?
-Lógicamente, pero no sólo para Argentina. Los jugadores de todos los equipos llegan con un año encima y ese es un aspecto importante a tener en cuenta para la preparación, porque los descansos son muy valiosos en esta época del año. Por eso es clave el trabajo en conjunto con los entrenadores y los cuerpos técnicos de cada jugador, que forman parte del equipo. Quiénes mejores que ellos para decirte si el jugador viene con necesidad de sumar horas o es mejor apretar el entrenamiento para que no sea muy largo o el nivel de intensidad que necesita. Tal vez hay jugadores que tuvieron más desgaste físico y otros, más desgaste emocional. Al final lo que queremos es que cada uno llegue a la serie de la mejor manera y, para eso, qué mejores ojos que los de quienes los acompañan en el día a día durante todo el año.
-¿La buena química que hay en el grupo puede marcar una diferencia y lograr que el desgaste del año se sienta menos?
-Es fundamental. Cuando nos juntamos y empieza a sentirse esa unión, cuando arrancamos a entrenar en conjunto y a compartir los días previos, hay un potenciamiento y eso está bueno. Esta es una instancia en la que renovás y recargás energías y ese estímulo es muy lindo para tener una buena preparación. La convivencia, cuando se disfruta, es muy positiva y muy enriquecedora. Hace que uno se recupere más rápido, que esté con las pilas cargadas, que tenga ganas de estar y de jugar. La idea es que eso sea el producto de una construcción en conjunto, que cuando hay buenas personas (como en nuestro equipo) se hace mucho más fácil. Nosotros estamos todos involucrados en esa identidad, en qué manera nos relacionamos, de qué manera acordamos convivir y pasar estos días, indistintamente del resultado o de quién juegue. Eso hace que se viva un clima y un ambiente muy lindo. Es simplemente establecer acuerdos y mantener todos un mismo nivel de respeto y generosidad. Y después las cosas se van multiplicando porque ya el camino está trazado.
El torneo que decidirá el campeón de la Davis reunirá a los ocho mejores equipos de la temporada, surgidos de las dos rondas de Qualifiers, y tendrá un formato de eliminación directa, con series que consistirán en dos singles -el 1 contra el 1 de cada país y el 2 contra el 2- y un dobles.
Francisco Cerúndolo (21°), Tomás Etcheverry (60°), Francisco Comesaña (61°) y los doblistas Horacio Zeballos (3°) y Andrés Molteni (25°) tendrám como primer obstáculo a Alemania, campeón del torneo en 1988, 1989 y 1993, y con quien se cruzó por última vez en las Finales de 2019.
Si se queda con la serie del jueves, se mediría en semis con el ganador del duelo entre España, con Carlos Alcaraz, y República Checa. Del otro lado del cuadro, Italia, bicampeón vigente y sin Jannik Sinner, chocará en cuartos con Austria, y Francia, con Bélgica.
Para levantar el trofeo por segunda vez -la primera fue en la inolvidable edición de 2016, con Juan Martín Del Potro como pieza clave del equipo-, los capitaneados por Frana tendrán que superar rivales de diferentes exigencias y con jugadores bien distintos. Pero el santafesino no piensa más allá del primer objetivo.
«El primer desafío es lo importante ahora. Pensar más allá es casi como ponerte a pensar en un torneo si en segunda o en tercera ronda te podría tocar tal rival. No te da ninguna ventaja ni te lleva a ningún lado. Entonces hacés foco en que cada uno de tus jugadores lleguen de la mejor manera posible. Sabemos y tenemos muy claro lo que queremos y conocemos las posibilidades que nos pueden aparecer en el camino, pero no estamos enfocados en eso ahora. Nos sentimos fuertes y estamos con muchas ganas de compartir juntos estos días», aseguró el santafesino, bronce olímpico en dobles en Barcelona 1992 junto a Cristian Miniussi.
Y agregó: «Siempre que uno compite tiene que aceptar que perder está dentro de las posibilidades. Es parte del deporte. Una vez que está eso, salís a buscar lo otro, entendiendo que perder no es lo que queremos, pero tampoco va a ser la muerte de nadie ni algo que no nos permita seguir trabajandoniy renovando expectativas. Es tratar de que cada uno pueda sacar toda su capacidad y ponerla en cancha. Y disfrutar, sobre todas las cosas. Disfrutar en el sentido competitivo, de ir a tratar de superar los desafíos. Por ahora es Alemania, después veremos qué pasa».
-Alemania tiene a un jugador top como Zverev y singlistas con más recorrido en la Davis que Argentina. ¿Eso inclina un poco el favoritismo a su favor?
-Creo que en esta instancia ya no hay series fáciles ni con un favoritismo demasiado marcado. No diría que Alemania es favorito, sí que es un desafío grande para nosotros. Obviamente Zverev es una de las grandes figuras y un jugador que está entre los mejores del mundo. Su jerarquía es indiscutible. En cuanto a la mayor experiencia de los otros singlistas, no creo que les dé ventaja. En la Davis, hayas jugado cinco partidos o veinte, cada vez que salís a la cancha tenés que revalidar todo otra vez. No hay garantía de que la experiencia te vaya a permitir afrontar el nuevo desafío con solvencia. Eso siempre está por verse. Y creo que no podemos resaltar las fortalezas ajenas sin también valorizar lo que somos nosotros. Tenemos jugadores que nos van a permitir exigir a los adversarios al máximo porque contamos con un poder de juego muy fuerte. Somos un equipo muy fuerte y todos nuestros puntos son jugables. No hay ningún punto que esté perdido antes del arranque.
Pensando en el choque de cuartos, Frana aseguró que «es difícil hacer un análisis desde lo lógico, porque si bien hay cosas que tienen cierta tendencia, esto es deporte».
«Ellos tienen una gran figura, a la que hemos logrado vencer en enfrentamientos (NdR: Cerúndolo está 3-1 en el historial con Zverev y Comesaña lo derrotó en febrero en Río de Janeiro), y en el single dos no hay tendencias. Entonces es muy difícil, porque uno podría justificar un 0-2 o un 2-0 antes del dobles. Y en ese último punto, los alemanes tiene una dupla increíble, que está entre las mejores del mundo, juega el circuito habitualmente y tiene un récord muy bueno en la Davis (18-1). Pero también nosotros, con Zeballos y Molteni, así que ese va a ser un partido muy cerrado y muchas veces termina siendo moneda que va al aire. En la Davis es muy complicado hacer un análisis sustentable, un pronóstico», reflexionó.
-Va a ser tu primer Final 8. ¿Hay una expectativa especial de tu parte?
-Siempre hay expectativas y se sienten cosas diferentes en la Copa Davis. Me imagino que todo aquel que representa a su país, indistintamente de la instancia, siente bastante lo mismo. Después hay veces que si la instancia es avanzada está buenísimo y te genera una linda sensación. Yo no me siento distinto, no hay más presión, más tensión. Sí estamos muy contentos de haber ido logrando los objetivos y superando escollos. Y eso lo vivimos felices, con un enorme agradecimiento. Estamos muy tranquilos, muy conectados con lo que estamos haciendo y muy agradecidos de poder vivir esta próxima experiencia, que en mi caso va a ser inédita, porque nunca estuve en una competencia de Davis con este formato.
-Más allá de que aún falta el último paso y el más importante, ¿cómo resumirías tu primer año como capitán?
-Todos los momentos que fuimos viviendo fueron muy enriquecedores. Por un lado, estoy muy orgulloso y honrado de poder acompañar a los chicos en una parte de sus vidas. La Copa Davis es un gran premio para ellos, que seguramente están viviendo una partecita de lo que alguna vez soñaron. El mensaje que quise transmitirles es que esto no lo pueden naturalizar, porque si no se vive mucho en el debe y en el tiene que ser. Yo estoy muy feliz con todo lo que vivimos, los aprendizajes y las experiencias, cómo se ha dado la relación entre ellos y mi relación con ellos, la unión con el cuerpo técnico en general, cómo fue la comunicación, siempre abierta para permitirnos equivocarnos, que no hubiera nada que no se pudiera hablar o decir… Un montón de cosas que hacen a que los chicos se sientan lo más cómodos posibles y que se sientan más respaldados. Que sepan que, aunque la idea es disfrutarlo, eso no tiene que llevar a que uno diga: ‘Bueno, si pierdo no me importa’. Pero también que lo único que les vamos a exigir es que hagan todo lo posible en la preparación y en la competencia, que es lo único que está realmente bajo nuestro control.










