el acusado de matar a un financista que se fugó en taxi de una comisaría y cayó en un auto robado

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Cuatro años pasaron desde que Carlos Walter Molina (34) llegó a un departamento de Almagro para hacer una operación. No era la primera vez que la clienta se comunicaba con él y entró confiado. Una compra venta de dólares para «Camila» fue la excusa para un robo que tuvo un desenlace fatal. El 19 de noviembre de 2021, Eduardo Ajalla Cabrera (40), un barrabrava de Atlanta -de acuerdo a la acusación judicial- asesinó a Molina cuando intentó resistirse al robo. Pero desde entonces, y a pesar de las pruebas en su contra, logró eludir a la Justicia.

Este lunes, dos días antes de que se cumplan cuatro años del crimen de Molina, Ajalla Cabrera, alias «Calabaza», fue detenido en Villa Celina tras una persecución que terminó con un ladrón muerto y un policía herido.

El martes fue indagado por el fiscal Diego Rulli, de la fiscalía especializada en Homicidios de La Matanza, y quedará detenido a disposición de la justicia bonaerense, pero también de la nacional.

María Belén Pérez era pareja de Molina al momento del crimen. En diálogo con Clarín dijo: «Fue un momento muy doloroso que marcó profundamente mi historia. Ayer me enteré de que uno de los responsables de su homicidio fue detenido nuevamente, luego de haberse fugado de la cárcel, y otra vez en el marco de un robo. Esta noticia me trajo algo de tranquilidad. Siento que, aunque el tiempo pase, las cosas finalmente empiezan a acomodarse

Respecto de la detención aseguró: «Solo espero que se haga justicia, para que él pueda descansar en paz y para que ninguna otra familia pase por lo que pasamos nosotros. La memoria de Walter merece verdad, responsabilidad y justicia.”

«Calabaza» fue detenido este lunes en Villa Celina.

La captura ocurrió cuando policías del «anillo digital observaron en una estación de servicio de General Paz y Chilavert a un Toyota Etios con cuatro personas arriba. Cuando pidieron los antecedentes del auto, tenía pedido de secuestro», explicaron fuentes del Ministerio de Seguridad porteño.

De acuerdo a la versión oficial, uno de los policías se paró frente al vehículo y les pidió que se detuvieran, pero el conductor aceleró y lo atropelló. Tuvo politraumatismos y debió ser internado, aunque ya fue dado de alta.

Esa acción derivó en un tiroteo y en una persecución en la que falleció uno de los ocupantes del vehículo, que aún no fue identificado.

Además de Ajalla Cabrera fueron detenidos Julio Gabriel Dimas (32), con antecedentes por falsificación de documento (2021), fabricación y emisión ilegal de moneda o títulos (2021), una condena a un año (2019) por lesiones agravadas y violencia de género; y Diego Hernán Mehauod (38), con antecedentes por robo (2023).

La fuga

El domingo 9 de febrero de 2025, seis presos escaparon de la Comisaría 6A de la Ciudad de Buenos Aires, ubicada en avenida Díaz Vélez 5152, donde maniataron a el jefe de servicio. Entre esos detenidos, estaba Ajalla cabrera, quien junto a un cómplice huyó en un taxi Fiat Siena en dirección a Lanús.

Había sido capturado el 24 de diciembre de 2023 por pedido del fiscal Marcelo Munilla Lacasa en la causa por el crimen del financista Molina.

Se ofrecía por entonces una recompensa de $ 1,5 millones a quien pudiera aportar datos sobre su paradero. Finalmente lo capturaron en Palermo, arriba de un auto conducido por su entonces pareja y mientras –se presume– intentaba viajar a Brasil junto a sus hijos.

«Lo agarraron porque nosotros aportamos el teléfono. Decidimos difundir el ofrecimiento de recompensa en redes sociales y ahí aparece alguien que lo reconoce y aportó un teléfono. Se lo dimos a la Policía y así lo detienen. Ahora lo encontraron de casualidad, no es que lo fueron a buscar. La primera vez fuimos con el dato nosotros, después se les escapó y ahora pasó esto», recapituló Diego Liurgio, abogado de la familia de Walter Molina hasta el juicio.

Es que mientras Ajalla Cabrera estuvo prófugo, la causa llegó a juicio contra otras dos imputadas que fueron condenadas: Julieta Lacivitta y Estefanía Romero quienes habían emboscado a Molina.

Lacivitta fue condenada a la pena de 14 años de cárcel al ser considerada por los jueces Darío Medina, Claudia Moscato y Luis Márquez, del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 12, como «autora material de homicidio en ocasión de robo agravado por el uso de arma de fuego». Ella fue quien acordó la cita y quien había realizado otras transacciones con la víctima antes del crimen.

Romero era la entonces pareja de Ajalla Cabrera. Las antenas de celular ubicaron las comunicaciones entre Molina y Lacivitta siempre desde la casa de la pareja. Además, el día del crimen, detectaron un vehículo llegando y saliendo del edificio de Almagro que también era de ella.

El abogado Liurgo había solicitado 20 años de cárcel para Lacivitta como coautora del homicidio en ocasión de robo, y 15 años de prisión para Romero al considerarla como partícipe necesaria de un homicidio en ocasión de robo. Finalmente, por su participación, recibió una pena de cinco años de cárcel como “cómplice primaria” del asesinato.

Molina junto a su novia, durante un viaje a Villa Carlos Paz.Molina junto a su novia, durante un viaje a Villa Carlos Paz.

En tanto, «Calabaza» ya había cumplido una condena en un penal federal y tenía que asistir a una audiencia de indagatoria en una causa por asociación ilícita, también en manos del fiscal Munilla Lacasa, una semana después de escapar de la comisaría porteña.

El crimen de Molina

Molina vendía dólares, era una suerte de «arbolito» que fue engañado por una banda que se dispuso a robarle en medio de una operación falsa. Ajalla Cabrera tenía un «polirubro», describen los investigadores, siempre vinculado al delito.

El financista acordó un encuentro con una mujer. Llegó a un departamento de Almagro creyendo que iba a encontrarse con «Camila», una clienta con la que ya había realizado otras operaciones, para concretar un cambio de pesos a dólares.

La cita –se supo después– era una trampa.

Molina intentó resistirse al robo: lo golpearon y lo mataron de un disparo en el pecho. «Camila» no existía, se trataba de Lacivitta y Romero, quienes lo habían emboscado.

«A Walter lo recuerdo siempre con muchísimo amor. A pesar de que retome mi vida y seguí adelante, él ocupa un lugar muy importante en mi corazón. Y no creo que sea casualidad que esta detención ocurra justo días antes de cumplirse cuatro años de su partida», cerró María Belén.

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