Rosario Central es el flamante monarca del fútbol argentino. La noticia sorprendió a propios y extraños este jueves cuando una comitiva liderada por el presidente de la institución, Gonzalo Belloso, salió de las oficinas de la Liga Profesional con un trofeo en sus manos. Fue el premio a una notable campaña en la fase regular de los torneos Apertura y Clausura, que los dejó en la cima de la tabla anual, motivo por el cual fue aclamado por Claudio Tapia y toda la dirigencia de la AFA como campeón de Liga 2025. Merecido pero escandaloso porque nadie sabía que esa estralla estaba en disputa.
El tema generó debates, polémica y mucha indignación entre los hinchas pero al Canalla le importó poco. En la reunión celebrada en Puerto Madero también estuvieron Ángel Di María, su capitán, y Jorge «Fatura» Broun, otro referente, además del DT Ariel Holan y Carolina Cristinziano, esposa de Belloso y dirigente del club. Por la noche llegaron los festejos, cantos con los hinchas, y una provocadora frase de parte de Alejo Véliz, una de sus figuras: «Que la cuenten como quieran…».
En medio de ese clima de euforia que se vivía en Arroyito, Pablo Toviggino, tesorero de la AFA y mano derecha de Tapia, se cruzaba con Juan Sebastián Verón en las redes, llamándolo «pecho frío» y atacándolo con todo tipo de insultos. Es que la Brujita intentó despegarse del papelón pero Toviggino se la devolvió aclarándole que en la reunión había un representante del club pincharrata. Chicanas, peleas y reproches. Ahora, la violencia se tradujo en forma de vandalismo y apuntado directamente hacia Di María.
Este viernes, en Rosario apareció vandalizado un mural dedicado a Fideo, nada menos que en la puerta de El Torito, el club donde el héroe argentino comennzó a jugar a la pelota cuando era un pequeño. «Ladrón, mercenario», se lee en el frente del cartel, tapando con pintura negra la imagen que inmortaliza el gol que le marcó a Francia en la final de Qatar 2022.
Ese lugar ya había sido apuntado con anterioridad, hace un año y medio, cuando en Rosario se hablaba de la posibilidad que Di María retornara de Europa para jugar en Central, aunque en ese momento los mensajes contra el futbolista y su familia eran de tono amenazante y vinculados a grupos narcos.
En este caso, los reclamos a Di María van en línea con los que se generaron a principios de esta semana en Morón, cuando aparecieron pintados algunos murales dedicados a la Scaloneta. «El Mundial más caro de la historia, Morón y nada más», escribieron, por ejemplo, encima del dibujo que recrea la atajada de Dibu Martínez a Kolo Muani.
En el oeste del conurbano bonaerense todavía duele la eliminación del Gallo a manos de Deportivo Madryn en el Reducido de la Primera Nacional, que terminó con escándalo, gas pimienta y agresiones. El conjunto patagónico había pasado en la fase anterior a Gimnasia de Jujuy tras llevarse el partido de ida en los escritorios, en una decisión sin precedentes, por una supuesta amenaza al árbitro de ese encuentro (nunca comprobada) cuando el partido estaba a favor de los jujeños.
A la semana de cuestionamientos a la AFA hay que agregarle el arbitraje del partido entre Barracas Central y Huracán, donde el club de Chiqui Tapia recibió dos penales muy polémicos y pudo empatarle al globo, sacando un resultado que le permitió llegar con chances de clasificación a la Copa Sudamericana del año próximo.










