El encaje vuelve con fuerza y se posiciona como una de las grandes tendencias del 2025, renovado, versátil y mucho más adaptado a la vida cotidiana que en temporadas anteriores. Lejos de asociarse únicamente a vestidos de fiesta o prendas románticas, hoy aparece en siluetas funcionales, cortes limpios y combinaciones inesperadas que lo convierten en un aliado del día a día. Esta producción lo anticipa: el encaje regresa, pero lo hace desde un lugar más contemporáneo y menos solemne.
Una de las claves de esta renovación está en la estructura. Los conjuntos cortos con encaje bordado, muestran cómo las texturas y las transparencias pueden convivir con siluetas jóvenes y urbanas. Este tipo de piezas funciona tanto con sandalias finas como con zapatos bajos, e incluso puede contrastarse con accesorios más geométricos para reforzar su costado moderno.
Otra forma de llevar encaje —y una de las más fuertes del momento— es integrarlo a looks monocromáticos o minimalistas. Los pantalones de encaje ganan protagonismo cuando se combinan con blazers de líneas puras y blusas simples, logrando un equilibrio entre delicadeza y estructura. También se llevan con tops rectos o camisas blancas amplias, un mix que potencia la textura sin saturar el look. La tendencia propone contrastes: prendas románticas con piezas más austeras, encaje trabajado con denim, o blazers con calados aplicados pero en clave relajada.
El encaje también se suma al auge del tailoring femenino. Blazers calados, tops tejidos y chaquetas con detalles bordados elevan cualquier look básico, aportando una dimensión artesanal que se aleja del minimalismo plano. Es una forma sutil de sumar impacto visual sin recurrir a brillos o estampas recargadas.
Para quienes buscan una estética más clásica, el vestido midi de encaje sigue siendo un infaltable, aunque se actualiza con cortes ajustados, transparencias estratégicas y accesorios neutros. Las versiones en tonos manteca, blanco o nude refuerzan esta idea de sofisticación suave que se impone para eventos tanto diurnos como nocturnos.
La vuelta del encaje responde a un deseo colectivo de piezas con valor estético, pero también táctil: prendas que cuentan una historia, que se sienten especiales y que dialogan con un lujo más auténtico. La tendencia se adapta, evoluciona y se mezcla con lo actual: siluetas limpias, paletas claras y combinaciones que permiten llevarlo con naturalidad.
El resultado es claro: el encaje deja de ser un recurso exclusivo para convertirse en una herramienta de estilo todo-terreno.
Producción: Esteban Leyba Fotos: Esteban Leyba
Maquillaje y peinado: Natali Pomasonco
Modelo: Candela Sanchez para Lo Management
Asistente de producción: Nahir Garcia










