A raíz de ello, se inició una persecusión que culminó a unos 100 metros del control, en el ingreso de la Planta de Tratamiento, donde eprsonal de la Guardia Urbana Municipal y efectivos policiales, lograron interceptar al conductor.
Al solicitarle la documentación del rodado tenía todo en regla, pero al practicar el test de alcoholemia, el resultado fue positivo con 1,66 gr/l de alcohol en sangre, de manera que sería secuestrado el vehículo. Para sorpresa de los presentes, el joven de 23 años se negó a salir del rodado para evitar la incautación, quitándole incluso las llaves del mismo a un inspector.
En un momento, la situación se tornó más tensa, dado que el conductor se negaba a acatar las órdenes y comenzpi a ponerse agresivo, empujando al personal e intentando sacarle la llave del rodado al inspector por la fuerza, de manera que tuvo que ser detenido por los delitos de atentado y resistencia a la autoridad, quedando a disposición de la Justicia.










