El juicio incluyó testimonios clave, registros fílmicos de la persecución y fotografías del lugar donde intentó ocultarse.
Un insólito episodio tuvo lugar en Rawson durante los festejos del 25 de Mayo: un hombre fue condenado a siete meses de prisión efectiva tras robar un celular y dinero en un festival folclórico y protagonizar una fuga digna de película.
El hecho ocurrió alrededor de las 23:30 en el gimnasio de la Escuela 752, donde se realizaba un festival por la Revolución de Mayo. Nahuel Behotats ingresó a un vestuario improvisado y sustrajo pertenencias de uno de los bailarines del ballet folclórico. Al ser sorprendido, intentó escapar, pero fue perseguido por varios artistas vestidos con trajes típicos que no dudaron en salir tras él al grito de “¡al ladrón!”.
La persecución continuó por varias cuadras hasta el barrio San Ramón, donde el acusado intentó esconderse en una vivienda tras saltar una reja. Fue alcanzado y reducido por los propios folcloristas, con la ayuda de un policía de civil, hasta la llegada del patrullero.
Debido a sus antecedentes penales —fue declarado reincidente por quinta vez—, la causa no pudo resolverse mediante alternativas o pena en suspenso. El juicio oral y público concluyó con una sentencia firme dictada por la jueza de garantías Laura Martini. Behotats fue condenado por hurto y violación de domicilio.
El caso fue llevado adelante por la Fiscalía de Rawson, con la intervención de la procuradora fiscal Janet Davies y el fiscal general Leonardo Cheuquemán. La defensa estuvo a cargo del abogado Damián D’Antonio.










