A 19 meses de la asunción de Javier Milei como presidente, la baja de la inflación y la eliminación del cepo cambiario fueron el caballito de batalla del oficialismo para mostrar logros económicos. Sin embargo, un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA reveló que el costo social de ese reordenamiento ha sido elevado: solo entre noviembre de 2023 y marzo de 2025 se destruyeron casi 196.000 puestos de trabajo formales y el salario mínimo perdió un 32% de poder adquisitivo, ubicándose por debajo de su valor real en 2001.
El estudio, elaborado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL), señala que entre marzo de 2024 y el mismo mes de 2025 se perdieron 71.000 empleos. Si la comparación se toma desde noviembre de 2023 —cuando Milei aún no había asumido—, la cifra asciende a 195.900 trabajadores menos registrados en la seguridad social.
Los datos provienen del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y fueron sistematizados por un equipo coordinado por los economistas Roxana Maurizio y Luis Beccaria. El documento fue difundido por la Agencia Noticias Argentinas, que accedió al reporte completo del IIEP.
Empleo formal estancado y salarios reales en caída
En marzo de 2025, último mes relevado, se contabilizaron 10,1 millones de trabajadores asalariados registrados en la seguridad social. Esta cifra incluye el empleo privado, público y de casas particulares.
Según el IIEP, el empleo formal mostró un comportamiento errático desde mediados del año pasado, con altibajos que culminaron en una nueva caída de 9.000 puestos en marzo, dejando el nivel general en valores similares a los de julio y agosto de 2024.
A la pérdida de empleo se sumó el deterioro del ingreso. El salario mínimo real, según el estudio, cayó un 32% entre noviembre de 2023 y mayo de 2025. Esta cifra lo ubica por debajo de su valor en 2001, es decir, antes del colapso de la convertibilidad. En relación con el pico máximo de la serie histórica, registrado en septiembre de 2011, la pérdida acumulada asciende al 62%.
El informe del IIEP pone en cuestión el relato oficial que celebra la baja de la inflación como principal indicador de recuperación económica. Los investigadores vinculan la caída del empleo con el desplome de la actividad económica en sectores clave como la construcción, la industria manufacturera y el comercio minorista.
La contracción del empleo y los salarios impacta directamente en los niveles de consumo, lo que a su vez acentúa el freno de la actividad. En sectores populares, los ingresos ya no alcanzan para cubrir necesidades básicas, y el salario mínimo —hoy en $317.800— representa menos del 50% del valor de una canasta básica total para una familia tipo, según datos del Indec.
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