Hay números que no entran en la cabeza. Un billón de euros es uno de ellos. Es una cifra que escapa a la imaginación. Y sin embargo ahí está, escrita en un contrato que, según reveló el periodista Ben Jacobs, el Al Ahli de Arabia Saudita estaría dispuesto a ofrecerle a Vinícius Jr. para sacarlo del Real Madrid.
As revealed last year, Saudi dealmakers eyeing up Vinicius Junior as one of their main targets for summer 2026.
Real still want the Brazilian to extend but talks put on hold when Xabi Alonso was at the club.
Al-Ahli the main Saudi club discussed for Vini Jr with a €1bn… pic.twitter.com/t6eMFrxGT5
— Ben Jacobs (@JacobsBen) January 22, 2026
La escena es conocida. En agosto del 2014, la agencia de noticias Reuters, aseguraba que el Real Madrid abría la puerta a una oferta similar por parte de un fondo de inversión Saudí. Esa supuesta oferta no llegó a superar el umbral del rumor.
En esta oportunidad, la Saudi Pro League vuelve a salir a la pesca; y apunta nuevamente a la estrella brasileña. Vinícius Jr. (25), figura del Madrid campeón, con una sonrisa provocadora y la gambeta insolente, aparece como el objetivo número uno del proyecto saudí para el verano europeo de 2026. No es solo fútbol: es marketing global, geopolítica deportiva y una liga que quiere acelerar su lugar en el mapa a fuerza de ceros.
Del otro lado está el jugador. Vinícius Jr. siempre dijo que quiere quedarse en el Real Madrid, el club al que llegó en 2018 siendo un chico y donde aprendió a convivir con la crítica, el racismo, los títulos y la gloria grande. Su contrato corre hasta 2027 y su intención, reiterada públicamente, es renovarlo. El propio artillero madrileño desactivó la bomba: «Estoy muy tranquilo porque tengo contrato hasta 2027 y ojalá podamos renovar lo antes posible porque soy feliz aquí. No podría estar en un sitio mejor que aquí”.
Pero el fútbol moderno vive de grietas: una negociación que se enfría, un cambio de entrenador —Álvaro Arbeloa asumió y reordenó prioridades—, una charla que se estira. Y en ese espacio, Arabia mete la nariz… y la billetera.
Por ahora, en Madrid no hay alarma, pero sí atención. Porque un billón de euros no es una oferta: es una declaración de guerra comercial. El dinero no pide permiso; atropella.










