Jannik Sinner enfrenta a Novak Djokovic en la segunda de las semifinales del Abierto de Australia, el primer Grand Slam del año que se disputa en Melbourne. El ganador de este choque que se transmite por TV a través de ESPN2 se enfrentará en la final a Carlos Alcaraz, quien clasificó por primera vez a esa instancia tras vencer en un maratónico choque de cinco sets a Alexander Zverev.
El primer set fue para Sinner, que se impuso con autoridad por 6-3 luego de 38 minutos de juego. El 2 del mundo quebró al serbio en su primer game al servicio y desde allí manejó la ventaja sin complicaciones, demostrando la fortaleza de su propio saque. Eso sí, en el quinto juego tuvo que levantar un break point en contra que pudo haber igualado el partido pero Nole no lo aprovechó. El desenlace del parcial fue elocuente: Jannik se llevó los últimos dos juegos sin ceder puntos.
Pero Nole le miente al DNI, o lo que sean que usen en su país. A los 38 años, el tenista que para muchos es el mejor de la historia, le sigue dando batalla a este duro presente en el que le toca lidiar con dos monstruos como Sinner y Alcaraz, que no están dispuestos a darle una despedida con pétalos de rosa.
En Melbourne, donde ganó 10 títulos, Djokovic volvió a mostrar su fuego sagrado en el segundo set, que duró 47 minutos, avisándoles a todos (especialmente a Sinner) que no estaba en sus planes entregar el partido. Lo quebró en el cuarto game para ponerse 3-1 arriba, y en el juego siguiente levantó un 0-40 con su servicio para mantener una distancia que ya nunca cedió, incluso superando otro break en el 4-2. Así, se quedó con el parcial por 6-3 y emparejó todo.
Djokovic llegó a semis con algo de suerte y con poco desgaste en su físico. Es que en octavos zafó de enfrentarse con Mensik, que se bajó por lesión, y ligó todavía más en cuartos, cuando caía por dos sets con Musetti hasta que el tano decidió abandonar el match como consecuencia de un dolor muscular. Frente a Sinner la historia no iba a ser tan benévola.
El tercer set fue de gesto rígido y trámite robótico para el italiano de 24 años, una máquina que funciona a la perfección cuando se la exige: metió 16 tiros ganadores, de los cuales 4 fueron aces. Cuando estaba 5-4 arriba y sacaba Djokovic apretó el turbo y aceleró: fue 0-15, 0-30, 0-40, 15-40 y set. Sinner se fue a sentar a su silla casi sin festejar que se había vuelto poner arriba en el marcador: el parcial fue de 6-4 para el nacido en San Candido.
El tenis se explica con números muchas veces, y Novak Djokovic es un maestro en ese rubro. El serbio jugó 12 semifinales en Australia y ganó 10, con el agregado de que las diez veces se terminó coronando campeón. Otra cifra es la que grafica el cuarto set, el que volvió a igualar el tablero en Melbourne.
Antes de sacar en el último game, el inmenso Nole había metido el 80 por ciento de sus primeros servicios en ese parcial, y había ganado el 80 por ciento de los puntos. Imperturbable, contra Sinner, el desgaste y el calendario: el reloj marcaba 3 horas y 12 minutos de juego cuando Djokovic cerró el puño para festejar el 6-4 que quedó de su lado.
Todo se resolverá en un quinto set que promete ser dramático.
El partido está en juego…
Sinner domina 6-4 en enfrentamientos directos con Djokovic, pero ha ganado los últimos cinco. Esa secuencia incluye las semifinales en el Abierto de Australia 2024 y victorias en Roland Garros y Wimbledon el año pasado. Fue la semifinal aquí hace dos años la que impulsó a Sinner hacia su primer consagración en un grande.
“Te mejora como jugador y como persona. Todavía tenemos la suerte de tener a Novak aquí jugando un tenis increíble a su edad”, dijo Sinner.
“Como un joven de 24 años, tengo la suerte de tener a alguien como él frente a mis ojos y espero poder aprender algo. Siento que cada día, cada vez que juega, puedo aprender algo sobre él”, añadió.
Desde que atrapó su título número 24 de Grand Slam en 2023, cifra sin precedentes entre los hombres y para cualquiera en la era abierta desde 1968, Djokovic ha estado buscando el 25 y convertirse en el tenista más condecorado de todos los tiempos.










