En la convocatoria invitan a llevar una flor. Y esa flor, esas muchas flores, terminarán en el mar. Natalia Melmann tenía 15 años y el 4 de febrero de 2001, después de salir con sus amigas, desapareció. Su cuerpo apareció cuatro días después escondido debajo de hojas y ramas del vivero municipal de Miramar. Este miércoles, a 25 años del crimen, la recordarán con una marcha.
La vida de Natalia se detuvo cuando era apenas una adolescente. Los recuerdos se congelaron en las fotos que su familia comparte para recordarla. Natalia, sonriendo, en el mar o junto a sus hermanos, acunando a su hermanita, acariciando a un perro o abrazando a su mamá.
«Yo tengo una compañera que me sostiene en todo esto, pero es muy doloroso, sobre todo en relación a lo jurídico, en no encontrar respuestas, en no encontrar espacio para continuar con la vida. Uno es atravesado y sometido a las marañas y telarañas jurídicas, a los reveses jurídicos. En otro punto del globo, en otro país la historia hubiera sido otra, a nosotros nos tocó padecer el sistema judicial de la provincia de Buenos Aires», le dice Nahuel Melmann (42) a Clarín.
Cuando su hermana fue asesinada Nahuel tenía 17 años y dice que lo que atravesó a su familia es «transgeneracional».
«Cuando sucede un hecho de estas características sucede que a uno le marca la vida para siempre. Desde que le sucedió a Natalia todo esto ha sido una lucha continua de la familia, nunca se ha detenido. Si uno cae en cuenta del tiempo que transcurrió desde que sufrió la desaparición forzada, el secuestro y el asesinato, es mucho tiempo, la vida entera de una persona y eso se nota en la salud de mis viejos, en la propia…», cuenta Nahuel.
Su familia y la lucha por obtener justicia se convirtió en un emblema contra la impunidad. Familias y víctimas de femicidios recuerdan el llamado de Gustavo Melmann (70), el papá de Natalia, para ofrecerles acompañamiento, una guía o un consejo para atravesar el dolor. La importancia de cuidar cada prueba cuando el que mata lleva el uniforme policial o de insistir incansablemente para alcanzar una sentencia o para hacer cumplir la pena.
«Natalia era un ser de luz, se levantaba a las cuatro de la mañana a estudiar para que le vaya bien en el colegio, en el 2001 vendía diarios para ayudar a que no falte la comida en su casa, bailaba frente al televisor, le gustaba Leonardo Di Caprio y miraba Dragon Ball Z con su hermanita, era una nena», recuerda Gustavo en diálogo con este medio.
Asesinos con uniforme policial
Hace 25 años, según lo que se probó en el juicio, Natalia fue obligada a subir a una camioneta policial y trasladada a una casa del barrio Copacabana, en la zona sur de Miramar.
En esa casa la violaron y “con el inequívoco propósito de procurar la impunidad de la agresión sexual” fue estrangulada con uno de los cordones de sus zapatillas. La ciudad entera la buscó desesperada. Cuatro días después, su cuerpo fue encontrado entre los pinos del vivero dunícula Florentino Ameghino.
En un juicio realizado en 2002 fueron condenados a prisión perpetua los policías Oscar Echenique (64), Ricardo Anselmini (56) y Ricardo Suárez (61).
La investigación implicó después a Ricardo Panadero (68), un policía ya retirado. El juicio en su contra recién se realizó en 2018 y terminó absuelto. Sin embargo, recurrieron a la sentencia y el Tribunal Casación Penal bonaerense anuló esa resolución.
En 2023, en un segundo juicio, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°4 de Mar del Plata lo condenó a perpetua por privación ilegítima de la libertad, abuso sexual y homicidio agravado.
El quinto sospechoso
En una tercera causa, la fiscal Ana María Caro pidió que se extrajeran muestras de sangre a todos los policías que tenían asiento en Miramar en febrero de 2001, un total de 110 oficiales. Pero la Cámara de Apelaciones de Mar del Plata rechazó tal pedido y primero solo concedió la extracción a un sospechoso ahora radicado en Trenque Lauquen. Finalmente, los camaristas permitieron que se tomaran otras ocho extracciones para cotejar el ADN. Esos resultados todavía no están. Las muestran son analizadas en los laboratorios de La Plata. Es que después de 25 años todavía falta un sospechoso: en el cuerpo de Natalia había rastros genéticos de cinco personas de las cuales solo identificaron a cuatro.
«Hace 25 años que un partícipe directo, una persona que abusó de Natalia, que participó de su homicidio y dejó un rastro de ADN en el cuerpo de mi hermana camina impune por la calle«, insiste Nahuel ante la justicia incompleta.
«Son muchos años, nos sentimos más cansados y todavía no podemos dejar tranquila a Natalia. Queremos honrar lo que dijimos el día que la enterramos: que íbamos a tener justicia», suma Gustavo.
Uno de los condenados en el 2002, Etchenique, fue beneficiado con salidas transitorias desde hace un año. El primer domingo de cada mes, por 12 horas, tiene permitido salir a la calle por decisión de la justicia. Anselmi también había conseguido el mismo beneficio, pero incumplió los términos impuestos por la justicia y lo perdió.
Los dos presentaron un recurso en Casación bonaerense solicitando la libertad condicional. «Es algo que empezó en 2010, es muy grave y demuestra la impunidad con la que se manejan», cierra Nahuel.
Mientras tanto, este miércoles la convocatoria es para las 21, en calles 21 y 28 de Miramar, donde la familia de Natalia encabezará una nueva marcha, no solo para recordarla, sino también para pedir que busquen al quinto asesino. «25 Años de Amor, Dolor y Lucha… «, es el lema de la movilización.
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