María de los Ángeles Solís, la mamá de Felipe, el nene de 2 años diagnosticado con cáncer en sus vacaciones en Florianópolis, contó detalles sobre cómo fue el regreso desde Brasil y se mostró agradecida con los profesionales y con los mensajes que la familia recibe de apoyo.
A través de historias en su cuenta de Instagram, la mamá relató, desde las afueras del Hospital Garrahan, que el vuelo sanitario realizado este martes «fue un éxito».
Mientras a Felipe le realizaban un «estudio de alta complejidad», según contó mientras grababa el video, la madre del menor destacó que tanto el médico aeronáutico como la enfermera que acompañaron y atendieron al niño a bordo «eran excelentes profesionales» que hicieron más fácil el proceso.
La mujer agradeció además a la ambulancia por su «agilidad y rapidez» para que Felipe no encuentre complicaciones.
«Llegó estable, llegó bien», dijo para luego contar que admira a su hijo con todas sus fuerzas. «Es un guerrero mi gordo», afirmó.
Sobre los mensajes que recibió y las cadenas de oraciones que surgieron en los últimos días, María de los Ángeles se mostró agradecida, aunque aclaró que no puede responder a todos los mensajes que recibe.
«Ya estamos acá, estamos cubiertos por la obra social, estamos muy agradecidos con ustedes, con la movida y que Felipe puede estar en Buenos Aires», finalizó.
El viaje había sido confirmado una vez que sus indicadores vitales fueron estabilizados y ya en Argentina comenzará el tratamiento de quimioterapia.
En tanto, el papá del niño, Iván Nicolás Adamczuk había relatado a Clarín que el niño viajó en avión sanitario, mientras que él regresaría en auto.
“A las 13 tomó el avión junto a su mamá y abuela materna. Mañana vuelvo en auto con mi otro hijo Valentino y el abuelo a Resistencia. De ahí, me iré a Buenos Aires para estar con él”, le había contado el papá, Iván Nicolás Adamczuk, a Clarín.
En un principio, el papá explicó que debían realizarle un estudio a Felipe y que la quimioterapia comenzaría este lunes. Incluso, ya le habían colocado un chip para darle la medicación.
La odisea de la familia arrancó el 24 de enero cuando Iván subió con sus dos hijos, Valentino y Felipe, a un colectivo desde Chaco rumbo a Florianópolis para pasar las vacaciones. Durante el viaje, el menor de dos años empezó a sentirse mal.
“Intenté darle de comer, no quería, me rechazaba todo tipo de comida, excepto helado que había comprado en la terminal”, relató el papá, Iván Nicolás Adamczuk, a Clarín.
Lo llevaron al médico y los primeros diagnósticos y estudios dejaban dudas, hasta que tras idas y vueltas llegó la confirmación sobre la enfermedad del niño: varios tumores en la zona del tórax, en la médula espinal y en los huesos orbitales.
A partir de ese momento comenzó el tratamiento que consistió en transfusiones de sangre y de plaquetas. De a poco, Felipe empezó a responder y la posterior evolución permitió traerlo de regreso a la Argentina para iniciar el tratamiento oncológico.










