Colombia ha recibido el primer dato inflacionario de 2026 como una prueba de fuego. El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) informó este viernes que el IPC de enero marcó un 5,35% en su medición anual, por debajo de lo que anticipaba el promedio de los analistas en la encuesta mensual de Citi. El dato llega una semana después de que el Banco de la República sorprendiera al mercado con un aumento de 100 puntos básicos en su tasa de intervención, llevándola hasta el 10,25%.
De acuerdo con la encuesta de Citi, el promedio de las previsiones de 25 analistas apuntaba a un 5,4% interanual en enero, frente al 5,10% con el que cerró 2025 y el 5,22% que marcó el mismo dato al cierre de enero de hace un año. En el sondeo, las proyecciones oscilaron entre el 5,16% de Banco de Occidente y el 5,73% de Banco Popular, lo que denota un consenso de que el arranque del año vería una aceleración del alza del costo de vida y sería más exigente para la política monetaria. Con todo, el dato de este viernes se inscribe en una tendencia histórica: enero y febrero son los meses más inflacionarios del calendario colombiano desde que hay mediciones comparables.
Los rubros que impulsaron el encarecimiento este primer mes del año fueron el sector de Restaurantes y hoteles, que registró la mayor variación con un 2,94%. Le siguieron el Transporte (2,14%), afectado por las alzas en el transporte urbano, y las Bebidas alcohólicas y tabaco (1,79%). En cuanto a la canasta básica, los alimentos subieron un 1,66%, destacando incrementos críticos en productos específicos como el tomate (19,63%) y las papas (10,39%). Por el contrario, la Educación no presentó variaciones (0%) y las comunicaciones apenas se movieron (0,06%).
Desde 2003, el patrón es claro: el primer trimestre concentra las mayores presiones de precios, algo que se explica porque al inicio de cada año nuevo se ajustan salarios, tarifas y otros precios indexados. La variación mensual de enero respecto de diciembre fue del 1,18%, en línea con el promedio que preveía la encuesta hecha por el Banco Central. Se trata de un dato mensual más alto que los de 2024 y 2025, aunque menor que el 1,78% de 2023. Ese año, el IPC cerró en el 9,28%, tras dos años de fuertes presiones derivadas de la pandemia y de los precios de los fertilizantes, que se dispararon tras la invasión rusa de Ucrania.
Este 2026 vino con un acontecimiento inédito: el incremento del salario mínimo en más del 23% que marcó el pulso económico y político del inicio de año. El Banco de la República advirtió en su informe de política monetaria —publicado esta semana— que dicho ajuste presionaría los precios y haría más lenta la reducción del IPC a su meta del 3%. De hecho, calcula que el incremento salarial añade 2 puntos porcentuales a la inflación, impulsada por el encarecimiento de los costos de producción de las empresas, que trasladarían los precios al consumidor final. Justamente, el jueves Fenalco aclaró que casi un tercio de los empresarios tomaría esa medida para paliar el efecto.
Lo que ha anunciado hoy el DANE es la primera página de la historia de este 2026, que se escribirá en un contexto de salarios más altos, expectativas tensas y un Banco Central en guardia. “La inflación anual permanecería alta en un entorno caracterizado por riesgos al alza: el fuerte incremento del salario mínimo, la indexación, la incertidumbre fiscal y las elevadas expectativas de inflación son algunos de los riesgos más visibles”, explica Laura Clavijo, directora de investigaciones de Bancolombia.
Ese riesgo es el que quiso amortiguar el Banco Central con el golpe sobre la mesa del pasado viernes. La decisión estuvo sustentada por un escenario de mayores expectativas inflacionarias para 2026 y 2027, según las propias proyecciones del Emisor y de los analistas financieros. En las minutas de la última decisión, se lee que la decisión resulta “fundamental para enfrentar el grave riesgo de perder la credibilidad de la Junta Directiva en su compromiso con la meta de inflación y su capacidad de cumplir con el mandato constitucional”. Con el tono de estas notas se intuye que la senda de restricción monetaria apenas ha empezado y que la prueba de fuego apenas comienza. El Emisor tomará la próxima decisión en marzo y, para entonces, tendrá un dato de inflación adicional al de este viernes.










