Esta semana, en plena temporada alta de esquí, el Gobierno de la estación suiza de Crans-Montana ordenó el cierre inmediato de un gran hotel de lujo. Con 85 habitaciones, tiene piscina, spa, servicio de peluquería y masajes, gimnasio y una pista de golf, pero también serias deficiencias en materia de prevención de incendios. No las había subsanado a pesar de los avisos de las autoridades. La prevención contra el fuego se mira ahora con lupa en esta localidad de los Alpes tras el incendio en el bar Le Constellation el día de Año Nuevo en el que murieron 41 personas y 115 resultaron heridas.
Se ha cumplido más de un mes de la tragedia y la investigación abierta para averiguar las causas del fuego y determinar responsabilidades avanza despacio, con polémica por cómo se está llevando y muchas incógnitas aún sin despejar, como si el bar incumplía con las medidas de seguridad y por qué no se hicieron los controles pertinentes para detectarlo. Sus dueños, Jacques y Jessica Moretti, están acusados de homicidio e incendio con negligencia, aunque se ha incluido en la causa penal a dos responsables del área de seguridad del Gobierno local.
Las autoridades municipales, que han multiplicado las inspecciones en todos los establecimientos e incluso han cerrado algunos, como el citado hotel, admitieron que el bar Le Constellation no había pasado los controles anuales de prevención de incendios desde 2019. El actual responsable de seguridad del municipio declaró el viernes y su predecesor lo hará el próximo lunes.
En total ya son cuatro encausados. El viernes ante la falta de avances y “los errores graves” en las pesquisas, el abogado del padre de una de las víctimas pidió que la investigación cambie de manos y se le retire al equipo pilotado por la fiscal del cantón de Valais, Béatrice Pilloud, a cargo del caso desde el principio. “El examen del expediente presentado muestra la existencia de un gran número de faltas y errores graves”, señala el letrado, Garen Ucari, en un documento, según han publicado varios medios franceses. Denuncia, por ejemplo, que algunos de los registros se han hecho tarde, incluido el de los teléfonos de los testigos presentes aquella noche, y que estas negligencias entorpecen la investigación.
De lo poco que se sabe con certeza es que el fuego, originado en la planta baja del local, fue provocado por una bengala colocada en una botella que tocó el techo, cubierto con una espuma aislante altamente inflamable. Las llamas se extendieron rápidamente y provocaron una explosión. La puerta de emergencia estaba cerrada y esto dejó atrapadas a numerosas víctimas.
Sobre esto, Jacques Moretti, que volvió a declarar el viernes, sostiene que fue uno de los empleados del bar el que la cerró la puerta, versión que desmienten otros trabajadores, que aseguran que solía estar clausurada. Antes de entrar a declarar, el empresario dijo “que no pasa un minuto” sin que piense en las víctimas.
Jacques Moretti entró en prisión preventiva el 9 de enero, pues se temía que pudiera fugarse, pero salió en libertad hace una semana tras pagar una fianza de 200.000 euros. No es la primera vez que pisa una cárcel, pues estuvo condenado hace años por proxenetismo. Tanto él como su esposa han sido interrogados varias veces y volverán a hacerlo la semana que viene. Los investigadores aún no han podido probar su responsabilidad penal en el siniestro.
Hay otros puntos por resolver que implican al Gobierno municipal, pues el bar no solo no pasó las revisiones desde 2019, sino que tampoco solicitó el permiso para realizar las obras de renovación en 2015. Además, han desaparecido parte de las imágenes de las cámaras de videovigilancia de la localidad. Los investigadores se las pidieron a la policía, pero algunas se habían destruido. Según los agentes, el protocolo es que se borren a los siete días y nadie [la fiscalía] indicó que se hiciese lo contrario.
El pasado miércoles, a los trabajadores del bar Le Constellation, incluidos los heridos en el siniestro, les llegó una carta por correo electrónico a la que ha tenido acceso France Info. Está firmada por “Jessica y Jacques”. “Hemos estado obligados, por la investigación que hay en curso, a contener las palabras de profunda empatía que queremos trasladaros tras esta tragedia. Este silencio ha sido pesado y doloroso”, escribe la pareja de origen corso, que critica “las mentiras” que se han dicho sobre ellos durante estas semanas.
Los dos encausados intentaron, a través de sus abogados, cancelar la plataforma de testimonios del incendio que pusieron en marcha los abogados de algunas de las víctimas para recabar pruebas que pudieran ayudar en las pesquisas. La Justicia del cantón de Valais ha considerado que esto no interfiere en la investigación.
El 1 de enero de 2026, poco después de la una y media de la madrugada, los servicios de emergencia de Crans-Montana recibieron en pocos minutos 171 llamadas. A los días se logró identificar a 40 víctimas, la mitad de ellas menores de edad. Uno de los 116 heridos murió esta semana, elevando la cifra de fallecidos a 41. Aún hay 64 heridos ingresados, 41 de ellos en hospitales de los países vecinos, en unidades para quemados graves.










