La imagen de los vagones del Tren de las Sierras prendiéndose fuego a la altura de la estación La Calera enseguida comenzó a circular por redes sociales. Ante la falta de información sobre las causas del incendio, la primera respuesta fue la conspiración. Entre decenas de comentarios no faltaban los que veían una “mano intencional”. Pero a veces el mundo es más simple de lo que parece y aunque aún la Justicia sigue investigando las causas, los que saben ven que la mano invisible se parece más bien a una falta de mantenimiento de las unidades y del sistema en general.
A una semana del siniestro, pocas son las certezas. La falta de comunicados oficiales probablemente se deba a que durante la semana pasada hubo cambio de autoridades, parte del cimbronazo tras la renuncia del secretario de Transporte Luis Pierrini, el pasado 22 de enero.
Por tal motivo, Perfil Córdoba dialogó con Pablo Martorelli, presidente del Instituto Ferroviario Argentino, quien además trabajó en ferrocarriles durante 50 años. Ante la consulta sobre el incendio en el tren cordobés, Pablo asegura que no han podido tampoco conocer las causas del siniestro y obtener más información al respecto. “Cambió la presidencia de la empresa, la operadora ferroviaria del estado, con lo cual habrá habido también otros movimientos, no lo sabemos todavía, estamos tratando de actualizar la información”, explica en alusión a que eso también implicaría cambios en el servicio regional cordobés.
El fantasma de la falta de mantenimiento
Para Martorelli, el incendio es insólito. “Lo del incendio es una cosa realmente excepcional, es sorprendente, realmente. Es un vehículo de muy buena calidad”.
—¿Ha habido otros incendios así de este tipo de tren?
—No, no conozco que haya habido incendios de esta naturaleza, de esta característica, que se incendie el motor de un tren. No conozco realmente. Sí ha habido incendios, pero incendios provocados, a veces por otras razones, o en alguna playa ferroviaria, por algunos linyeras que se ponen a dormir abajo de los trenes, encienden fuego y no se dan cuenta e incendian todo un tren.
—Pero este estaba en movimiento…¿Qué pudo haber pasado? ¿Algún problema de sobrecalentamiento?
—fPero tendría que ser terrible el sobrecalentamiento del motor. ¿Alguna correa, alguna pérdida masiva de aceite? Bueno, es una adivinanza, no podemos especular con eso, porque sería una irresponsabilidad decirlo.
Córdoba: se incendió un tren con más de 120 pasajeros a bordo
Pablo Martorelli afirma una y otra vez que no hay datos sobre lo que pudo haber pasado, pero ante la consulta ensaya un posible argumento. “La política ferroviaria en Argentina ha sido una política de abandono casi donde se planteó lo que se llamó Política de mantenimiento diferido, o sea, diferir el mantenimiento es no mantener. Dejar que se rompa solo, dejar que las cosas se deterioren. Entonces después hay que hacer todo nuevo. Y cuando hay que hacer todo nuevo, ¿qué pasa? No hay plata. Y si no hay plata no se pueden hacer las cosas. Entonces se clausura, se cierra, se abandona. O cuando se quiere ‘re-implantar’ algo se lo re-implanta más o menos que ande. ‘Bueno, a ver si sale bien’. Y eso además de ser un desprestigio para el sistema, crea problemas. Espero que esto se aclare porque Alerce es material muy importante, de muy buena calidad. Eso es lo dramático. Algo pasó y no me asombraría que tenga que ver con una cuestión de mantenimiento deficiente también. No quiero arriesgar una opinión sin tener un fundamento más sólido”, concluye.










