Vélez le ganó 2-1 a Boca y es el único líder de la zona A del Torneo Apertura. El equipo de Barros Schelotto fue muy superior al de Úbeda y encontró la solución en una ráfaga de cuatro minutos con el goleador menos pensado: Matías Pellegrini. En el final del partido, Iker Zufiaurre descontó con un golazo, le agregó un poco de emoción a los minutos finales, pero el local supo sostener una justa y clara victoria.
Aunque tiene un mediocampo que es la envidia de cualquier equipo, Ascacíbar-Delgado-Paredes, Boca sigue sin tener un juego fluído, sin una secuencia de pases consecutivos, con una sana intención de salir jugando pero con muchos problemas ante la presión rival, y un escaso poder ofensivo, porque nunca pudo alimentar al uruguayo Merentiel, todavía falto de fútbol. Esta vez la pelota parada, al menos en el primer tiempo, no fue la solución. Se alternaron Paredes y Zenón, pero el anticipo siempre de fue de un defensor local.
En los primeros 45 minutos, la visita apenas tuvo un remate de Zenón a las manos de Montero, algún centro o de Blanco, de poca proyección, y un gran pase de Paredes para una aparición fantasmal de Ascacíbar, que finalmente no pudo dar el pase correcto. Demasiado poco para uno equipo que necesita ser protagonista no solo en el torneo local sino también en la Copa Libertadores. Es cierto que tiene muchísimos lesionados y que está sufriendo demasiado la ausencia del Changuito Zeballos. Pero de ahí a no tener una idea juego, preocupa muchísimo en el mundo Boca.
Vélez tuvo el protagonismo del partido, manejó el balón, armó buenas triangulaciones por derecha y por izquierda, con Valdés y Lanzini sueltos y activos, pero Andrada y Baeza manejando con criterio también la pelota pero, como Boca, le falta gol. Con Braian Romero lesionado, esta vez la chance de ser titular la tuvo Florián Monzón, que luchó solo contra Di Lollo y Costa y perdió más de las que pudo ganar.
En el comienzo de la etapa final no varió el panorama. El local siguió insistiendo y esta vez encontró los espacios que no había logrado generar en los primeros 45 minutos. Había avisado Diego Valdes con una gran jugada por izquierda, con dos gambetas en el área y un remate final que se fue apenas desviado. Era la confianza para seguir aprovechando las grietas en la defensa de Boca.
En una ráfaga de cuatro minutos, lo liquidó. Y el chileno Diego Valdés volvió a ser decisivo, como en aquel segundo tiempo ante Talleres. Primero, con un centro precioso desde la derecha para Matías Pellegrini, quien definió con un gran cabezazo. El segundo, tras un preciso pase filtrado de Valdés para Pellegrini, que apareció en posición de nueve y resolvió con tranquilidad ante la desesperada salida de Marchesín. Después, el ex Estudiantes tuvo el tercero, tenía pase para Valdés a la derecha, pero entusiasmado por un hat-trick, tocó a las manos del arquero de Boca. Cuando salió reemplazado recibió su primera gran ovación en el Amalfitani.
Los cambios no le resultaron a Úbeda, porque después del 2-0 siguió dominando el local, que no logró un resultado más abultado porque Valdés, Pellegrini y después el pibe Godoy fallaron en la definición. La desesperación se adueñó de los jugadores de Boca, siempre incómodos en el partido, sin ideas y abusando de los pelotazos, a veces sin destino. Lo único positivo fue el debut en la red de Zufiaurre, un golazo al ángulo tras el toque de Paredes.
Para el equipo de Guillermo Barros Schelotto fue un triunfo muy positivo porque jugó muy bien, tuvo alternativa de gol y venció a un rival siempre difícil.










